Los ingresos de Amazon aumentan sin parar gracias, sobre todo, a la rapidez de sus envíos; algo que satisface a clientes y accionistas. Sin embargo, tal y como explica The Guardian, algunos trabajadores de la multinacional estadounidense no se muestran tan contentos con las condiciones laborales y con las medidas de seguridad de sus almacenes gigantes.

Rina Cummings ha trabajado tres turnos de 12 horas cada semana en el gigantesco almacén de Amazon en la ciudad de Nueva York, llamado JFK8, en Staten Island, desde que comenzó a funcionar a finales de 2018. Como clasificadora en el muelle de carga de salida, su trabajo consiste en inspeccionar y escanear con la obligación de ir a una velocidad de 1.800 paquetes por hora, 30 por minuto, que se envían a través de una rampa y se mueven a través de una cinta transportadora antes de salir de las instalaciones para su entrega.

Trabajadores como Cummings han ayudado este año a Amazon a conseguir su mejor Navidad. Unos envíos más rápido situaron los ingresos de Amazon en 87.000 millones de dólares durante el cuarto trimestre de 2019, añadiendo otros 12.800 millones a la fortuna de 128.900 millones de su Fundador, Jeff Bezos. Amazon acaba de firmar un acuerdo para ocupar otros 137.000 metros cuadrados de espacio de almacén en la isla para acelerar sus entregas a los clientes del área de Nueva York.

Si bien los clientes de Nueva York y los accionistas de Amazon pueden estar contentos, algunos trabajadores no lo están tanto. En noviembre, cuando la fiebre de las compras navideñas llegaba a su apogeo, Cummings fue uno de los 600 trabajadores en el almacén de Amazon que firmó y entregó una petición a la dirección pidiendo que mejore las condiciones de trabajo.

La petición solicitaba a Amazon que uniera los dos descansos de 15 minutos de los trabajadores, para que pudieran pasar a realizar un único descanso de 30 minutos. Los trabajadores explican que solo el hecho de caminar hacia y desde la sala de descanso del almacén ya les puede llevar más de 15 minutos. También pidieron a Amazon que brindara servicios de transporte público más fiables hasta el almacén. Además, pusieron el foco de atención sobre los informes que hablan de los altos índices de lesiones en esas instalaciones y que son tres veces el promedio nacional para almacenes, según las lesiones registradas en la compañía que se reportan a la Occupational Safety and Health Administration (OSHA).

Cummings se involucró por primera vez en los esfuerzos para organizarse de los trabajadores después de presenciar varios casos en los que, según ella, sus compañeros fueron tratados injustamente. También lo hizo por las preocupaciones relacionadas con la seguridad a las que se debe enfrentar durante sus propios turnos en Amazon.

"Hay días en que digo que estoy a merced de Dios,” afirma Cummings. Explica que el único cambio que Amazon implementó después de que se publicara el informe que exponía el elevado número de lesiones, fue instalar monitores de video en todo el almacén que informan de que la seguridad de los trabajadores es la principal prioridad de la compañía. “No ha habido un cambio real. Todavía hay lesiones. Decían que el informe no era riguroso, pero es solo una forma de evitar la responsabilidad,” afirma.

Cummings explica que las lesiones son comunes entre sus compañeros/as y que a veces ella misma se escapa por los pelos. Hace unas semanas, una clavija que sobresalía de la cinta transportadora le arrancó uno de los guantes de trabajo, casi llevándose su mano. También comenta que algunos paquetes que caen en su cinta transportadora desde el conducto son demasiado grandes para estar en él o están empaquetados incorrectamente, por lo que el contenido del paquete se abre de golpe en la cinta. Según explica, estas circunstancias provocaron recientemente la lesión de uno de sus compañeros.

Cuando los paquetes, especialmente los que contienen líquido, estallan en la cinta transportadora, es habitual que Cummings tenga que detener la cinta para limpiar el desastre, pero aún se espera que alcance el número de paquetes exigidos por hora. Ella misma recibió un aviso por escrito al no haber alcanzado el número de paquetes exigidos porque ocurrieron varios de estos incidentes durante una misma semana. "La gente es despedida regularmente,” afirma. “Solo se necesitan dos o tres avisos, según la gravedad. Puedes ser despedido por cualquier cosa.”

Cummings tiene problemas de visión y la ley exige que cuente con un puesto adaptado a su discapacidad para realizar el trabajo. Sin embargo, explica que los nuevos managers tratan de ubicarla constantemente en otros departamentos en los que no puede hacer su trabajo.

"Un manager me preguntó: ¿estás segura de que no puedes ver?" explica Cummings. Su terapeuta de movilidad envió a Amazon un correo electrónico detallado con algunas sugerencias sobre posibles mejoras en prevención, como pintar líneas de seguridad del almacén con unos colores más brillantes y colocar tiras de seguridad amarillas en todas las escaleras. Sin embargo, según Cummings, todas las sugerencias fueron ignoradas. Por el contrario, un portavoz de Amazon afirma que la compañía cuenta con un proceso integral de adaptaciones según criterio médico.

Raymond Velez trabajó como empaquetador en el almacén de Amazon JFK8 desde octubre de 2018 hasta noviembre de 2019. Se le exigió que empaquetara a una velocidad de 700 artículos por hora. Él mismo explicó que es habitual que los trabajadores sean despedidos por no alcanzar el ritmo exigido.

"Eso es todo lo que les importa. No les importan sus empleados,” añade Velez. “Se preocupan más por los robots que por los empleados. He estado en Amcare, la unidad médica de la compañía, un par de veces por no sentirme bien y me daban una aspirina y me enviaban de regreso al trabajo.”

Ilya Geller, que trabajaba como estibador, habla acerca de la presión a la que se enfrentan los trabajadores al ser vigilados por ordenadores con el fin de garantizar que se cumplan las tasas de productividad.

“Un ordenador te rastrea durante todo el tiempo. Los managers no te informan ni te hacen llegar avisos o quejas. Te escribe un algoritmo,” explica Geller. “Eres muy consciente de que hay un algoritmo que te rastrea, asegurándose de que vas tan rápido como es posible. Así pues, si transcurre demasiado tiempo entre los distintos ítems, el ordenador lo sabrá, te llegará un aviso y serás despedido.”

Un portavoz de Amazon explica a The Guardian a través de correo electrónico: "Al igual que la mayoría de las empresas, tenemos expectativas de rendimiento para todos los trabajadores y medimos el desempeño real con respecto a esas expectativas." Además, el portavoz cuenta que se ofrece formación a los trabajadores con bajo rendimiento.

Jimpat Lacewell comenzó a trabajar en Amazon en Staten Island en noviembre como clasificador, pero renunció después de tres días porque le recordaba a una prisión, especialmente a causa de la espera de 20 minutos para pasar los accesos de seguridad de entrada y de salida de las instalaciones.

Otros trabajadores de Amazon en el almacén de la ciudad de Nueva York se han mostrado reacios a participar en este artículo por temor a las represalias, pero también han manifestado preocupaciones relacionadas con la seguridad que no han sido abordadas e informan de lesiones frecuentes.

Un encargado de recolectar pedidos comenta que constantemente lidia con el dolor crónico en la parte baja de la espalda y en las rodillas debido al trabajo.

“Tomo Tylenol o Aleve dos o tres veces por semana,” dice el trabajador. “Casi todas las noches cuando me levanto, siento un dolor lumbar muy agudo y parecido a una aguja clavándose. He tenido que usar mucho de mi tiempo descanso solo para recuperarme de media jornada.”

"La seguridad es terrible para los operadores de camiones industriales motorizados (PIT) y para el tráfico de peatones, por eso me fui,” explica otro trabajador. Sin embargo, un portavoz de Amazon explica que la compañía recientemente ha instalado barandillas en el muelle en JFK8 para eliminar toda interacción peatonal con el carril PIT.

El portavoz añade: "No es correcto decir que los almacenes son inseguros y cualquier esfuerzo por mostrar nuestros lugares de trabajo como tales, en base al número de lesiones registradas, es engañoso dado el tamaño de nuestra plantilla.” Si bien muchas empresas registran menos incidentes de seguridad para mantener sus índices bajos, Amazon hace lo contrario: “adoptamos una postura exhaustiva en cuanto al registro de lesiones, sin importar su nivel de importancia.”

"Creemos tan firmemente en el entorno brindado a los empleados, incluida nuestra cultura de seguridad, que ofrecemos tours públicos donde cualquiera puede ver de primera mano nuestras instalaciones y condiciones de trabajo."

 

Sainato, Michael. "‘I’m not a robot’: Amazon workers condemn unsafe, grueling conditions at warehouse". The Guardian, 05/02/2020 (Artículo consultado online el 13/02/2020).

Acceso a la noticia: https://www.theguardian.com/technology/2020/feb/05/amazon-workers-protest-unsafe-grueling-conditions-warehouse

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