Los países avanzados tendrán que competir por trabajadores extranjeros para rejuvenecer su mercado laboral, pues éste no podrá funcionar con una mayoría de efectivos que ronda los 55 años. Los requisitos de cualificación de los inmigrantes dependerán del modelo productivo.

 

Sí o sí. Para combatir el serio deterioro de la estructura demográfica de España, además de implantar políticas de fomento de la natalidad cuyos resultados se verían en años, resulta imprescindible contar con jóvenes de otras latitudes. Son necesarios para garantizar el rejuvenecimiento del mercado laboral y contribuir al sostenimiento del estado del bienestar, como ocurre en la inmensa mayoría de los países más avanzados. Pero para que vuelva a llegar fuerza de trabajo inmigrante–más allá de quienes se quedaron en España, incluidos los que aún buscan trabajo– la economía ha de crecer de forma sostenida y la tasa de paro se ha de ir reduciendo, señalan los expertos.

Las necesidades demográficas están ahí, pero España tendrá que competir con otros países de su entorno por jóvenes extranjeros dispuestos cruzar las fronteras en busca de un futuro mejor. “Un crecimiento estable, atraería inmigrantes que, a su vez, generarían mayor crecimiento”, explica Sergi Jiménez, profesor de la Universitat Pompeu Fabra e investigador asociado en Fedea. Por su parte, la profesora de la Universitat de Barcelona Lídia Farré advierte de que “el precedente de los últimos años de crisis, con una fortísima destrucción de empleo, tendrá peso en la toma de decisiones de los que se plantean buscar oportunidades en España”. En todo caso, la también investigadora asociada al Institut d’Anàlisi Econòmica (CSIC) cree que, en cuanto la tasa de paro se vaya reduciendo gracias a la recuperación de la economía, es posible que comiencen a venir de nuevos inmigrantes, atendiendo por ejemplo a lo que les cuenten familiares y amigos que viven en España.

Las proyecciones más recientes del INE parten del supuesto de que en los próximos años se registrará una entrada de inmigrantes similar a la actual (sobre 332.000). También plantean que la salida de población al extranjero no será muy diferente, aunque se iría rebajando paulatinamente (de los casi 400.000 de este año a los 312.000 para el 2023). De confirmarse estas previsiones, el saldo migratorio no volvería a ser positivo hasta entrada la década de los 20ysiempre en valores bajos (no prevén que llegue a los 100.000 al año en cinco décadas).

Un informe sobre el mercado de trabajo del catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona Josep Oliver, publicado este año, insiste en que el progresivo hundimiento de la población de menos de 35 años y la existencia de una bolsa de desempleados con escasas posibilidades de incorporarse al mercado laboral, llevará de forma irremisible a requerir jóvenes inmigrantes cualificados. “El mercado de trabajo no podrá funcionar con una mayoría de efectivos que ronda los 55 años”, asegura. El INE estima que, si no cambia de forma radical el citado patrón de migraciones, en 15 años la población de 30 a 39 años en España se reducirá enmásde 1,6 millones.

Los requisitos de cualificación de los puestos de trabajo que irán ocupando los inmigrantes plantea más dudas. Jiménez considera que lo más probable es que, una vez el desempleo se haya reducido hasta un nivel en que haya trabajos que no quieran ocupar los locales, se incrementará el ritmo de inmigración. “Lo más probable es que acaben viniendo en primer lugar inmigrantes poco cualificados, porque ocuparán los peores trabajos”, apunta. “Eso no debe preocuparnos, porque los inmigrantes también progresan. Lo importante es que a largo plazo no se crezca en sectores que no son de futuro”. Lídia Farré señala también que, además del empuje de la tecnología, si se favoreciera un modelo productivo con mayor peso del conocimiento, “se necesitaría un perfil de inmigrante diferente y aumentaría el interés por los profesionales altamente cualificados”. Aunque, matiza, para competir por estos trabajadores, sus sueldos deberían aumentar notablemente.

Sobre lo que no hay discusión es el impacto positivo en la economía de la inmigración. “No hay evidencia en ningún país de que los inmigrantes sean gravosos en términos económicos”, concluye Sergi Jiménez. Farré añade que los inmigrantes no suponen un menoscabo para el mercado laboral ni en salarios ni en puestos de trabajo, y usan menos los servicios sociales. Un documento de la OCDE destaca que los inmigrantes “contribuyen más en impuestos y aportaciones sociales que los beneficios que reciben”.


Los refugiados, un impulso al PIB europeo

Como están comprobando en los últimos meses los países de la UE, los flujos migratorios no sólo tiene que ver motivaciones económicas o de reunificación familiar. Los refugiados, como las víctimas de la guerra en Siria, también se están viendo empujados a abandonar su hogar. Ante esta situación, esta semana la Comisión Europea anunció que preven recibir hasta el 2017 tres millones de personas en busca de asilo. Las autoridades comunitarias aseguran que este flujo de personas puede impulsar el crecimiento económico de la UE y, a largo plazo, hasta mejorar las finanzas públicas si logran integrarse en el mercado laboral.

Si los refugiados en edad de formar parte de la población activa cuentan con una nivel de cualificación similar al de los países de acogida, la Comisión calcula que en los próximos dos años pueden hacer que el PIB se incremente un 0,5%.

Esta semana la OCDE, en su informe sobre migraciones, constató que el año pasado el número de solicitantes de asilo se incrementó en un 46% en apenas un año, mientras prevén que se registre un récord histórico en este 2015.

El monográfico de la OCDE dedicó además especial atención a los trabajadores extranjeros altamente cualificados. Según sus datos más recientes, 31 millones de titulados superiores migraron en el 2010/11 a los países más avanzados. Más de la mitad eran mujeres y, uno de cada cuatro, procedían de países asiáticos o deOceanía. En el caso demédicos y enfermeras, por ejemplo, el número de sanitarios que abandonaron su país ha aumentado un 60% en una década.

Subscriu-te gratuïtament als nostres butlletins

Rep notícies i idees en Recursos Humans.
Subscripció

Utilitzem cookies per oferir a les nostres visites una millor experiència de navegació pel nostre web.
Si continues navegant, considerem que acceptes la seva utilització.