Cada vez son más las personas jóvenes que se definen a sí mismas hablando de su profesión o de la empresa para la que trabajan. Fast Company explica en un interesante artículo que, a medida que los menores de 40 años se van alejando de la religión, es cada vez más habitual que su sentido de comunidad, su propósito y su propia identidad provengan del trabajo.

¿Cómo te describes a ti mismo ante alguien que no te conoce? ¿Qué es lo primero que le dices? Probablemente comiences con tu nombre, pero seguramente poco después hablarás de tu profesión o de tu empresa, especialmente si tienes menos de 40 años.

A medida que los jóvenes se van alejando de la religión, es cada vez más habitual que su sentido de comunidad, su propósito y su propia identidad provengan de su trabajo. Según un estudio realizado recientemente por Pew Research Center, el 83% de los estadounidenses mayores de 40 años tiene algún tipo de afiliación religiosa y el 57% considera que la religión es muy importante en sus vidas. En cambio, únicamente el 66% de los menores de 40 años se sienten afiliados a una institución religiosa y solo el 51% considera que la religión es muy importante en sus vidas.

De acuerdo con la encuesta anual Job Seeker Nation de Jobvite, el 42% de los trabajadores estadounidenses se definen por los trabajos que desempeñan y/o las empresas para las que trabajan, y esa cifra aumenta hasta el 45% si nos centramos en los menores de 40 años. Además, del 42% de personas que se definen a sí mismas a través de su trabajo, el 65% entiende que su empleo es "muy importante" para explicar su forma de ser.

“Tenemos vidas espirituales, tenemos vidas físicas, nos gusta tener estímulos intelectuales en nuestras vidas, tenemos nuestras comunidades y nuestras familias y amigos; los seres humanos somos complejos y, para tener un equilibrio realmente saludable, se requieren todos esos componentes,” afirma Rachel Bitte, Directora de Personas de Jobvite. "Esperar que todo eso provenga de tu trabajo podría ser una expectativa poco realista."

NUNCA SE SUPUSO QUE IBA A SER ASÍ

En la mayor parte de las etapas históricas de la humanidad, el trabajo ha sido generalmente considerado una carga y un medio para lograr un fin, mientras que el ocio se ha considerado no solo la recompensa al trabajo, sino la base de la cultura y la sociedad. Como resultado, muchos predijeron que la riqueza individual permitiría dedicar más tiempo al ocio, mientras que la riqueza de la sociedad disminuiría la duración de la jornada laboral, eliminándola finalmente por completo.

No obstante, lo que ha sucedido es exactamente lo contrario. En 1980 los trabajadores que más ganaban eran los que trabajaban menos horas. Sin embargo, en 2005 el 10% más rico de los hombres casados ​​trabajaba más horas de media. Estos datos son extraídos de la investigación compilada por Derek Thompson, redactor de The Atlantic, para un artículo reciente: Workism Is Making Americans Miserable

 “Siempre sentí curiosidad por este fenómeno. ¿Por qué los ricos decidieron comprar más trabajo, si podían comprar lo que quisieran?” plantea Thompson a Fast Company. "Se me ocurrió pensar que estaban situando el trabajo en la parte de arriba del pedestal. Este grupo de élites estadounidenses, que se encuentra entre las cohortes más seculares de la historia de Estados Unidos, esencialmente había reemplazado una antigua definición de Dios por otra nueva, que era el trabajo.”

Thompson añade que este concepto de perseguir la pasión a través del trabajo puede ser beneficioso para muchos -y se incluye a sí mismo-, pero la mayoría no tiene la suerte de realizar un trabajo lleno de sentido, por lo que las expectativas puestas en el trabajo a menudo son poco realistas.

“Esperamos alcanzar nuestra humanidad completa en el trabajo, en vez de lograrlo en otros ámbitos de la vida. Eso es nuevo,” afirma Benjamin Hunnicutt, profesor de Estudios sobre el Ocio en la Universidad de Iowa y autor de Free Time: The Forgotten American Dream.

Hunnicutt añade que el miedo a que la automatización reemplace el trabajo humano sería inimaginable para los filósofos y pensadores que cuestionaron el significado del trabajo a lo largo de la historia. "Antes, la promesa de la tecnología era proporcionar dispositivos que ahorraran trabajo,” afirma. "Ahora eso nos asusta. No podemos imaginar una alternativa al trabajo."

Además, Hunnicutt agrega que muchos de los pensadores de la historia esperaban ansiosos un futuro en el que las máquinas hicieran el trabajo por nosotros, liberándonos para centrarnos en las cosas más importantes. En otras palabras, se suponía que la riqueza nos proporcionaría el lujo de no tener que trabajar.

UNA SOCIEDAD CONSTRUIDA EN TORNO AL TRABAJO NO SE PUEDE SOPORTAR

Algunos podrían considerar que una sociedad construida alrededor del trabajo tiene ventajas sobre una sociedad que considera que el trabajo es una carga, y que la primera sería más inclusiva y abierta que otra basada en la religión. Thompson considera que si se diera el caso de tener que elegir entre el “trabajismo” y las sociedades religiosas de la antigüedad, elegiría el "trabajo todos los días de la semana y el doble los domingos,” pero añade que no necesariamente se tendría que elegir entre una cosa y otra.

Sin embargo, Hunnicutt teme que una sociedad basada en el trabajo tenga fallos inherentes y esté destinada a fracasar, en la medida que prioriza las ganancias individuales a corto plazo por encima de la prosperidad compartida a largo plazo.

“Trabajar por definición, en un mercado -dónde hay competencia-, parece complicado que dé lugar a la cooperación, a la generosidad, a dar y a alcanzar toda nuestra humanidad,” afirma. "Por definición, incluso en los mejores trabajos hay competencia; se trata de superar a las personas que nos rodean."

Una sociedad que elogia el trabajo, según Hunnicutt, es implacable en lo que concierne al mundo natural y a los demás mundos. Los estudios sugieren que es el culpable de una serie de tendencias negativas que afectan a los millennial y a los trabajadores en general.

Estudios recientes han descubierto que los niveles de estrés de los empleados han aumentado casi un 20% en las últimas tres décadas y la mayoría siente que el trabajo está teniendo un impacto negativo en sus relaciones personales. Hoy en día, 8 de cada 10 estadounidenses se ven afectados por el estrés, según una encuesta reciente de Gallup, que sugiere que una de sus causas principales es el trabajo.

Además, el National Institute of Mental Health descubrió que más del 7% de los adultos estadounidenses y el 13% de los que tenían entre 18 y 25 años habían experimentado un episodio depresivo significativo en 2017. El estrés vinculado al empleo también se ha relacionado con menos relaciones sexuales, más soledad y mayores tasas de burnout profesional entre los millennial.

"No soy psicólogo, pero sí creo que el egocentrismo que está en el corazón del trabajo, de ser un hombre o una mujer hechos a sí mismos, resulta alienante,” afirma Hunnicutt. “Nos separa de la naturaleza, de las otras personas, de la belleza, de Dios; nos volvemos profundamente solitarios.”

LAS REDES SOCIALES SON EL PROBLEMA Y PUEDEN SER UNA SOLUCIÓN

Muchos creen que las redes sociales son una causa importante de alienación y estrés entre los jóvenes.

"Mantenerse al día ya no se trata solo de saber sobre el vecino de al lado; se trata de cientos de tus compañeros de clase y de lo que están haciendo con sus vidas después de la graduación,” afirma Bitte. "Creo que las personas han descubierto que las redes sociales no solo pueden ser una forma de presumir sobre su trabajo, sino que pueden convertirse en una extensión del mismo,” añade Thompson.

De todas formas, Hunnicutt le ve un lado positivo. Aunque compararte con tus iguales antes fomentaba la búsqueda de riqueza material, las redes sociales han acabado convirtiendo a las experiencias de la vida real el símbolo principal de estatus para las generaciones más jóvenes.

"A medida que las personas ponen menos atención en la riqueza tangible y se centran más en las experiencias vitales y, lo que es más importante, en las transformaciones personales, esta será una posible vía para llegar a la ‘era de experiencias’,” explica Hunnicutt. "Y si eso es visto un símbolo de estatus, no tengo ningún problema.”

 

          *Lindzon, Jared. "How work became the millennial religion of choice". Fast Company, 21/05/2019 (Artículo consultado online el 24/05/2019).

Acceso a la noticia: https://www.fastcompany.com/90350861/how-work-became-the-millennial-religion-of-choice

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