La Agencia Europea de Salud Laboral, con sede en Bilbao, insta a empresas y Gobiernos a mejorar las condiciones de una población activa ya muy envejecida. Los expertos europeos se reúnen en la capital vizcaína para hablar de "Trabajos saludables a cualquier edad".

Europa envejece, y sus trabajadores también. La baja natalidad unida a una tendencia cada vez más extendida en todos los países a retrasar la edad de jubilación, hacen inevitable pensar en una vida laboral que será mucho más larga de la que fue la de nuestros padres. En Euskadi, esta misma semana el consejero de Sanidad Jon Darpón, proponía ampliar la edad de jubilación de los médicos a los 68 años. Pero ¿están las empresas y los gobiernos preparados para dar respuesta a las nuevas necesidades de una población activa envejecida?

La Agencia Europea de Seguridad Salud Laboral, cuya sede se encuentra en Bilbao, lleva dos años investigando y recogiendo aportaciones a través de la campaña Trabajos saludables a cualquier edad, y sobre todo, intentando mentalizar a todos los agentes, -empresas, gobiernos trabajadores- en la necesidad de adelantarse tomando medidas ahora a los problemas del futuro.

El próximo martes, los principales expertos en la materia participarán en Bilbao en la cumbre Trabajos Saludables a la que está prevista la asistencia de 350 personas, y que analizará las conclusiones a las que se ha llegado tras esta campaña bianual que termina ahora.

"Si tenemos que trabajar cada vez más tiempo, hay que intentar que sea de una forma lo más saludable posible, y eso requiere una readaptación de los puestos de trabajo", señala Marta Urrutia, de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Algo que requiere el concurso de la mayor parte de agentes posibles."Hay que trabajar en diferentes ámbitos: empleo, educación, recursos humanos de las empresas, para conseguir que lleguemos a la edad de jubilación, aunque sea más tarde, en las mejoras condiciones posibles".

¿Y qué se puede hacer? Son muchas las medidas que se deben poner en marcha para facilitar que los trabajadores mayores -y que la agencia considera que lo son a partir de los 55 años-, pueden trabajar en condiciones optimas.

"Puede hablarse de flexibilidad horaria, de puestos de trabajo que se adapten a las necesidades del trabajador", señala Urrutia. "Se trata de que un trabajador que puede seguir trabajando perfectamente no tenga que dejar su puesto de trabajo por una dolencia que podría compatibilizarse perfectamente con un empleo". "Hay que evitar un abandono prematuro del mercado de trabajo", dice.

A Europa le queda mucho trabajo por recorrer, pero según, señala Marta Urrutia, hay países que ya han hecho los deberes en este campo forzados por ser sociedades más envejecidas, como es el caso de los países nórdicos, o Austria, pero "hay empresas con buenas y malas prácticas en todos los países".

Según los datos que maneja la Agencia Europea, en el 22% de la población trabajadora europea de más de 50 años piensa que no podría hacer su trabajo actual a la edad de 60 años y el 26% piensa que el trabajo influye negativamente en su salud.

En la jornada del martes, en la participarán expertos europeos en el tema y multinacionales que han puesto en marcha algunas experiencias en este sentido, tomará parte Pedro Llorente, subsecretario de Empleo y Seguridad Social, y la consejera de Trabajo, María Jesús San José.

 

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