Un estudio afirma que el 20,2% de los españoles han recibido una oferta laboral en la que les piden dinero para entrar en un proceso de selección o conseguir empleo. Los expertos consultados diferencian entre quienes tienen recursos para poder plantearse ese debate y quiénes no y en la novedad de este fenómeno.

Abdelali no tenía hace apenas unos meses trabajo, pero tampoco los 2.000 euros que le pedían para el curso de gobernante de hotel con el que le prometieron un puesto asegurado. "Vi la oferta por internet y una vez en la entrevista me dijeron lo del curso. Cuando les respondí que no podía pagarlo, me ofrecieron otro por 500 euros que permitía acceder al mismo empleo”, explica este vecino del barrio del Gòtic barcelonés de origen marroquí.

Una situación parecida a la que vivió María Luisa, autónoma de 56 años que lleva un año buscando trabajo. “Ahora todo se hace por internet y a mi edad tengo que reaprender de nuevo a buscar trabajo”, explica.

A ella la llamaron para un trabajo de vendedora y la citaron en un hotel del centro de Barcelona para entrevistarla. Allí vio que la cita era para un negocio de venta piramidal de productos de limpieza al que para acceder había que adelantar un dinero. “Todo eran promesas de dinero fácil… No me quedé ni al final de la sesión”, cuenta María Luisa, que sigue buscando empleo.

Tanto en profesiones terrenales como de altos vuelos

Xavi llegó a Dublín en uno de los aviones que algún día espera poder pilotar. Se graduó hace tres años y hace unos meses decidió pagar los 100 euros de pasaje y postular a una oferta de Ryanair. Al monto del pasaje tuvo que añadir 350 euros para costearse el examen de simulador de avión que la compañía subcontrata a otra empresa para evaluar si era un candidato óptimo.

Abdelali, María Luisa y Xavi forman parte del 20,2% de españoles que ha recibido una oferta laboral en la que le han solicitado pagar para entrar en un proceso de selección o conseguir empleo, según datos de un informe de Adecco.

“Pagar no gusta, pero hacerlo te permite entrar. Sobre todo después de costearte una carrera de 100.000 euros como la mía. Lo veo como una inversión y, principalmente, por qué si tú no lo pagas lo hará otro”, explica Xavi. Por sus palabras, este joven forma parte también del 12,4% de parados que ha pagado o estaría dispuesto a hacerlo para conseguir un empleo, según datos del mismo estudio.

Marc es otro piloto que, a diferencia de Xavi, sí pasó la prueba y recién acaba de finalizar los dos meses de formación específica que le exige Ryanair. Coste: 30.000 euros, que ha tenido que pedirle al banco.

Una realidad que no llega a los sindicatos

Desde los sindicatos consultados –CCOO, UGT y CGT- son conscientes de esta realidad laboral, aunque, no obstante, no pueden explicar casos concretos que les hayan llegado ni aportar datos propios.

Quiénes sí trabajan con casos como los de Abdelali y Maria Luisa son los orientadores del programa Làbora, del Ayuntamiento de Barcelona. Sus técnicos cuentan otros en los que tienen que pagar 60 euros por entrar en una bolsa de empleo de servicios de limpieza o de cuidadores con la promesa de un mínimo de horas que luego no se cumplen.

Eternos becarios

A Sofía le cobraron por seguir trabajando. Esta joven entró a hacer prácticas extracurriculares en un departamento de la Conselleria de Cultura de la Generalitat, con las que ganaba 500 euros por cinco horas. Le sirvieron para independizarse, “muy justa”, matiza. Al finalizar el grado pidió que le hicieran un contrato y como respuesta le invitaron a matricularse en un curso 'on line' de telefonista para poder renovar el convenio de prácticas.

Los 120 euros del curso los pagó ella y continuó con esta fórmula durante casi dos años más. Un administrativo de refuerzo, aproximadamente el equivalente a la tarea que Sofía realizaba, cobra anualmente un mínimo de 19.909,52 euros, según las tablas salariales de la Generalitat.

Hoy Sofía no tiene derecho a paro y apenas ha cotizado. Hasta hace poco era una de los 193.126 jóvenes con contrato de prácticas remuneradas o de formación que hay en España, de un total de 1,4 millones de becarios en toda España según un reciente informe de CCOO.

Las reflexiones de los diferentes testimonios de este reportaje se debaten entre la “dignidad”, según ellos mismos coinciden, de no ceder en pagar por vender su fuerza de trabajo y la intensa competitividad por un empleo que les obliga a hacerlo. Otra de las diferencias, en la que coinciden los expertos consultados, es entre quienes tienen recursos para poder plantearse ese debate y quiénes no y en la novedad de este fenómeno.

 


Consejos de los Mossos para evitar engaños

Los Mossos dan una serie de consejos para evitar engaños:

  • No actuar nunca de manera impulsiva. Reflexionar siempre si la oferta de trabajo realmente se basa en condiciones que consideramos aceptables.
  • Suelen prometer retribuciones salariales muy altas de inicio, comparativamente con las pocas responsabilidades que exigen.
  • El remitente del correo electrónico debe ser coherente con la entidad con la que se contacta.
  • No fiarse de aquellas ofertas con condiciones de trabajo poco claras o indefinidas.
  • En ocasiones el idioma es confuso. Muchas usan el pretexto de ser una multinacional, lo que dificulta la comunicación. Puede ser una traducción automática de un servicio telemático.
  • Si adjuntan un contrato, es preferible solicitar asesoramiento de calidad por parte de terceros. Es recomendable no firmar nada de forma impulsiva, ya que la firma puede ser robada o manipulada.
  • Es recomendable guardar todos los correos recibidos. Ello es fuente de información y puede ser de gran ayuda para la policía en caso de abrirse una posterior investigación si se produce o se sospecha de un caso de fraude.
  • Evitar enviar datos personales o sensibles, bancarios, o documentación oficial escaneada o imprimida, ya que hay riesgo de ser vícitima de suplantación de la identidad por terceros.
  • No realizar ingresos o reenvíos de dinero a través de la cuenta personal. La persona puede estar interviniendo en una acción de blanqueo de capital de origen ilícito.

 


 "A mi edad tengo que reaprender a buscar empleo"

María Luisa Guilera, de 56 años, acudió a una cita que acabó siendo un negocio de venta piramidal.

María Luisa regentó un bar durante 18 años justo al lado de la mítica sala de baile La Paloma, en el barrio del Raval de Barcelona. Hoy esta sala lleva más de diez años cerrada y el vacío que dejó fue uno de los motivos por los que Maria Luisa tuvo que bajar la persiana.

“Cuando La Paloma cerró, empezaron a venir menos clientes y, al poco tiempo, me caducó el contrato de alquiler y me lo subieron”, explica. Una ecuación fatal para esta autónoma de 56 años que lleva alrededor de uno en paro. “Intenté aguantar hasta que volvieran a abrirla, pero nada”, se lamenta tras las esperanzas que puntualmente le daba algún titular de prensa con la inminente confirmación.

Antes de abrir su bar, Marisa, que es como María Luisa gusta que la llamen tras unos minutos de conversación, fue comercial de las de puerta a puerta y al quedarse en paro pensó que podía retomar la experiencia. “Pero ahora todo es muy diferente. El trabajo ya casi sólo se encuentra a través de internet, aplicaciones, nuevas plataformas… A mis 56 años me veo reaprendiendo para moverme en un mundo que no domino”, cuenta resignada, pero sin renunciar en su búsqueda.

Cuando el pasado diciembre la citaron en un hotel del centro de Barcelona para lo que ella pensaba que era una entrevista de comercial y acabó siendo un negocio de venta piramidal, cuenta que les vio venir en seguida. “Las formas puede que sean nuevas, pero el fondo no. Esto ya lo he vivido yo muchas veces”, explica.

 

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