Demà coneixeràs en Klein El Teatre Gaudí presenta l 'obra de Toni Cabré, l 'argument del qual gira entorn d 'un món deteriorat laboral. La protagonista és una executiva sotmesa a un despietat mobbing quan, després d 'un permís per maternitat, torna al seu lloc de treball.

Pugna entre depredadores. El teatro vuelve a ser otra vez reflejo, como Hikikomori, de lo que pasa en nuestro entorno. Demà coneixeràs en Klein, de Toni Cabré, incide, en el Teatre Gaudí, en el deteriorado mundo laboral. Y aparecen, en clave de tragicomedia, los devastadores efectos del neocapitalismo que lo basa todo en el inmediato beneficio y deja de lado el factor humano.

Valores como la lealtad con la empresa y la solidaridad entre compañeros desaparecen del mapa para dar paso a una feroz competitividad. Se trata de mantener el inseguro puesto de trabajo y asegurarse la promoción profesional, aunque sea pasando por encima de los demás. Solo el más fuerte o el más rastrero y oportunista --el ganador-- puede mantenerse. Y si alguien, al que la empresa ha convertido en un simple número descartable, se resiste surgen las implacables técnicas de destrucción personal para abatirlo.

En la pieza de Cabré, que ya trató la temática laboral en Teoria de catàstrofes e Iglú, la protagonista es una ejecutiva (una estupenda Anna Sabaté) que pasa de ser agresora a agredida. Es sometida sin miramientos a un despiadado mobbing cuando, tras un permiso por maternidad, regresa a su puesto de trabajo. Ha sido relegada de sus funciones y en la estrategia de acoso, para hundirla y provocar su dimisión, se utilizan todos los medios --incluido el de su debilidad, ya que ha perdido la hija que esperaba-- para acabar con ella.

NULA AUTOESTIMA

La manipulación llega al extremo de poner en cuestión su estado mental. El objetivo es lograr que pierda la autoestima. El gerente de la empresa, que no aparece nunca en escena, mueve los hilos y maquiavélicamente utiliza para sus fines a una exsecretaria de la ejecutiva (Berta Giraut), que aspira a asumir su papel, y a una becaria (Anna Prats), que aprende pronto a situarse en este ámbito de lucha por la supervivencia. Maria Clausó, con una vis cómica notable, encarna a la mujer de la limpieza que es espectadora privilegiada de lo que pasa. Lejos de amilanarse, la ejecutiva busca su lugar en el sol articulando un plan para conseguir que la empresa consiga un contrato millonario con la administración, con pago incluido de una comisión ilícita al misterioso Klein.

El desenlace es uno de los mejores golpes de esta obra, dirigida por Ever Blanchet, que utiliza recursos audiovisuales para potenciarla. Pero al montaje no le vendría mal un poco de tijera para agilizarlo.

Acceso a Teatre Gaudí: http://www.teatregaudibarcelona.com

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