Desde hace siete años existe en España la posibilidad de que los universitarios hagan sus prácticas laborales de forma online. Poco a poco, esta modalidad va ganando adeptos entre grandes y pequeñas empresas.

En el mundo actual, interconectado y globalizado, son muchas las tareas que pueden subcontratarse o realizarse desde casa, con el mismo grado de eficacia, o incluso superior. Diversos estudios constatan el beneficio en productividad y eficiencia de la flexibilidad laboral. Hasta aquí, la teoría. Todos aquellos que hayan trabajado en una gran empresa habrán sido testigos de los miedos que suscita entre algunos directivos perder el control sobre sus empleados. Ahora, una iniciativa de la Fundación Universidad-Empresa nos devuelve la esperanza.

Desde el año 2011, esta institución promueve un programa de prácticas llamado e-Start donde los becarios trabajan 100% a través de Internet. Inicialmente la acogida de esta propuesta fue tímida -unos 200 alumnos el primer año-, pero en 2017 ya superaron los 2.000.

Se trata de una modalidad que no existe en ninguno de los países de nuestro entorno. Libérese del complejo de inferioridad digital español, pues hay ciertos ámbitos -empezando por el despliegue de banda ancha- en los que de hecho España lleva la delantera.

Entre las empresas que ya han apostado por ofrecer prácticas 2.0 figuran nombres como Airbus, Accenture, DKV Seguros, Saint Gobain, FOXNetwork, Laboratorios Conda, Panda Security, Urbaser o Veolia.

Si es usted estudiante, ¿le gustaría hacer prácticas en una compañía que no llegara a pisar en ningún momento, con un jefe al que solo viera por videoconferencia?

Perder el miedo
"Es un modelo más que validado, al que se van sumando organizaciones de todos los sectores y tamaños", defiende Roel Koppens, socio director de IVC. Esta firma se encarga de la identificación y el contacto con las empresas objetivo. Como tal, IVC desarrolla desde 2011 un constante trabajo de evangelización. "Para la mayoría de estudiantes, trabajar de forma virtual no es un problema; son nativos digitales. Las compañías se van animando a medida que van oyendo hablar del modelo. Posiblemente lo más difícil sea convencer a las universidades, aunque lo cierto es que la supervisión de los estudiantes es igual o más exhaustiva que con las prácticas tradicionales", asegura Koppens. En la actualidad, la Fundación Universidad-Empresa trabaja con nueve instituciones académicas en España, la mayoría de ellas privadas. Los becarios, por su parte, son en su mayor parte alumnos de posgrados online.

"Inicialmente algunas empresas se mostraban reticentes a compartir datos empresariales con becarios a los que no veían por la oficina, pero se trata de una barrera más cultural que técnica. El contrato incluye firma certificada y cláusulas de confidencialidad, por lo que ese aspecto está más que garantizado", apunta Koppens.

Por otra parte, "cada organización escoge su modelo de flexibilidad laboral y los perfiles que necesitan", recuerda Pilar Corral, directora del programa e-Start. "Así, pueden establecer alguna que otra reunión presencial. O decidir que la comunicación con los becarios se realice a través de un canal externo a la plataforma digital que ponemos a su disposición".

Las prácticas 2.0 son aplicables a "cualquier actividad que pueda realizarse en remoto", afirma Corral. Consultoría, márketing digital, recursos humanos, responsabilidad social corporativa, comercio internacional, logística pero, sobre todo, prevención de riesgos laborales, son algunos de los ámbitos en los que ya se está recurriendo a este modelo. "Son unas prácticas enfocadas a una tarea específica, ya sea la elaboración de un informe o un proyecto de márketing digital. Los estudiantes aprenden mucho porque es un trabajo aplicado -no un mero caso teórico-, mientras que las empresas pueden beneficiarse de una ligera reducción en costes y en tiempo de formación, que pueden reinvertir en contratar a más becarios o en rescatar proyectos del cajón", concluye Koppens.

Cómo convertirse en 'becario 2.0'
El programa 'e-Start' está abierto a los alumnos de las universidades y escuelas de negocio adscritas. La Fundación Universidad-Empresa selecciona a las empresas, asociaciones o instituciones, mientras que las universidades adjudican las plazas, que deberán ajustarse a sus planes formativos. Aquellos estudiantes de universidades no adscritas que quieran participar en el programa deberán consultarlo previamente con su centro, para que éste se ponga en contacto con la Fundación.

Una vez seleccionados los 'becarios 2.0', todo el proceso se realiza -si así lo quiere también la empresa que oferta las prácticas- a través de una plataforma tecnológica. Esta plataforma ha sido desarrollada por la Fundación e incluye videoconferencia, 'chat', la posibilidad de compartir archivos y un espacio de comunicación entre los tutores académicos y empresariales. Incluso el contrato y la encuesta final se pueden realizar por esta vía.

Qué ganan las universidades
Es un modelo flexible que permite implementarlo como prácticas curriculares, como alternativa a las prácticas extracurriculares, como TFG o TFM o incluso como metodología de una asignatura.

Son prácticas que los alumnos pueden realizar a lo largo de todo el año, compatibilizándolas con los estudios.

La universidad realiza la asignación de alumnos a los proyectos, y esto permite asegurar las prácticas a la totalidad de los alumnos adscritos.

Este programa intensifica las relaciones entre universidad y empresas: establece un sistema de tutorización continua a través de la plataforma de la Fundación.

 


Ventajas para todas las partes

Estudiantes

  • Desaparecen las barreras geográficas. Ya no es necesario trasladarse a una gran ciudad y pagarse un alojamiento; únicamente es necesario disponer de una buena conexión a Internet para realizar el proyecto asignado y comunicarse con los tutores asignados (empresarial y académico).
  • Las prácticas online son compatibles con estudios, con un empleo o con otras prácticas porque, por norma general, dotan al estudiante de plena flexibilidad horaria.
  • Las prácticas a través de Internet convalidan créditos de los grados o posgrados en la misma proporción que las presenciales. Dicho de otro modo, una hora de trabajo equivale al mismo número de créditos, independientemente de si se han realizado 'on' u 'offline'.

Empresas

  • Se reducen sensiblemente los costes de la empresa de acogida, al no requerir estructura a nivel de espacios o puestos de trabajo.
  • Se optimiza el tiempo de dedicación a la formación del becario. Ésta se realiza de forma virtual, a través de la plataforma digital que proporciona la Fundación Universidad-Empresa, o del canal que la compañía escoja.
  • Unas prácticas online sirven igualmente como vía de reclutamiento y captación de futuros trabajadores.
  • El programa no necesariamente sustituye a las prácticas presenciales. Las empresas pueden aprovecharlo para sacar adelante proyectos que permanecían 'hibernando'.

 

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