La organización internacional Change.org permite a sus trabajadoras ampliar el permiso de maternidad a 18 semanas y otorga además otras 18 al padre, que se pueden repartir durante el primer año de vida del hijo. De este modo los progenitores se igualan en derechos y resulta más fácil conciliar vida profesional y personal.

 

Cuando Irene se incorporó después de su baja de maternidad, pudo llevar algunos días a su hijo al trabajo. No solo no le pusieron ningún problema. Le pusieron una cuna. No era lo único excepcional en su embarazo. También pudo disfrutar de una baja de 18 semanas, dos más que el resto de sus amigas. Y sí, trabaja en una empresa internacional ubicada en España: Change.org.

En la actualidad, las madres españolas tienen derecho a una baja por maternidad de 16 semanas, de las cuales 6 son obligatorias y 10 pueden ser compartidas por el padre. Change.org no solo amplía ese permiso dos semanas más, sino que además le otorga otras 18 al padre. La ampliación de este permiso ha sido ampliamente debatida en los últimos meses. Incluso, grupos como la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPIINA) llevan años reclamando la igualdad en este campo. Además, es una de las eternas promesas electorales que no acaban de cumplirse.

"Con esta medida pretendemos acabar también con los roles de género. Con un permiso desigual asumes que son las mujeres las que deben ocuparse de la crianza de su hijo", explica Antonia McElvenny, directora de Recursos Humanos de Change.org internacional. Para ellos, esta política facilita que la decisión sobre los hijos no recaiga solo de la madre, sino que se puedan distribuir esos días según las necesidades de la pareja. Esas 18 semanas se pueden repartir durante el primer año de vida del hijo para facilitar la organización de la pareja. Por ejemplo, si una pareja española (en la que él fuera trabajador de Change.org) decidiera alargar la crianza paternal de su hijo, la madre podría coger 16 semanas en un principio, reincorporarse al trabajo y que después fuera el padre el que hiciera uso de su baja, con lo que el niño estaría acompañado más meses por uno de los dos progenitores.

Padres más implicados

Además de una estrategia para que a los padres el trabajo no les suponga una tensión ni un conflicto con su vida personal, esta propuesta responde también a los nuevos modelos de familia. Con 18 semanas pagadas, todos los progenitores se igualan en derechos, ya sean parejas heterosexuales u homosexuales. También responden a una nueva generación de padres que se responsabilizan más de la crianza de sus hijos. "Son padres más activos que se implican más", explica Antonia McElvenny.

Aunque la mayoría de los 250 trabajadores de Change.org se concentre en Silicon Valley (Estados Unidos), la compañía tiene presencia en 18 países. Esto hace que establecer una política común fuera complicado por las desigualdades legislativas: mientras Suecia da 69 semanas a sus madres, Estados Unidos solamente 12 y además, sin obligación de ser remuneradas. "Analizamos los costes y los beneficios, preguntamos a las madres y los padres y decidimos que 18 semanas era una baja generosa", comenta McElvenny. En España, esto supone dos semanas más para la madre y 17 semanas y media más para el padre.

El hecho de que el 60 por ciento de trabajadores de Change.org esté en Estados Unidos hace que sean los hombres los que más piden la baja de paternidad en su empresa. De 15 personas que la han solicitado, 4 eran mujeres y 11 hombres. La explicación es que en un sistema donde las bajas de maternidad son cortas, los padres aprovechan todos los beneficios de su empresa para tapar las carencias laborales.

Trasladar la tribu al trabajo

Además de la gestión de bajas, Change.org también otras políticas interesantes para las mujeres. Con un 40 por ciento de equipo directivo femenino, su próximo reto es aumentar el escaso número de ingenieras que trabajan en las empresas tecnológicas, incluida la suya. "Estamos haciendo esfuerzos para mejorar el equilibrio de género en nuestro equipo de ingenieros. Y está funcionando: hemos pasado de un 90 por ciento al 10 a un 73 por ciento al 27 desde 2013. Queda mucho por hacer, pero estamos en el buen camino", comenta Albert Medran, responsable de comunicación de Change.org España.

"También impulsamos el trabajo flexible desde la oficina o desde casa, se han hecho fiestas de Navidad con los niños y hay encuentros globales de padres. Cuando alguien se reincorpora, hay una reunión con Recursos Humanos para ver cómo produce el reingreso en el trabajo", explica Francisco Polo, director de la oficina en España de Change.org. Según explica él, también hay reuniones de padres que refuerzan el "sentido de comunidad" en la compañía.

Desde el programa WHOA (Women Helping Others Achieve) también se crea ese sentido de 'tribu' en el ámbito laboral. Son grupos de mujeres que comparten sus experiencias y reflexionan sobre la perspectiva de género en su trabajo. "Eso anima a las mujeres más 'junior' dentro de la organización a desarrollar su liderazgo en un entorno favorable y anima a su promoción en el resto de la organización", explica Albert Medrán. De momento, todos los resultados son muy positivos.

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