El mercado laboral español se vislumbra optimista a corto plazo, pero difícil a medio, pues se proyecta una destrucción masiva de puestos de poco valor. A pesar de ello, ahora mismo el 47% de las empresas tiene perspectivas de contratación, sobre todo en el sector tecnológico.

 

Los tiempos que vienen traen esperanza, según los datos aportados por el nuevo Informe Infojobs Esade sobre el estado del mercado laboral español. En Catalunya, las ofertas de empleo aumentaron un 37% en 2015 hasta llegar a las 497.914 vacantes, y el crecimiento del mercado catalán se ha situado 10 puntos por encima de la media nacional española, que es del 27%.

Es posible ser optimista respecto al futuro inmediato, asegura Jaume Gurt, portavoz de Infojobs y director de Organización y Desarrollo de Personas de Schibsted Spain, ya que “se está notando la recuperación del volumen de la oferta laboral”. Coinciden las empresas en el diagnóstico, ya que, según el informe, el 47% tiene perspectivas de contratación durante los próximos seis meses, incrementándose la cifra hasta el 54% si el periodo que se tiene en consideración es el de los próximos dos años. El 34% de las compañías confía en que la situación de empleo a nivel estatal mejorará el próximo semestre y el porcentaje aumenta hasta el 59% en los dos próximos dos años.

Perspectivas a medio plazo

Sin embargo, las buenas noticias son sólo un momento de repunte en un escenario complejo, porque a medio plazo lo que se está dibujando es un mercado bastante más polarizado y en el que los instrumentos que los trabajadores utilizaban para hacerse valorar, como la formación, tendrán un peso desigual. Según Gurt, hay sectores que vana crecer mucho, mientras que otros que parecían bien establecidos se encontrarán con un destino bastante peor. “En 2015, el incremento general de demanda de empleo apenas llegó al 1%, mientras que en las categorías técnicas fue del 4 al 7%. Esa es buena muestra de lo que esperamos, ya que los puestos de trabajo que exigen elementos tecnológicos van a dejar fuera a quienes no tienen las skills apropiadas o la capacidad de aprendizaje precisa y eso va a producir una polarización de la riqueza y de los salarios”.

Quienes han cursado carreras superiores constatan que hay titulaciones que el mercado no demanda y, según Gurt, “se ven obligadas a trabajar en paralelo en empleos donde su valor es más pequeño. Algunas subsisten, porque algunas firmas requieren perfiles asociados a psicología, pero hay carreras que se están quedando fuera porque el valor que aportan no es grande”.

Las señales de este cambio son muy evidentes, como demuestra el hecho de que entre los cinco millones de parados “hay gente muy válida, personas que han sido directivos, pero a los que no se contrata porque a los cuarenta y pocos ya se les ve mayores”. Los argumentos que se utilizan para no contratarles son endebles, ya que “se dice que son personas que se formaron tiempo atrás, que son poco flexibles y más difíciles de liderar”, pero eso no les resta importancia ni eficacia. Como los jóvenes irrumpen con fuerza, estos colectivos son excluidos, “y tienen muy difícil volver a incorporarse a los sectores a los que pertenecían y cuando lo hacen es a precios tercermundistas. Es una realidad que nadie mira, pero que está ahí”.

El problema que se va a generar con esta dualización de las trayectorias profesionales será grande; habrá “una gran masa de personas que no van a ser capaces de encontrar un trabajo. Como señalan todos los informes, y como se puso de manifiesto en las previsiones del último Foro Económico Mundial en Davos, se proyecta una destrucción masiva de puestos de poco valor y un incremento de puestos tecnificados que ahondarán en esta brecha”.


EN AUGE

Brilla el tecnológico

El lado brillante del futuro estará ocupado por el sector tecnológico, en el cual se espera una mucha mayor demanda de empleo, y una mejora en las condiciones salariales y vitales para sus empleados. “Las necesidades tecnológicas forman parte de un número cada vez mayor de sectores. Incluso en la hostelería se están contratando programadores, algo que antes se cubría mediante empresas externas”. En este terreno, señala Gurt, la pelea por el talento va a ser encarnizada. Y no se va a competir exclusivamente a través de las retribuciones: “Quien sea capaz de hacer crecer a su equipo, de generar vínculos de valor con los empleados, ganará la guerra”. La gestión será decisiva, porque las personas no sólo exigen un salario más elevado, sino que quieren ser escuchadas, sentirse partícipes y que las empresas valoren su parte humana. “Los nuevos directivos, los que se sepan crear ese balance entre el compromiso, el rendimiento y las necesidades personales, también tendrán un gran desarrollo profesional. Las nuevas empresas precisan de otro modo de gestión, por lo que contratarán perfiles de management que sepan dar respuesta a esas expectativas”.

Subscriu-te gratuïtament als nostres butlletins

Rep notícies i idees en Recursos Humans.
Subscripció

Utilitzem cookies per oferir a les nostres visites una millor experiència de navegació pel nostre web.
Si continues navegant, considerem que acceptes la seva utilització.