España se sitúa entre los países de menor capacidad de innovación por su inversión en I+D. Además se prevé que será uno de los países europeos con más desajuste entre la formación de los profesionales y sus necesidades. De este modo, el sistema educativo es uno de los ámbitos que más cambios precisa.


La extrema situación de precariedad que actualmente viven gran cantidad de familias españolas les hace prácticamente imposible llegar a fin de mes, o simplemente pagar sustentos básicos como el agua, la luz, o el alquiler. Más de 1,5 millones de hogares tienen todos sus miembros en paro y uno de cada tres niños en España viven en situación de pobreza.

Pese a que aún estamos lejos de recuperar la situación anterior a la crisis, la economía española muestra ya síntomas de mejora como demuestra la última Encuesta de Población Activa. Pero, aunque la tasa de paro bajó el año pasado y las previsiones apuntan a que lo hará también éste, los expertos afirman que España está destinada a tener una tasa de desempleo estructural en torno al 17-18%.

¿Será posible bajar esta cifra? EL MUNDO ha consultado a distintos expertos que se muestran moderadamente optimistas, aunque añaden que "no hay fórmulas mágicas para resolver este problema de forma instantánea".

Requisitos para salir del agujero

Los expertos creen que se trata de un proyecto arduo pero imprescindible y que necesita cambios importantes. "Seguimos contando en España con un mercado de trabajo significativamente rígido en términos comparativos", asegura el director de Randstad Research, Valentín Bote. El especialista hace referencia al estudio que esta empresa publicó hace unos días en el que se hacía latente el problema de que España será uno de los países europeos con más desajuste entre la formación de los profesionales y sus necesidades. En 2020 faltarán 1,9 millones de profesionales altamente cualificados, una situación que coincidirá con elevadas tasas de desempleo en otros perfiles. De este modo, el sistema educativo es uno de los problemas que más cambios precisa. "El alto nivel de fracaso escolar, todavía hoy es el doble que en Europa; una formación profesional desprestigiada; una priorización de los estudios universitarios de acuerdo a su grado real de inserción laboral, etc". Una serie de transformaciones que deberían ir acompañadas de un aumento de inversión en I+D+i, que a su vez conllevará un cambio del propio modelo educativo.

Como presenta el índice de innovación Altran 2015, España sigue ocupando el puesto 16º en Inversión en I+D como porcentaje del PIB, con un valor del 1.24% del PIB. Así, este indicador sitúa al país entre los estados de menor capacidad de innovación. Una posición que aleja a nuestra economía de la situación que los expertos consideran correcta. Según Santiago Soler, secretario general de Adecco: "Invertir en I+D+i es determinante porque cualquier economía tiene que buscar ser competitiva a nivel global para poder fomentar su consumo interno y el sector exterior". Como aclara Valentín Bote, "no puede lograrse un crecimiento a largo plazo encadenando estímulos coyunturales de la economía".

Asimismo, los expertos coinciden en que para lograr el descenso del paro estructural no se puede dejar de lado el crecimiento del PIB. "El PIB debe seguir creciendo, el sistema financiero tiene que garantizar la capacidad de financiación de las empresas y habría que facilitar, promover y desarrollar más empresas que creen empleo", subraya Soler. A su juicio, resulta imprescindible "diseñar las políticas adecuadas para que las empresas aumenten su tamaño". En España el parque empresarial se compone en un 99,88% de pequeñas y medianas empresas, lo que supone una menor capacidad de creación de empleo ya que cuentan con una mayor escasez de recursos financieros. Del mismo modo, las pymes suelen contratar a trabajadores con niveles de cualificación más bajos, que es hacia donde España, según exponen los expertos, no debe dirigirse.

¿Se necesita un cambio en el modelo productivo?

Los sindicatos consideran una amenaza el enorme peso que en España tiene el sector servicios que supone más del 50% del PIB. Las organizaciones sostienen que se está avanzado hacia un modelo productivo que se sustenta en un pilar de gran debilidad y sometido a los vaivenes estacionales. Los expertos no se muestran, por el contrario, tan críticos. Bote sostiene que "numerosos países, incluso en Europa, basan su modelo productivo en servicios de alto valor añadido. Aunque, sin duda, también hay sectores industriales muy competitivos y de alto valor". Desde Adecco consideran que si "este año vamos a recibir 68 millones de turistas, no se trata de eliminarlo, sino se trata de incorporar nuevos sectores y de hacer que los sectores que tenemos tengan una mejor calidad".

Esta mejor calidad del empleo tampoco se puede perder a la hora de crear más cantidad de puestos de trabajo. Según afirma Bote, "contar con profesionales mejor cualificados y servicios de empleo más eficaces se lograría emparejamientos laborales de mejor calidad". Por su parte, Santiago Soler añade que es necesario diferenciar entre un tipo de temporalidad necesaria para la economía y un tipo de temporalidad dañina, en la que efectivamente España está por encima de la media europea.

"En muchos países como Holanda, el tiempo parcial es una forma de trabajo muy extendida. Lo que no hay que hacer es bajar esa temporalidad, que en cierto modo también es necesaria". De hecho, la solución a este problema requiere un arduo esfuerzo en el caso de España, ya que es una de las principales lacras del mercado laboral español. El pasado año se firmaron un total de 18.576.280 contratos. Esto es un 11,06% más que en 2014. Sin embargo sólo cerca de un 8% fueron de carácter indefinido.

Por último, los especialistas tienen claro que España debería tener como referencia otros modelos que han conseguido buenos resultados a lo largo del tiempo. Éste es el caso de Irlanda que logró cambiar su modelo productivo de forma exitosa. Su fórmula, según cuenta Valentín Bote, fue "aplicar políticas industriales inteligentes dirigidas a sectores con gran proyección de futuro. Así pasó en muy poco tiempo de ser uno de los países de menor renta per cápita de Europa a estar muy por encima de la media. Hoy su tasa de paro es de 8,8%, dos puntos por debajo de la media europea (10,8%)". Irlanda puede ser un ejemplo y ahora, aunque suene redundante, sólo queda trabajar para poder trabajar.

El entorno no acompaña

Si bien los expertos tienen claro en qué dirección se ha de avanzar para conseguir una tasa estructural próspera, el contexto actual deja a España aún lejos de conseguir esos objetivos. Un informe del Consejo Económico Social -"Competencias profesionales y empleabilidad"- alertaba sobre el elevado riesgo de pérdida de capital humano en España con altos costes económicos. Así se hacía evidente la cantidad de jóvenes que han abandonado los estudios o que carecen de empleo y no lo buscan

Del mismo modo, para nuestro país son todavía materias pendientes las destrezas laborales y profesionales y la relación entre salarios y productividad, según el último 'Índice de Competitividad del Talento Global (GTCI)' de Adecco. Se trata de cuestiones que requieren una mejora para atraer y retener el talento en España.

Además, no se deben olvidar los últimos informes realizados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Los datos establecen que la tasa de paro en España descenderá al 19,5% en 2016 desde el 21,2% actual, y caerá dos décimas adicionales en 2017, hasta el 19,3% pero que se "tardarían al menos 10 años en volver a los niveles de antes de la crisis".

Subscriu-te gratuïtament als nostres butlletins

Rep notícies i idees en Recursos Humans.
Subscripció

Utilitzem cookies per oferir a les nostres visites una millor experiència de navegació pel nostre web.
Si continues navegant, considerem que acceptes la seva utilització.