No se presentan buenos tiempos para la formación en las empresas, uno de los presupuestos que más pronto se resienten con la crisis. Sin embargo, un informe internacional afirma que esta función afronta la situación más preparada que nunca.

Es bien sabido que uno de los capítulos presupuestarios de las empresas que más se resiente en las etapas de dificultades económicas es el de la inversión destinada a la formación de su plantilla. Tras largos años de vacas gordas en los que especialmente las grandes compañías aumentaban cada año la partida dirigida a mejorar la cualificación de sus profesionales, en 2008 comenzaron a aparecer los primeros temores a una drástica contracción de estas políticas, especialmente en los últimos meses. Sin embargo, como los peores augurios financieros y macroeconómicos empezaron a extenderse en la recta final del pasado año, el ejercicio parece haberse saldado razonablemente. De esta forma, lo peor podría estar por llegar a lo largo del presente año, señalan algunas empresas de servicios de formación. Pere Fernández, director general de Epise, consultora española del sector, calcula que el año anterior ha podido cerrarse con un retroceso de la inversión en formación cercano al 20% y que el presente 2009 podría constreñirse al menos entre el 20% y el 30% respecto a los niveles ya recortados de 2008.

Consolidación

No obstante, el área de formación de las empresas afronta esta situación más fuerte que nunca. Así al menos se desprende del Informe de la situación empresarial que ha presentado la American Society for Training & Development (ASTD), reconocida mundialmente como la primera asociación profesional (nació en 1944) en el ámbito del aprendizaje y su transferencia al rendimiento de las organizaciones, que cuenta con 70.000 miembros en más de cien países, en su mayoría profesionales que desarrollan su actividad en este campo. La firma española Epise mantiene con este organismo una alianza estratégica, siendo uno de sus diez socios globales y el único de un país de habla hispana.

Los resultados del último informe de la ASTD, que realiza un análisis de la evolución de la formación a nivel internacional durante la última década, sugieren que el área de formación ha logrado en las empresas un nivel sin precedentes. La inversión sostenida, particularmente en tecnología, revela que los líderes empresariales son cada vez más conscientes de su valor. La creciente dedicación a esta función se refleja en el aumento de la inversión en la formación y el rendimiento en el puesto de trabajo de forma constante desde hace once años. La ASTD estima que las organizaciones estadounidenses gastan al año 129.600 millones de dólares (109.895 millones de euros) en el desarrollo y la formación de sus empleados. Esta cantidad refleja tanto los gastos directos de la formación como los salarios del personal dedicado a esta función, los costes administrativos y los gastos no salariales de impartición.

Cerca de dos terceras partes de esta inversión se destinan a la función formativa interna, mientras que un tercio se dirige a servicios subcontratados externamente. Por su parte, el aprendizaje a través de la tecnología, el denominado e-learning continúa creciendo, hasta alcanzar el 30% del total de la formación que se desarrolla, frente al 11% que representaba tan sólo cinco años antes.

Conclusiones

El informe de la ASTD concluye que «tras abrir un importante nicho en las operaciones de las empresas de todo el mundo, la función formativa parece atravesar un periodo de estabilización. Durante los primeros años de esta década, la inversión aumentó de manera constante. Gran parte de las medidas que evalúan el gasto por empleado y como proporción del presupuesto de la organización se han mantenido constantes desde 2004». Sin embargo, esto no indica un bajo compromiso con la formación, sino que, como señala el informe, "muchas organizaciones se han vuelto más eficientes al agilizar sus operaciones de formación mediante métodos impulsados por la tecnología. El creciente despliegue del e-learning ha mejorado la flexibilidad, pero también es probable que haya contribuido a aumentar los gastos de infraestructura y desarrollo".

Estos recientes resultados, argumenta el informe de la asociación de origen estadounidense, sugieren que la función formativa ha alcanzado un nuevo nivel de madurez. "Parece que las organizaciones están dando a las inversiones y mejoras operativas tempranas el tiempo para dar sus frutos, al tiempo que evalúan los nuevos desafíos futuros".

Acceso a la American Society for Training & Development (ASTD): http://www.astd.org/

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