Financial Times hace un retrato de Brasil, un país en el que las personas de raza negra ganan un 44% menos que las de raza blanca. El país carioca, paradigma de la diversidad étnica y cultural, también lo es de las desigualdades. De todos modos, aunque la discriminación positiva ha sido controvertida en lugares como EEUU, ha encontrado un terreno fértil en el país sudamericano y empieza a abrir las puertas a todo el mundo en los ámbitos laboral y educativo.

Fábio Dos Santos es un estudiante de 21 años de Administración y Dirección de Empresas y becario en un banco. Hace poco, llegando tarde al trabajo, llamó a un taxi desde una aplicación móvil de servicios de transporte.

"¿Te dejan entrar en el banco con esos rizos?" le soltó el conductor de su peinado a lo afro. Dos Santos le ignoró. Esa misma noche, con traje y corbata, corría a la universidad. Al salir del metro, un hombre blanco le detuvo: "¿Un hombre negro con traje y corbata?"

Dos Santos ignoró eso también. Este tipo de episodios son frecuentes, comenta, pero no limitan en absoluto su ambición: "Después de mi licenciatura, quiero hacer un MBA y entrar a trabajar en JPMorgan."

Según el Instituto de Geografía y Estadística de Brasil, los cariocas de raza negra ganan un 44% menos que los blancos. Un estudio realizado en 2016 por el Instituto Ethos y el Banco Interamericano de Desarrollo mostraba que los negros, a pesar de ser la mayoría de la población, ocupan solo el 6,3% de los puestos directivos y el 4,7% por ciento de los puestos ejecutivos dentro de las 500 mayores empresas de Brasil.

"Es un número asombrosamente pequeño," afirma Pedro Jaime, sociólogo y autor de Black Executives: Racism and Diversity in the Corporate World (“Ejecutivos negros: racismo y diversidad en el mundo corporativo”). Por lo que respecta a las personas de raza negra en puestos ejecutivos, agrega que las cifras de Brasil son peores que las de Estados Unidos o Sudáfrica.

Algunos lo atribuyen a que Brasil fue el último país del continente americano en abolir la esclavitud, hace 130 años. Las estimaciones apuntan a que entre 3,6 y 4,7 millones de africanos fueron traídos al país como esclavos. Hoy en día, el 56% de los casi 208 millones de brasileños se definen a sí mismos como "negros”, convirtiéndose así en la segunda población negra más grande del mundo tras Nigeria.

Pero pocos brasileños negros ocupan puestos de importancia. "Brasil es un país donde los negros son invisibles, lo que significa que no están debidamente representados en términos democráticos en todos los sectores de la vida nacional," dice Kabengele Munanga, un profesor de Antropología congoleño de la Universidad de São Paulo.

En la década de 1930, el sociólogo brasileño Gilberto Freyre argumentó que la convivencia mezclada de Brasil entre amos blancos y esclavos negros había producido una especie de democracia étnica. Sin embargo, el asunto racial en Brasil siempre ha sido algo pernicioso, con las personas de piel más oscura tendiendo a ser cada vez más pobres que las de raza blanca.

Las cosas, sin embargo, han comenzado a cambiar en los últimos años. Aunque la discriminación positiva ha sido controvertida en lugares como Estados Unidos, ha encontrado un terreno fértil en Brasil. Las instituciones estatales y las universidades públicas han establecido cuotas para los trabajadores y estudiantes negros.

Además, el color distinto de la piel es una fuente creciente de orgullo. Los brasileños a veces se refieren a diferentes tonos de piel con una variedad de términos, como "canela" o "chocolate”. Cada vez más personas mestizas también se identifican a ellas mismas como "marrones”.

Algunas empresas están comenzando a ponerse al día con todas estas tendencias. Itaú, el banco brasileño; John Deere, la empresa de maquinaria agrícola; o los consultores de McKinsey, por ejemplo, tienen programas de diversidad.

"La diversidad no es solo lo correcto," afirma Patrícia Santos de EmpregueAfro, una agencia de búsqueda de ejecutivos para profesionales de raza negra. "Es la decisión más inteligente."

Un estudio de McKinsey de 2018 () muestra que las empresas con los equipos ejecutivos de mayor diversidad étnica y cultural tienen un 33% más de probabilidades de superar a las demás en términos de rentabilidad. Pero, como ejemplo, con solo 20 personas negras entre sus 540 empleados en Brasil, McKinsey todavía tiene mucho que hacer, reconoce su jefe local, Nicola Calicchio.

El sistema de mercado en sí mismo, agrega, no le pondrá solución. "La mano invisible no ha funcionado, por lo que debemos tener una mano visible." Y ese papel lo desempeña Flávia García, una mujer negra y manager de diversidad e inclusión de la firma para América Latina.

Al igual que Dos Santos, ella tiene historias de prejuicios que contar. Mientras trabajaba como la única consultora negra de McKinsey en Brasil, una vez intentó entrar en una reunión con ejecutivos en la sede principal de un cliente, pero fue detenida por un guardia de seguridad por el color de su piel y dirigida hacia otra entrada.

Debido al bajo porcentaje de negros en las universidades brasileñas, un problema clave a enfrentar es encontrar profesionales bien capacitados y retener a aquellos que se puedan sentir fuera de lugar.

García recuerda que, como estudiante de Empresariales en una universidad privada en São Paulo en 2000, se sintió "muy sola" al ser una de las dos únicas estudiantes negras.

Rachel Maia es una profesional de las finanzas que ascendió en la jerarquía del mercado de artículos de lujo para convertirse en jefa de dos multinacionales de la joyería en Brasil, Tiffany y Pandora. Ella ahora ofrece  coaching a profesionales prometedores de raza negra "que quieren aprender cómo subir en la jerarquía."

"Todavía existe la necesidad de detenerse y observar para comprender que ya no estamos en el período de la esclavitud," opina ella. Maia siente que es parte de un proceso para "pasar a una nueva página que será escrita por las generaciones venideras."

Dos Santos, mientras tanto, está listo para formar parte del cambio. Su trabajo diario en un banco le ayuda a ganar experiencia y a pagarse el título de Empresariales por las noches. Su determinación tiene más fuerza que los insultos racistas.

"Tengo que adquirir una visión y más conocimientos," reconoce. "No voy a rebajarme al nivel de alguien que me insulta."

Universidad Zumbi dos Palmares: la facultad que ofrece títulos empresariales asequibles a brasileños negros.

Fotografías y eslóganes de Rosa Parks, Martin Luther King Jr y Nelson Mandela se alinean en las paredes, pero no estamos en los Estados Unidos de 1964 o en la Sudáfrica de 30 años más tarde. Es la Brasil de hoy, en el campus de la Universidad Zumbi dos Palmares, que tiene una presencia de estudiantes negros de alrededor del 80%.

El centro debe su nombre al líder de la resistencia brasileña del siglo XVII y tiene como objetivo corregir la desigualdad racial del país más grande de América Latina, que alberga a más personas de origen africano que cualquier nación fuera de África. El centro fue fundado en 2003.

Su rector, José Vicente, dice que en aquel entonces, los brasileños negros solo representaban el 3% de los estudiantes en las universidades de Brasil. Hoy dicho número ha alcanzado el 17%, lo que representa "una masa crítica cualificada de estudiantes que son competentes, conscientes y con una fantástica capacidad para hacer valer sus derechos."

Con una inversión inicial de 2 millones de reales brasileños (al cambio, unos 600.000 dólares), la universidad comenzó con 200 estudiantes que se formaban para obtener títulos en gestión empresarial. La universidad ahora ofrece 10 cursos de grado, pregrado y postgrado a 1.600 estudiantes de bajos ingresos.

Gracias a un coste mensual de 548 reales (155 dólares) para un grado de cuatro años en Administración y Dirección de Empresas, "Zumbi" se ha convertido en una opción asequible para muchas personas. En comparación, las tasas en la Fundação Getúlio Vargas, la escuela líder de administración de empresas en São Paulo, es de 4.350 reales (1.240 dólares).

El campus de Zumbi, ubicado en un antiguo club deportivo de São Paulo, se abarrota durante las clases nocturnas. La mayoría de los estudiantes trabajan durante el día. "Me gusta mucho la forma en que nos tratan aquí," dice Brenda Brito, una estudiante de Derecho de 20 años que trabaja de día como limpiadora. "No sientes el racismo que generalmente percibes en Brasil."

Vicente afirma que Zumbi ha proporcionado programas de prácticas para muchos estudiantes en algunas de las compañías más grandes de Brasil, como el Banco Bradesco.

Price Nalutaaya, otra estudiante de Derecho de 36 años, llegó hace cuatro años desde Pretoria, sin hablar portugués. "Los brasileños y los sudafricanos son igualmente racistas", opina ella. Pero gracias a esta universidad, "siento que tengo un futuro aquí. Hay oportunidades."

 

Schipani, Andres. "Racial diversity in Brazil ‘turns to a new page’". Financial Times, 15/05/2018 (Artículo consultado online el 21/05/2018).

Acceso a la noticia: https://www.ft.com/content/abe60816-3cc9-11e8-bcc8-cebcb81f1f90

 

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