Segons un informe sobre relacions industrials en els Vint-i-set, Espanya és entre els països amb menys treballadors afiliats a sindicats i més empreses en la patronal. Malgrat això, el 83% dels seus treballadors estan coberts per convenis col·lectius.

España es uno de los países de la Unión Europea con menos trabajadores afiliados a los sindicatos (sólo el 15% del total) y con un mayor número de empresas inscritas en las patronales (el 72%), según un informe sobre las relaciones industriales en los Veintisiete publicado hoy por la Comisión. Pese a este desequilibrio, el 83% de los trabajadores españoles están cubiertos por convenios colectivos.

En el conjunto de la UE, el porcentaje de trabajadores afiliados a los sindicatos ha descendido ligeramente desde el 28% en el año 2000 al 25% en 2005 y, en líneas generales, es superior entre los antiguos quince Estados miembros (26%) que en los países de la ampliación (22%).

Suecia (76%), Finlandia y Dinamarca (72% cada uno) son los países con mayor número de trabajadores afiliados a los sindicatos, mientras que las tasas más bajas se registran, además de en España, en Francia (9%) y en Polonia y Letonia (13% cada uno).

Por lo que se refiere a la asociación de las empresas en patronales, las mayores cuotas corresponden a Austria (100%), Países Bajos y Francia (78% cada uno), Luxemburgo y Bélgica (72% cada uno) y España (70%), según datos referidos al año 2006.

El Ejecutivo comunitario destacó que el grado de cobertura de los convenios colectivos refleja generalmente la fuerza relativa de los interlocutores sociales en cada país, y especialmente de las organizaciones empresariales. Los porcentajes más altos se registran en Austria (99%), Bélgica (96%), Francia y Eslovenia (95%), Suecia (92%), Finlandia (90%) y España (83%).

El comisario responsable de Empleo y Asuntos Sociales, Vladimir Spidla, aseguró que el diálogo social entre patronal y sindicatos puede ayudar a la UE a hacer frente a la actual crisis económica y a aplicar el plan de recuperación pactado por los Veintisiete.

"Unas relaciones industriales de alta calidad son un elemento clave a la hora de gestionar los cambios económicos y reducir sus costes, ayudando a las empresas y a los trabajadores a adaptarse a estos cambios y protegiéndolos al mismo tiempo de shocks transitorios", dijo el Ejecutivo comunitario.

El informe de Bruselas señala que las negociaciones salariales entre los interlocutores sociales tienen repercusiones en las diferencias de remuneración entre hombres y mujeres, las desigualdades salariales y la pobreza de los trabajadores. Un aumento del 10% en la tasa de sindicación reduce las desigualdades salariales un 2%. Y un incremento del 10% en la cobertura de las negociaciones colectivas conlleva una bajada del 0,5% de la pobreza en el trabajo.

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