Cada vez es más habitual que se utilicen adjetivos exagerados en los anuncios de los portales de empleo para hacer más atractivo el puesto que se ofrece. The Economist explica que el uso de palabras como “pasión” y afirmar que se buscan “ninjas” o “superhéroes” tiene como consecuencia que la definición se aleje mucho de la realidad del rol requerido.

Hay un viejo chiste del ejército sobre un Sargento Mayor que le pregunta a su pelotón si alguno de ellos está interesado en la música. Cuando cuatro de ellos levantan la mano, el sargento dice: “Bien, muchachos. Pues entonces podéis trasladar este piano de cola hasta la habitación de los oficiales."

El reclutamiento de personal se ha vuelto más sofisticado desde que la época en la que se empezó a contar esta historia. Las carreras de hoy en día requieren mucho más que puro músculo, lo cual a veces hace que los trabajos sean difíciles de definir. El desafortunado resultado es una forma de "inflación de los adjetivos" en los anuncios de empleo cuando las empresas intentan hacer que tareas rutinarias suenen más emocionantes.

Los candidatos a veces deben preguntarse si están solicitando un puesto típico de 9:00 a 17:00 horas o si están optando a formar parte de la franquicia de Los Vengadores de Marvel. En el portal Indeed un bar de cócteles buscaba recientemente a "camareros centrados en las personas, impulsados por la calidad y con el poder de la amabilidad propia de un superhéroe”. No se mencionaba la capacidad de devolver correctamente el cambio a los clientes.

Otra compañía británica pedía a "un ninja de los centros de llamadas, un superhéroe en personas", una descripción de trabajo que suena un poco exagerada para lo que en realidad era un empleo de broker de seguros en Isleworth. Para que no pienses que el anuncio era una aberración, Indeed también incluyó un empleo para “un ninja cinturón negro en priorización” y otro que exigía una "atención al detalle similar a la de un ninja". Aparte de presentarse a la entrevista vestido de negro de la cabeza a los pies y después esconderse detrás del escritorio del jefe, es difícil ver cómo los candidatos pueden demostrar ese carácter ninja.

Por supuesto, no todas las compañías requieren que los candidatos posean las cualidades de un guerrero japonés. Otras organizaciones requieren que los aspirantes sean apasionados, siguiendo el lema de la década de 1960 "haz el amor, no la guerra". El centro comercial Bluewater, ubicado en el sureste de Inglaterra, estaba buscando "apasionados embajadores de marca orientados a las ventas", mientras que se necesitaban "miembros del equipo apasionados" para una panadería especializada en pretzels en el oeste de Londres por un salario de solo £ 8.23 ($ 10.32) por hora.

Este columnista de Bartleby se siente apasionado por su esposa, por la suerte de los equipos deportivos de Inglaterra y por la idea absurda y alarmante de que Boris Johnson pueda convertirse en Primer Ministro de su país. Pero cuando se trata de trabajar, la pasión puede no ser siempre la emoción más apropiada. ¿Los pacientes prefieren a un cirujano "apasionado" o a uno conocido por mantener la cabeza fría?

A medida que la intensidad de las emociones aumenta, el orgullo por el desempeño de uno mismo va pareciendo más importante, al igual que el grado de empatía hacia los compañeros y hacia otras personas (clientes, pacientes, lectores) afectados por lo que haces. En cualquier caso, la pasión es bastante difícil de mantener constantemente durante 40 horas a la semana, mes tras mes.

Indudablemente, existen empleos en las profesiones de cuidado donde la devota creencia de la gente en la utilidad social de su papel les convence para poder soportar largas jornadas de trabajo y salarios bajos. Pero vender pretzels o zapatos no entra en la misma categoría.

En lugar de hablar de pasión, las empresas deberían estar pidiendo entusiasmo. Los trabajadores pueden no aprender a amar sus trabajos pero, con la actitud correcta, pueden disfrutar del simple hecho de realizar bien su tarea. Además, mantener a los trabajadores contentos debería ser suficiente para la mayoría de los jefes.

Por desgracia, otro nuevo mantra en gestión es "llevar todo tu ser al trabajo". Este lema, ideado por el orador motivacional Mike Robbins, parece tener buenas intenciones. Los trabajadores no deberían tener que reprimir sus personalidades. Por ejemplo, no deberían ocultar el hecho de que son homosexuales o que cuidan a niños o familiares ancianos en casa.

Pero es fácil ver cómo ese eslogan se puede convertir en la idea de que los trabajadores deben comprometerse al 100% todo el tiempo. Eso es pedir demasiado. Es genial cuando los empleados disfrutan de su trabajo, pero lo cierto es que muchas personas están haciéndolo para pagar las facturas y sueñan con las pocas semanas al año en las que pueden tomarse vacaciones. Pueden tener pasatiempos e intereses fuera del trabajo, pero la palabra "fuera" es clave. Esos son los momentos en los que la empresa no tiene ningún derecho sobre sus empleados. Los trabajadores deberían poder dejar partes de sí mismos en casa.

Las personas que buscan empleo tendrían que guiarse por el tipo de anuncios que difunden las empresas. Piensa en ello como una primera cita: si la otra persona comienza desde el primer momento a hablar sobre el matrimonio y sobre cuántos hijos vais a tener juntos, es probable que eso impida que quedéis una segunda vez. Por lo tanto, si los anuncios de empleo hablan de pasión o de superhéroes, huye más rápido que un Batmóvil a toda marcha. Ser ninjas debería estar reservado para tortugas mutantes.

 

"The absurd language used by job ads". The Economist, 06/07/2019 (Artículo consultado online el 12/07/2019).

Acceso a la noticia: https://www.economist.com/business/2019/07/11/the-absurd-language-used-by-job-adverts

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