Daniela Freund, Profesora de la Facultad de Turismo y Dirección hotelera Sant Ignasi (URL): "Las universidades tenemos un papel primordial en la trasmisión de valores para construir una sociedad más tolerante, justa e igualitaria. Las universidades tenemos responsabilidad en cuanto a educar en perspectiva de género."

En la cumbre de Davos se presentó el informe Índice de competitividad por el talento global de Insead/Adecco que analiza aspectos económicos, sociales y humanos de 125 países. El informe los clasifica según su capacidad para atraer, desarrollar y retener talento. España ocupa el puesto 31. Si analizamos los indicadores con perspectiva de género, ala cola encontramos “la falta de oportunidades directivas para mujeres”, que coloca a España en un nada honroso puesto 112 (de 125), la peor puntuación obtenida del centenar de indicadores examinados. En igualdad salarial, España ocupa el puesto 129 sobre 149 economías. A la cola, nuevamente.

Sin embargo, estudiando el informe en detalle hay un área que da motivo para la esperanza. Vemos excelentes resultados relacionados con el ámbito educativo español: destaca el número de matrículas en educación superior (puesto 5 de 125); la calidad de las escuelas de gestión (12) y la clasificación de las universidades (22). España, a la cabeza. El sistema universitario español es competitivo a nivel mundial y, según estos indicadores, desarrolla el talento de forma destacada. Especialmente, el femenino: en el año 2018 se graduaron más mujeres (58%) que hombres (42%).

Las universidades tenemos un papel primordial en la trasmisión de valores para construir una sociedad más tolerante, justa e igualitaria. Las universidades tenemos responsabilidad en cuanto a educar en perspectiva de género. Que no significa una docencia sobre las mujeres, sino una docencia que presta atención a las similitudes y a las diferencias en las experiencias, intereses, expectativas, actitudes y comportamientos de las mujeres y de los hombres, así como una docencia que identifica las causas y consecuencias de la desigualdad de género, para poder combatirla (estudio Mujer y Ciencia de la Generalitat de Catalunya).

Nuestras escuelas de gestión y universidades son centros de excelencia. Davos lo ratifica, por lo que hay un buen terreno de cultivo. La lluvia fina calará. Por lo tanto, es imprescindible que nos aseguremos que la perspectiva de género esté presente en la fase universitaria, desplegando acciones continuadas en el tiempo. Ya está lloviznando. Recientemente, AQUCatalunya (agencia catalana de calidad) ha establecido que los nuevos grados y másteres universitarios incorporen de manera transversal la perspectiva de género en sus planes de estudio, y así lo deberán demostrar las universidades en la evaluación para la acreditación de los títulos.

En las universidades contamos con una oportunidad de oro. Los estudiantes de hoy son los líderes inclusivos del futuro que nos permitirán mejorar los indicadores de la falta de oportunidades directivas de las mujeres españolas y la brecha salarial. Vayamos abriendo los paraguas.

 

 

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