Cada semana se realizan 6,45 millones de horas extra, y el 43,8% se quedan sin remunerar. La industria es el sector donde se hacen más horas extra (1,1 millones de horas a la semana, seguida del comercio y la hostelería), pero también uno de los sectores donde más se acaban pagando. El sector financiero y de seguros, las actividades profesionales y la enseñanza es donde menos se cobran.

La introducción del registro diario de la jornada laboral en las empresas a partir del próximo 12 de mayo supondrá una fuerte sacudida para el mercado laboral, debido al coste técnico de la medición y a las sanciones en las que se puede incurrir, pero sobre todo porque puede suponer un gasto millonario en reclamaciones de horas extra sin pagar.

Cada semana los asalariados llevan a cabo 6,45 millones de horas extra y, de ellas, el 43,8% no se remuneran, de acuerdo con las cifras que maneja el Instituto Nacional de Estadística. Las empresas se verían obligadas a abonar 18,35 millones de jornadas de trabajo completas más cada año, y la cifra es especialmente elevada en las actividades financieras, los seguros, la educación, las actividades profesionales, científicas y técnicas y las inmobiliarias.

La cifra de horas extra impagadas es muy heterogénea entre las distintas actividades económicas. Así, la industria es el sector donde se hacen más horas extra (1,1 millones de horas a la semana, seguida del comercio y la hostelería), pero también uno de los sectores donde más se acaban pagando, ya que siete de cada diez horas están remuneradas en el sector manufacturero.

El sector financiero y de seguros es quizá el que está mas castigado, ya que el 9,7% de los trabajadores preguntados en la Encuesta de Población Activa confesó haber hecho horas extra la semana anterior al sondeo el año pasado (la cifra más alta de la muestra), y el 2,7% señaló incluso que había hecho más de 10 horas. Y el 83,4% de estas horas no fueron remuneradas.

Servicios profesionales

Algo similar sucedió también en el sector educativo, donde se dejaron sin abonar el 81,8% de las horas extra. Hay que tener en cuenta que hay ocupaciones donde los trabajadores extienden su jornada laboral en su domicilio (en el caso de los profesores, por ejemplo, preparando clases o corrigiendo exámenes), por lo que es muy difícil medir exactamente cuánto tiempo han dedicado estas personas a su empleo.

Más adelante quedan las actividades profesionales, científicas y técnicas, un épigrafe que reúne servicios jurídicos, de contabilidad, sedes centrales, consultoría, relaciones públicas, servicios técnicos de arquitectura e ingeniería, análisis técnicos, I+D, publicidad, márketing, diseño, traducción, fotografía y veterinaria. En este grupo tan heterogéneo de ocupaciones, el 77,3% de las horas extra no se paga, debido quizá a que muchos de estos trabajos exigen una preparación previa que los pagadores pueden no tener en cuenta.

Más adelante quedan las actividades inmobiliarias (donde 74,9% de las horas extra no se retribuyeron), el suministro de energía (61,1%), la información y las telecomunicaciones (60,8%), la hostelería (47,6%) y el comercio (47,3%). En algunos de estos sectores, el problema no es tanto de dificultad de medición como de voluntad, ya que se formalizan contratos por menos horas de las reales con el objetivo de pagar sueldos por debajo de lo que correspondería al convenio o abonar una parte en negro. En cambio, en las actividades sanitarias sólo el 17,1% de las horas extra quedan sin pagar, seguido de la minería (25%), las actividades administrativas (26,8%), el empleo doméstico (27,9%), la industria (31,2%), la construcción y la agricultura (33,1%).

 

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