La justicia francesa reconoce la presión ejercida por parte de la compañía France Télécom sobre los trabajadores durante la ola de suicidios de hace una década. En consecuencia, el exconsejero delegado, el número dos y el antiguo director de Recursos Humanos han sido condenados a un año de cárcel y deberán pagar una multa de 15.000 euros. 

Diez años después de la ola de suicidios en France Télécom, la justicia ha dado la razón a sindicatos y familiares de las víctimas de una política empresarial que empujó a muchos trabajadores a quitarse la vida para no soportar un clima laboral asfixiante.

El Tribunal correccional de París ha zanjado este viernes con un veredicto condenatorio el proceso que durante los últimos tres meses ha examinado con detalle la gestión de tres antiguos directivos del histórico operador francés de telefonía, convertido en Orange en 2013 tras culminar el proceso de privatización iniciado en 2004.

Tanto la empresa como Didier Lombart, director general entre 2005 y 2010, su número dos, Louis Pierre Wenès, y el antiguo responsable de Recursos Humanos, Olivier Barberot, han sido declarados culpables de “acoso moral institucional” y condenados a un año de cárcel y 15.000 euros de multa por haber aplicado una política de recorte de personal “radical” entre 2007 y 2008. La multa impuesta a France Télécom es de 75.000 euros, la máxima prevista en la legislación.

El tribunal no solo apoya las tesis de la acusación sino que introduce en la jurisprudencia la noción de “acoso moral institucional sistémico” es decir la estrategia empresarial diseñada para “desestabilizar a los trabajadores y crear un ambiente angustioso con el objetivo y efecto de degradar las condiciones de trabajo”.

Los jueces instructores habían examinado casi 4.000 documentos, interrogado a decenas de familiares y analizado 39 casos, 19 suicidios, 12 tentativas y 8 casos de depresión.

“Es una gran victoria y el reconocimiento claro de los perjuicios sufridos”, ha declarado a Afp Patrick Ackermann, del sindicato SUD, cuyo abogado, Jean Paul Teissonnière, ha saludado “un cambio decisivo en el derecho penal del trabajo sobre la cuestión del acoso institucional y la gestión tóxica”.

El ex directivo de FT, Didier Lombart, recurrirá el fallo, según ha hecho saber su abogado, Jean Veil, al entender que la decisión del tribunal no reposa en el derecho sino en una política “totalmente demagógica”. La empresa, por el contrario, ha acatado la sentencia y ha anunciado un proceso de indemnización a las eventuales víctimas.

Recortes a marchas forzadas

En julio del 2009, en la carta que ha dejado un técnico de Marsella llamado Michel Deparis que se ha suicidado se critica la “gestión a través del terror” de su empresa. “Me suicido por France Télécom. Es la única causa”, dice.

Dos meses más tarde, el sindicato SUD presenta la primera de una larga serie de denuncias y poco después la inspección de Trabajo redacta un informe abrumador.  El escándalo de la ola de los suicidios de los empleados de France Télécom copó las portadas de los periódicos.

Para reducir gastos y adaptarse a un sector liberalizado, el plan de restructuración que Lombart puso en marcha en 2005 contemplaba suprimir 22.000 puestos de trabajo en tres años, el 20% de los trabajadores del grupo, y 10.000 traslados. La empresa tenía entonces 100.000 empleados repartidos en 23.000 centros de trabajo.

"Por la ventana o por la puerta"

Según los acusados, los despidos eran “voluntarios,  pero las partes civiles declararon que se presionaba a los trabajadores para que abandonaran. Como la mayoría eran funcionarios y no se les podía echar aduciendo razones económicas sin más, Didier Lombard pronunció en 2006 una frase que con el tiempo adquirió tintes macabros: “lo haré de una manera o de otra, por la ventana o por la puerta”.

Hubo cambios obligatorios, tanto de función como de lugar de trabajo, emails reiterados incitando a los trabajadores a dejar la empresa y bajadas de sueldo. 

“Los medios elegidos para alcanzar el objetivo de 22.000 despidos en tres años estaban prohibidos. Había que conciliar el tiempo y las exigencias de transformación de la empresa con el ritmo de adaptación de los empleados que garantizaban el éxito de esta transformación” ha determinado el tribunal, quien considera que el recorte de efectivos se hizo “a marchas forzadas”.

“No éramos nada, expedientes del departamento de Recursos Humanos. El Tribunal le ha dicho a la dirección: Habéis pasado el semáforo en rojo y eso valdrá en el futuro para cualquier empresa que actúe así”, ha reaccionado Noël Rich, una de las víctimas personadas como acusación particular.

Durante el  juicio, el abogado Teissonnière ilustró así las practicas empresariales de FT: “Fue un inmenso accidente laboral organizado por el empresario”.

 

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