El llamado salario emocional, que se basa en recibir recompensas no económicas a cambio de nuestro trabajo, empieza a ser tan importante o más que el salario monetario. Sin embargo, según un informe de Adecco sobre presentismo laboral, únicamente el 39% de las empresas españolas aplica la flexibilidad a más del 25% de su plantilla. 

Cuando su hijo tuvo edad para empezar a ir al colegio, Iván pidió permiso a su empresa para entrar más tarde al trabajo cada día. De esa forma podría llevarlo él mismo sin tener que despertarle demasiado pronto o movilizar a alguno de los abuelos para que lo hiciera. La negativa que recibió por parte de su empresa le hizo plantearse de inmediato su salida. Un par de meses después se incorporó a un empleo peor pagado, pero que le ofrecía esa posibilidad.

La nueva empresa de Iván forma parte de una minoría en España, al menos según el IV Informe Adecco sobre presentismo laboral. Este estudio indica que solo un 39% de los entornos laborales aplica flexibilidad a más del 25% de la plantilla. Y eso fomenta, a su vez, el presentismo (estar en el puesto de trabajo sin hacer nada relativo a la función asignada) y el absentismo (ausencias no previstas por el empleador), que afectan muy negativamente a la productividad.

Aunque ese estudio reconoce una tendencia clara de mejora en los últimos años, la rigidez horaria en el plano laboral en nuestro país sigue siendo uno de los principales problemas para una conciliación real entre vida personal y profesional. Es cierto que introducir esquemas de flexibilidad en las empresas depende en parte de la propia naturaleza del producto o servicio que desarrollan, pero también de una cultura organizativa concreta que la tecnología puede ayudar a superar.

Ese es el caso de Marta, que desde este año dispondrá de un día al mes para teletrabajar en su agencia de publicidad. Eso le ayudará a combinar mejor su labor con el cuidado de su hija pequeña, pero la medida ha suscitado algunos retos de gestión que tendrán que resolverse refinando los procesos internos actuales: “Los que tenemos que gestionar tareas ahora tenemos que organizarlo de forma que el día a día pueda seguir igual, independientemente de que quien tenga que hacerlas esté en la oficina o no, y coordinarlo con otros que quizás también están fuera”.

Uno de los motivos por los que algunas empresas se resisten a potenciar el trabajo en remoto es, precisamente, el miedo a que los proyectos salgan adelante en peores condiciones de tiempo, calidad y recursos. Cuando Marissa Mayer asumió el rol de CEO de Yahoo!, una de sus primeras decisiones fue forzar el regreso a la sede de todos aquellos empleados que estaban desempeñando sus roles desde sus casas o cualquier otra parte. Pero esa medida no ayudó a reflotar la compañía y fue muy criticada por quienes gracias a ella habían podido atender mejor sus obligaciones familiares o residir fuera del área de Silicon Valley, cuyos costes de vivienda prohibitivos son todo un problema para los trabajadores del sector.

Liderar a distancia es un desafío que Martín Pérez ha asumido desde hace años. Su rol como responsable técnico en Cisco Webex Teams le ha obligado a supervisar la labor de personas ubicadas por todo el mundo, y lo ha hecho desde A Coruña. Tal como explica en la comunidad de desarrolladores dev.to, las dos grandes ventajas que para él supone el teletrabajo son la conciliación familiar (tiene dos hijos) y la posibilidad de aspirar a salarios más altos que no se dan en Galicia, donde él quería construir su vida. Además esquiva el coste oculto en tiempo y en dinero del desplazamiento en medios públicos o privados a un lugar concreto a diario.

Esta forma de vida requiere una disciplina concreta para evitar que lo profesional acabe absorbiendo más tiempo del deseable o más horas de las previstas. De lo contrario, probablemente resulte más adecuado proponer la fórmula de hacerse autónomo para tener un control completo sobre tu jornada. Andrea dio ese paso para garantizarse poder atender sus encargos en parte por la noche, porque encaja mejor con su forma de vivir: “Suelo dormirme muy tarde desde siempre y no me gusta madrugar, así que me gusta diseñar a esas horas, en las que, además, hay un silencio casi completo que me ayuda a concentrarme”. También lo hizo así en su etapa de nómada digital, que es como se conoce a aquellos que trabajan en remoto para cualquier cliente en cualquier parte del mundo mientras están viajando.

Todos estos protagonistas tienen en común profesiones para las que la cercanía físicano es relevante. Las reuniones se celebran mediante Skype, los procesos se documentan vía Slack, los archivos se intercambian a través de WeTransfer… Hay una gama creciente de herramientas al servicio de quienes no pueden o no quieren estar en el lugar del que parten las tareas que reciben. Y eso supone también que las empresas que abrazan esta flexibilidad necesitan disponer de menos espacio para acoger a trabajadores y recortan los gastos derivados de su presencia.

Reducción de jornadas presenciales, flexibilidad de entrada y salida o teletrabajo forman parte del concepto pujante de salario emocional, basado en todas aquellas recompensas no monetarias a cambio de tu tiempo laboral. Si tienes hijos pequeños, un familiar dependiente o, simplemente, deseas vivir de una manera distinta, puede ser un buen momento para proponer esa clase de medidas en tu empresa. 

 

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