El salario no tiene por qué ser el punto más importante para un candidato a la hora de aceptar un trabajo. Se tienen en cuenta otros factores, como el hecho de que el trabajo se adapte a las capacidades del propio empleado ("Job Crafting"). IMF Business School ha encontrado 7 claves para diseñar el puesto que mejor se adapte al empleado: flexibilidad, motivaciones, reforzar el compromiso, fortalezas y debilidades, obligaciones, relaciones laborales y percepción del trabajo. 

En los años duros de la crisis, tener un trabajo (aunque no fuera de lo que querías, te pagasen mal o estuvieras pocas horas) era una suerte. Poco a poco con la recuperación económica, la gente quiere empleos en los que se sientan a gusto y que puedan desarrollar todas sus competencias y habilidad, así como progresar laboralmente. Sin embargo, tres de cada 10 españoles no se encuentran satisfechos en sus puestos de trabajo, según un estudio realizado por Randstad. 

La Guía del Mercado Laboral 2020 de Hays apunta a que el 70% de las empresas tiene previsto contratar más en 2020. Un porcentaje alto, pero que muestra una bajada importante respecto a la del año anterior, cuando era el 77%. Asimismo, hay que tener en cuenta que el 68% de las empresas ve una desaceleración económica. 

El 41% de los millennials desempleados ha rechazado alguna oferta de trabajo durante los últimos meses. Un porcentaje mayor que el de la media de los desempleados de todas las edades, que se sitúa en el 38%. La mayoría de los rechazos es porque el salario era inferior a la expectativas. “Las empresas tienen reticencia en invertir en personas sin experiencia, pero con potencial”, asegura Christopher Dottie, director general de Hays, en referencia al rechazo de los millennials. 

Sin embargo, la relación laboral con la empresa se sitúa por delante de factores como el salario, que ocupa el quinto puesto en la ‘VIII Encuesta Adecco La felicidad en el trabajo’. Muchos empleados se han dado cuenta de que la solución no pasa por buscar el trabajo perfecto, sino que el empleo se adapte a las capacidades del empleado, tendencia que se ha denominado 'Job Crafting' y que muchos estudios aseguran que consigue aumentar la felicidad del empleado, también su productividad, su compromiso y su capacidad para superar circunstancias adversas.

El ‘Job Crafting’ puede estar motivado por la empresa o por un trabajador que ve la necesidad de cambiar radicalmente su puesto, por lo que no existe una única forma de aplicar esta tendencia. No obstante, IMF Business School ha encontrado 7 claves para diseñar el puesto que mejor se adapte al empleado:

1. Flexibilidad. Elegir cuándo, cómo y desde dónde trabajar debería ser el pilar principal para cualquier estrategia en la adaptación de la empresa a las capacidades y necesidades del empleado.

2. Motivaciones. 7 de cada 10 empresas del Top Employers España, un ranking de las compañías españolas con mejores condiciones para sus empleados, recibe un feedback cualitativo de las motivaciones de los empleados, algo que ayuda a la hora de designar tareas y, en definitiva, de construir puestos de trabajo mejor adaptados.

3. Reforzar el compromiso. Solo el 7% de los empleados españoles se siente altamente comprometido con su empresa frente al 13% mundial, tal y como afirma el estudio ‘Engagement and the Global Workplace’ de Steelcase. En este sentido, para reforzar su compromiso laboral antes es vital hacer que el empleado se sienta cómodo y respaldado en su puesto. Para ello se pueden seguir varias estrategias como programas de formación o de reconocimiento de casos de éxito.

4. Fortalezas y debilidades. Los empleados también pueden colaborar a la hora de rediseñar sus puestos de trabajo, pero para ello primero tienen que ser conscientes de cómo trabajan. Qué tareas se le da mejor, cuáles tarda más en hacer, cuáles son sus puntos débiles... son preguntas cuyas respuestas servirán al empleado para conocerse y saber hacia dónde quiere ir. Una buena forma de completar este paso es que el trabajador haga un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades) sobre su propia labor.

5. Obligaciones. El ‘Task Crafting’ forma uno de los principales pilares dentro de esta tendencia, ya que para cambiar el puesto de trabajo es fundamental cambiar las tareas que se realizan. Esto se da cuando un empleado modifica sus responsabilidades para añadir un factor que le gusta o en el que es especialmente diestro. Por ejemplo, un comercial de ventas tradicional con gusto por Internet puede desarrollar el área de e-commerce de su empresa.

6. Relaciones laborales. Decidir con quién y cómo trabajan los empleados también forma parte de una buena estrategia de ‘Job Crafting’. Estos casos llamados ‘Relational Crafting’ suelen venir por deseos de conocer el trabajo de otros empleados para mejorar el suyo propio.

7. Percepción del trabajo. Para estar a gusto con el puesto hay que tener bien en mente que ese trabajo es importante. Este pensamiento, llamado ‘Cognitive Crafting’, favorece el bienestar laboral al hacer que el empleado sepa que su trabajo forma parte de algo más grande, tanto para la sociedad como para la empresa.

Desde IMF Business School son conscientes de la importancia de que el empleado se encuentre satisfecho en su puesto de trabajo, pero también entienden que nuevas tendencias laborales como el ‘Job Crafting’ pueden resultar un reto para algunas empresas.

 

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