La campaña A las seis en casa impulsada por el sindicato UGT de Cataluña con el objetivo de conciliar la vida laboral y familiar ha comenzado a dar sus frutos. Una firma de Valls introduce un turno para compaginar trabajo y familia.

La campaña A las seis en casa impulsada por el sindicato UGT de Cataluña con el objetivo de conciliar la vida laboral y familiar ha comenzado a dar sus frutos de forma inmediata. Dos trabajadoras de la empresa Maersk Logistics, de Valls (Alt Camp), dedicada a la distribución de muebles de Ikea desde Asia a España, Francia y Portugal, aseguran que el nuevo turno al que se han acogido junto a una veintena de compañeros les ha cambiado la vida.

"Rezo para que lo mantengan", dice Vanessa Almasque, de 28 años, que con el horario anterior (de 6.00 a 14.00 o de 14.00 a 22.00) sólo podía ver a su marido los fines de semana. Él trabaja también en la empresa y hacían turnos distintos a propósito para poder alternarse en el cuidado de su hijo Albert, de tres años. "Cuando teníamos que decirnos algo nos llamábamos por teléfono", explica esta trabajadora.

Otra trabajadora de la empresa, María Dolores Sánchez, de 38 años, madre de dos niñas -Carla y Laura- de tres y seis años, está igualmente feliz. Y sus hijas todavía más. "Han hecho un cambio radical", asegura. Antes, si iba de mañana tenía que encontrar un canguro para que viniera a casa a las cinco de la mañana y cuando iba de tarde las llevaba al colegio por la mañana y no volvía a verlas hasta el día siguiente. Ahora las llevo yo al colegio, paso la tarde con ellas: nos vamos al parque, hacemos los deberes...".

Son muchos los expertos que dicen que mejorar la productividad no depende sólo de estar muchas en el trabajo, sino también de que el empleado esté bien adaptado y contento con su función. El comité de empresa de Maersk Logistics, compuesto íntegramente por delegados de UGT, negoció un tercer turno, de 9.30 a 17.30, que permite dejar a los niños en el colegio antes de ir a trabajar y recogerlos por la tarde. De los 450 trabajadores de la empresa de Valls, la mitad son mujeres jóvenes. "Muchas pedían la baja voluntaria cuando tenían niños porque no podían atenderlos", explica el comité de empresa. Por eso, decidieron negociar con la empresa un nuevo turno.

Desde el ángulo empresarial, también hay satisfacción por la medida. El gerente de la factoría, Gorka Suárez explica que "no ha sido sencillo". La creación del turno intermedio impide una explotación óptima de las 75 máquinas instaladas porque a las seis de la mañana no acude la plantilla al completo. Sin embargo, el balance es positivo. "El beneficio es social. Si la gente está contenta, acaba repercutiendo en el rendimiento", asegura la gerente de la empresa. Además, considera que a largo plazo terminará siendo ventajoso también porque la empresa invierte en formación y no le interesa que haya deserciones en la plantilla.

No obstante, la empresa advierte de que la prueba de fuego llegará el próximo verano porque llega mucho más producto. El compromiso con el comité de empresa fue mantener el tercer turno durante un año a modo de prueba.

El secretario general de UGT de Tarragona, Jordi Salvadó, indicó que el sindicato no va a dejar de plantear este tipo de reivindicaciones, pese a la crisis económica. "La idea sigue siendo la misma que guiaba las luchas ya en el siglo XIX cuando se reivindicaron las ocho horas: mejorar las condiciones de vida de los trabajadores", según el líder sindical.

"Hemos abierto un debate de futuro. En los países del norte de Europa están funcionando ya así. Hay que adaptar el horario laboral al escolar y no al revés, como pretenden algunos. No podemos extender a los colegios la irracionalidad del horario laboral", afirma el secretario general del sindicato en Tarragona.

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