¿Cómo afecta la nueva tecnología digital a la productividad de las empresas? En principio la respuesta a esta cuestión tendría que ser muy positiva. La lógica nos dice que si una firma renueva su maquinaria, apuesta por la innovación, adapta su plantilla al nuevo entorno comercial y ofrece un producto que responda al deseo del cliente, su productividad será inmejorable y destacará por encima de la competencia. Pues no es así.

La crisis reciente ha demostrado que la recuperación económica no está aprovechando las ventajas que deja la nueva tecnología. Es más, el cambio tecnológico está desacelerando la productividad en todos los países desarrollados y emergentes, como explican los responsables de macroeconomía de Caixabank Research, Oriol Aspachs y Javier García-Arenas.

El aumento de la productividad a nivel global que aporta la nueva revolución tecnológica digital se ha frenado en las sociedades occidentales de manera «notable, significativa, persistente y generalizada» como consecuencia de la crisis y su duración, señala el estudio de estos expertos.

El dato es muy significativo: la productividad ha pasado de crecer el 2,6% anual entre 1996 y el 2007 a hacerlo al 1,8% entre el 2013 y el 2016 en todo el mundo.

Economía de doble velocidad
Los cambios traen una economía de doble velocidad en la que hay, por una parte, empresas muy productivas, con elevada inversión en capital intangible y por otra, empresas con menos productividad e inversión. Esto desembocará en desigualdades salariales y de empleo, aunque el efecto puede ser positivo en las profesiones relacionadas con los nuevos desarrollos tecnológicos.

Aunque la productividad siempre ha presentado un carácter procíclico, España marca la diferencia ya que aquella aumenta más en épocas de crisis como consecuencia de la destrucción de empleo.

El lastre de la temporalidad
Además, es una rémora la alta tasa de subempleo (a tiempo parcial involuntario) que ha dejado la recesión y que aún está 10 puntos porcentuales por encima de los niveles precrisis.
En España el porcentaje de temporales involuntarios es del 58% del total de los ocupados a tiempo parcial.

Actividades muy estacionales como la hostelería conviven con otras como sanidad y educación en las que se da la paradoja de tener una baja tasa de desempleo al tiempo que una gran bolsa de empleo parcial involuntario. En este marco, la previsión de los analistas de Caixabank es que los salarios seguirán congelados.

El poder de las plataformas
La revolución de la tecnología digital está cambiando el tejido empresarial al adquirir preponderancia las plataformas de distribución inmediata y las analistas de datos. Caixabank Research apunta que a la larga se producirá trasferencia de poder de las empresas tradicionales a las plataformas y que la supervivencia de las firmas pasa por el conocimiento del cliente para ofrecerle los productos que se ajustan a sus gustos e intereses.

La nueva economía tecnológica plantea abre algunas incógnitas: ¿Cómo va a influir en la productividad la creciente importancia de productos de bienes y servicios gratuitos que sólo generan ingresos a través de la publicidad? ¿Cómo se contabilizan con las ganancias de Google y Facebook en el Producto Interior Bruto?

 

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