El aumento de salarios entre los trabajadores cualificados de las últimas décadas es un fenómeno histórico extraño. The Economist analiza cómo han evolucionado los salarios cualificados con respecto a los no cualificados durante periodos como la Peste Negra o la Revolución Industrial y los compara con la actualidad para asegurar que, a medida que gane terreno la Inteligencia Artificial, la prima salarial de los empleos de mayor cualificación tenderá a disminuir.

Un factor escondido detrás del aumento de la desigualdad de ingresos en las últimas cuatro décadas en Estados Unidos es que el mercado laboral ha favorecido cada vez más a las personas con mejor formación. Los salarios reales de los graduados universitarios han aumentado en más de un tercio desde 1963, mientras que los salarios de aquellos sin titulación secundaria han caído. A medida que se automatiza la economía, los pesimistas se preocupan por el crecimiento de esa brecha entre los que tienen y los que no tienen estudios. Sin embargo, la Historia demuestra que esto no tiene necesariamente porque ser siempre así.

El aumento reciente en los salarios de los trabajadores cualificados es un fenómeno histórico extraño. Recopilando registros de iglesias, monasterios, universidades, gremios y gobiernos, Gregory Clark, un economista de la University of California en Davis, ha reunido una serie amplia de datos sobre los salarios ingleses que se remontan hasta el siglo XIII. Clark ha comprobado que en el pasado ese plus para los salarios cualificados, definido como la diferencia de salario entre artesanos, como por ejemplo carpinteros y mamposteros, y los trabajadores no cualificados se mantuvo estable salvo por dos fuertes descensos.

La primera caída acaeció en el siglo XIV, y no tuvo nada que ver con el cambio tecnológico. La esperanza de vida en la Inglaterra medieval era corta y los tipos de interés eran altos, es decir, los siete años de formación que se necesitaban para convertirse en artesanos implicaban un alto coste de oportunidad. Pero los tipos de interés empezaron a caer en este siglo, desde el 10% en 1290 hasta el 7,5% en 1340. Cuando la Peste Negra golpeó Inglaterra en 1348 acabando con un tercio de la población, los tipos de interés cayeron aún más, hasta un 5%, y la formación se volvió mucho más atractiva. La mayor presencia de mano de obra cualificada con respecto a los trabajadores no cualificados acabó hundiendo la prima salarial para los primeros. Datos de Jan Luiten van Zanden de la Utrecht University muestran patrones similares en Bélgica, Francia y Holanda.

El segundo gran declive de la prima para los salarios cualificados llegó tras la Revolución Industrial. Inventos como el telar mecánico desplazaron a los artesanos e incrementaron la demanda de trabajadores no cualificados. Los artesanos cuyas habilidades habían tardado años en perfeccionar, de repente se encontraron siendo sustituidos por máquinas manejadas por trabajadores con solo unos meses de formación. (Los luditas reaccionaron destrozando las máquinas). Un estudio indica que el porcentaje de trabajadores no cualificados pasó de representar el 20% de la mano de obra inglesa en 1700, a ser el 39% en 1850. La proporción entre los salarios artesanos con respecto a los salarios obreros empezó a caer a principios de 1800, y no se recuperó hasta 1960.

Utilizar un método de medición diferente para calcular la desigualdad conduce a obtener resultados ligeramente distintos. Peter Lindert, también en la University of California en Davis, dice que a medida que los empleos de cualificación media iban desapareciendo en Inglaterra, según el coeficiente de Gini las ganancias en los hogares aumentaban, llegando a su máximo en 1800. La proporción sobre el total de ganancias obtenidas por el 1% más rico alcanzó su máximo en 1870. Pero a partir de entonces los dos parámetros empezaron a caer, sin llegar a tocar fondo hasta la mitad del siglo XX.

Lo que distingue a los avances de la era de la informática con respecto a los de la Revolución Industrial es que han favorecido a los trabajadores cualificados. Hasta ahora, los estudios universitarios habían sido un indicador fiable sobre las habilidades, pero eso podría cambiar si la Inteligencia Artificial empieza a quitar puestos de trabajo a los trabajadores de cuello blanco. Las proyecciones del America’s Bureau of Labour Statistics muestran que cuatro de los cinco perfiles profesionales de más rápido crecimiento del país están relacionadas con el cuidado de las personas; y ninguno de ellos requiere un título universitario.

En cualquier caso, suponer que las tendencias actuales de la economía persistirán es asumir un mercado laboral ineficiente. Ken Rogoff, un economista de Harvard, argumenta que a medida que la prima salarial para un grupo particular de trabajadores crezca, las empresas tendrán una mayor motivación para reemplazarlo.

 

*Finance and Economics. “What history says about inequality and technology”. The Economist, 17/06/2017 (Artículo consultado el 22/06/2017).

Acceso a la noticia: http://www.economist.com/news/finance-and-economics/21723403-recent-rise-earnings-skilled-workers-rare-phenomenon-what-history

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