Las mayores instituciones internacionales ya cuentan con mujeres en los puestos claves de economista jefe. En las últimas semanas tres mujeres han pasado a ocupar puestos claves en los mayores organismos económicos del planeta: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y OCDE. En otro contexto, estas líneas no deberían ser noticia. Pero la realidad es implacable.

Un poco de hemeroteca. Hace justo quince años, Christine Lagarde, abogada en un bufete internacional, en una entrevista a este diario durante una estancia en Barcelona hizo un llamamiento. “La mujer, entre los 27 y los 35 años, está dividida entre el deseo de maternidad y los retos profesionales. Es un momento clave. Las empresas o los gobiernos tendrán que poner algo de su parte para facilitar su incorporación a la vida laboral. No hay otro remedio, si en el futuro queremos seguir pagando las pensiones”, decía.

Tres lustros después, algo se está moviendo, no sólo en el sector privado, sino en las grandes instituciones internacionales. En las últimas semanas tres mujeres han pasado a ocupar puestos claves en los mayores organismos económicos del planeta. Gita Gopinath acaba de ser nombrada economista jefe del FMI (Fondo Monetario Internacional); Pinelopi Koujianou ocupa el mismo cargo en el Banco Mundial (BM), y Laurence Boone, en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). A este grupo se le añade la francesa NatachaValla, que acaba de ser nombrada número dos de la dirección de política monetaria del BCE (Banco Central Europeo). Tampoco hay que olvidar a otras figuras que llevan ya tiempo ejerciendo una influencia en la economía: aparte la misma Christine Lagarde, que lleva las riendas del FMI, están la consejera delegada del Banco Mundial, Kristalina Georgieva, y la directora del ITC (International Trade Centre) de las Naciones Unidas, la española Arancha González.

En otro contexto, estas líneas no deberían ser noticia. Pero la realidad es implacable. A la hora de elegir la carrera de Economía las mujeres son numerosas y, en algunas facultades, incluso la mayoría. Pero años después algo se rompe. La economista Marta Reynal-Querol, investigadora del Icrea y catedrática de la UPF, confirma que “el porcentaje de mujeres en doctorado y másters baja de forma radical. Hay muchos motivos. Mi experiencia dice los hombres, cuando tienen permisos de paternidad a menudo aprovechan el periodo para extender sus estudios económicos, mientras ellas se dedican a la familia y ahí se forma una brecha”.

Según la American Economic Association, ellas son tan sólo el 15% de los profesores de economía. Sólo una mujer ha ganado el Nobel de Economía desde su fundación en 1969. Para Isabel Perea, socia de Grant Thornton y miembro de la junta directiva de la asociación 50a50, ellas aún deben luchar contra prejuicios en el mercado laboral: “En los recursos humanos a la hora de seleccionar el personal aún se arrastran algunos aspectos culturales y sociales que están muy interiorizados”.

Y es un error, porque la visión de las mujeres enriquece el debate económico. Tal como declaraba Soledad Zignago, economista del Banco de Francia, “nosotras tenemos menos tendencia a creer que el mercado se regula por sí solo. Somos por lo general más intervencionistas y más redistributivas”. Un sondeo llevado a cabo en el 2014 en EE.UU. entre académicos de economía citado por The New York Times reveló que el 63% de las mujeres consideraba que los ingresos debería distribuirse mejor (en contra de un 45% de hombres). Asimismo el porcentaje de mujeres que opinaba que el “gobierno era demasiado grande”, o que “las regulaciones eran excesivas” era más bajo. En cambio, era más alto a la hora de valorar “la aplicación de seguros de salud” y de criticar que “las políticas actuales están enfocadas excesivamente en el crecimiento a costa del medioambiente”.

Un estudio publicado en el 2013 en la revista Contemporary economic policy llevaba a la conclusión de que “existen importantes diferencias en las visiones entre economistas mujeres y varones en lo que se refiere al nivel del salario mínimo, los estándares laborales y los seguros de salud ”.

“Yo diría que las investigaciones económicas de las mujeres tienen una orientación más práctica dirigida a las políticas aplicables. Los hombres en cambio se centran más en los modelos teóricos y mediciones”, dice Marta Reynal-Querol. Para Perea, “la verdadera diferencia reside en el estilo de liderazgo: las mujeres dan más importancia a la recopilación de datos y opiniones, son más conciliadoras”. Ahora les toca el turno.

 


Liderazgo femenino

Gita Gopinath. Fondo Monetario Internacional
De origen indio, estudió en Harvard. Ben Bernanke, expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, la calificó como su mejor alumna.

Laurence Boone. OCDE
Asesoró al expresidente francés François Hollande y tiene experiencia en el sector privado.

Pinelopi Koujianou. Banco Mundial
De nacionalidad griega y estadounidense es profesora en Yale. Es experta en desarrollo.

Natacha Valla. Banco Central Europeo (BCE)
A sus 42 años y después de pasar por Goldman Sachs, ya es la número dos de la política monetaria del banco.

Arantxa González. International Trade Centre (ITC)
Dirige el organismo tras haber trabajado codo a codo con Pascal Lamy en la OMC (Organización Mundial del Comercio).

 

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