Resulta difícil gestionar un equipo de profesionales y al mismo tiempo rendir cuentas de tus logros a tu superior sin acabar descuidando tu propia carrera profesional e incluso tu salud. Esa es la función de los mandos intermedios, una de las posiciones más duras dentro del management y que a menudo permanece en la sombra. Para Workforce Magazine la clave reside en gestionar el tiempo eficazmente, aprender a delegar si es necesario, confeccionar una buena red de contactos y sobre todo saber cuidar de uno mismo.


Ser mando intermedio es difícil. Como alguien que reporta a la alta dirección y gestiona al menos una y a menudo dos capas de personal, los mandos intermedios por lo general no juegan un papel en el diseño de la visión organizativa o las estrategias. Sin embargo, tienen la responsabilidad de guiar a los demás en el apoyo de dicha visión.

Los directivos de nivel medio deben ser capaces de liderar a su equipo eficazmente y al mismo tiempo de gestionar. Tienen que dominar el liderazgo en varios frentes: comunicar, asesorar y trabajar con su propia plantilla así como recibir la cantidad adecuada de apoyo y dirección de su propio líder, todo ello mientras se mantienen en contacto con sus homólogos.

Para complicar más las cosas, los mandos intermedios a menudo trabajan con múltiples generaciones en trabajos técnicos sobre los que personalmente no tienen conocimientos. Por último, en el momento en el que mucha gente llega a la gestión intermedia, tienen hijos pequeños, adolescentes irritables, padres envejecidos, o una combinación agotadora de todos, y tienen que cuidar de ellos en su supuesto tiempo libre.

Reconocer y trabajar con las sutilezas de la gestión, desarrollando y cultivando las relaciones con los compañeros, y dirigir a otras personas requiere tenacidad y atención. De hecho, según un estudio realizado por la consultora de desarrollo del liderazgo Zenger Folkman, la mayor parte de los trabajadores menos comprometidos son directivos de nivel medio. Y, ¿por qué no lo están? La gestión intermedia es a menudo una ingrata maratón de resistencia que parece no terminar nunca.

La comunicación importa


Muchos mandos intermedios tienden a centrarse exclusivamente en su jefe y en sus subordinados. Después de todo, ¿no es suficientemente duro? Sí lo es, pero si trabajas en este territorio toma distancia y amplia tu alcance. Aprende y relaciónate también con los que están fuera de tu burbuja.

La complejidad que implica lograr hacer las cosas en cualquier organización requiere una gran cantidad de atención. Hay procesos y sistemas y luego está la desgastada senda de los elefantes -el modo en que se hacen las cosas extraoficialmente. Están los roles y responsabilidades en el organigrama y luego está la gente a la que tienes que acudir para pedir favores especiales y lograr así que suceda algo realmente. Para entender las reglas sancionadas y clandestinas, debes tener una comprensión global, a menudo muy profundo, del cuadro de la situación.

La mejor manera de lograrlo es pasar primero algún tiempo con el organigrama corporativo y asegurarte totalmente de que conoces exactamente quién es cada persona, cuáles son sus objetivos y agendas, y hasta qué punto esas personas son capaces de ayudarte, u obstaculizarte, en la consecución de tus metas.

Si alguien que no sea tu jefe tiene el conocimiento o poder de ayudarte a alcanzar tus objetivos además de tu jefe, necesitas desarrollar esa relación. Si hay alguien a quien admiras y cuya carrera te gustaría emular, pide a esa persona que sea tu mentora.

Muchos mandos intermedios están tan centrados en las tareas diarias que pasan por alto la importancia de desarrollar las relaciones con sus colegas en la organización. Esas son las personas que puedes elegir para que te ayuden cuando estés en un apuro, o no. No es necesario ser el mejor amigo de todos, pero necesitas llegar a conocerlas y entender qué es importante para ellas, y buscar también pequeñas cosas que puedas hacer para que su vida sea más fácil. Nunca sabes a quien le pueden pedir que te valore en una evaluación de feedback 360º o quien puede pasar algún día a formar parte de la alta dirección.

Por último, los cargos intermedios son tan exitosos como lo sean sus equipos, por lo que estar conectado con todos y cada uno de los subordinados es fundamental. La mejor manera de hacerlo es teniendo reuniones individuales periódicas con cada uno de ellos. ¿No tienes tiempo? Casi todo el mundo dice eso al principio. Pero incluso 15 minutos cada dos semanas pueden marcar la diferencia. Cada miembro del equipo gestiona su agenda -preguntas, actualizaciones, peticiones específicas para la dirección- así que asegúrate de que cada uno de ellos se toma su tiempo para prepararse con antelación y asegurar que su precioso tiempo se usa con sensatez.

La eficiencia cuenta

Muchos mandos intermedios pensarán que simplemente no hay suficientes horas al día. La recompensa por hacer un buen trabajo es -lo has adivinado- más trabajo. Cualquier proceso o sistema que puedas implementar para mantenerte organizado y para estar al corriente de todo contará ahora más que nunca.

Las herramientas básicas de gestión del tiempo están disponibles para cualquiera que tenga acceso a Internet. Una de las herramientas favoritas para ayudar a los directivos intermedios a priorizar tareas es Eisenhower Matrix, popularizada por el autor Stephen Covey como la Matriz de Gestión del Tiempo. La idea es colocar cada una de tus actividades o tareas en alguna de las siguientes categorías:

  • - Importante y urgente (hacer de inmediato).
  • - Importante pero no urgente, como el desarrollo de relaciones (planificar y programar).
  • - No importante pero urgente, como las interrupciones (deben ser delegadas o eliminadas).
  • - No importante y no urgente (tiempo perdido habitualmente quizá en al menos una reunión de las que sueles tener).

Tomarte cada día 15 minutos para planificar tus objetivos y tareas nunca ha sido más importante. Si tiendes a centrarte en lo que es más importante y delegar el resto, eso es bueno; si aún no lo haces, ahora es el momento de empezar.

Lo siguiente es exigir a tus subordinados directos que sean tan eficientes como tú y que te mantengan cuidadosamente informado preparándote cada semana un informe 5-15. Un informe 5-15, inventado por Yvon Chouinard, Fundador de Patagonia, es un reporte semanal que los miembros de la plantilla generan para sus managers que no debe llevar más de 15 minutos en su elaboración y no se debe tardar más de 5 minutos en leer. Es una lista concisa de todos los logros, retos y oportunidades, junto con un breve avance de los planes de la próxima semana. El 5-15 es una manera eficiente de que cada empleado tenga a su jefe al día y de que todos los equipos estén informados sin tener que malgastar su tiempo en reuniones.

Aunque estemos hablando de gestionar la eficiencia de tus subordinados directos, uno de los peligros reales de ser un mando intermedio es unirte demasiado a tus empleados e identificarte excesivamente con sus puntos de vista.

Preocuparte por tu gente es una cualidad admirable y esencial en un líder, pero puede nublar tu juicio cuando sea necesario ser el chico malo. Cuando impongas un cumplimiento o gestiones un cambio por defecto protegerás a tu gente, especialmente si no estás de acuerdo con la estrategia o con el nuevo proceso. Esa puede ser tu sentencia de muerte.

Todos los altos ejecutivos saben cuando sus managers han sucumbido en preocuparse más por ser gustados que por gestionar realmente los resultados.

Por supuesto ese puede ser un eje de polaridad muy difícil de manejar. Tener una conexión real con cada miembro del equipo es importante, pero piénsatelo dos veces si te encuentras invirtiendo más tiempo discutiendo sobre los beneficios de tu equipo antes que exigiéndoles responsabilidades.

Empieza por cuidar de ti mismo


Los directivos de nivel medio cuidan de la gente en casa, corren a trabajar y luego vuelven corriendo hasta casa otra vez. La mayoría de ellos ponen sus propias necesidades y salud al final de su lista de prioridades, y luego llegan a la mitad de la cuarentena preguntándose cómo las cosas se han salido tanto de madre.

Depende de ti asegurarte de que tu calidad de vida no se pierda por el camino. ¿Cómo mantener el rumbo sin sacrificar tu salud física y mental? Tener un extremo autocuidado es tu prioridad número uno. Aquí tienes cómo:

  • - Decide una o dos cosas que vayas a hacer sólo para ti. Quizás sea hacer ejercicio o tener algún tipo de hobby. Comprométete con ello y logra apoyo de todo el mundo a tu alrededor.
  • - Utiliza tu tiempo de desplazamiento para escuchar audiolibros o tener charlas con tu mejor amigo.
  • - Pide un puesto adicional de pie en el trabajo para no permanecer sentado mucho tiempo y organiza tus reuniones personales como paseos.
  • - Asegúrate de que usas todos tus días de vacaciones, incluso aunque creas que tu equipo no puede seguir adelante sin ti.

Cuida también tu carrera profesional. La investigación de Folkman revela que muchos cargos intermedios se sienten ignorados, infravalorados y atrapados. Es cierto que cuanto mejor eres en tu trabajo como directivo de nivel intermedio, más invisible pareces volverte.

No puedes dejar que eso suceda. Para permanecer visible en la organización en general, busca a tu alrededor oportunidades para participar más allá de tu ciclo habitual de tareas: escribe posts para el blog de la empresa o incorpórate al comité de organización de eventos. Al principio te parecerá solamente otra tarea más, pero si existe la oportunidad de hacer algo divertido e interesante y salir de tu cubículo, aprovéchala. Es una buena manera de conocer gente en la organización, de sentirte algo más que un eslabón más de la cadena y de darte a conocer.

Otro reto para los directivos intermedios es mantenerse en el radar de su jefe. Asegúrate de que tu supervisor directo entiende las cosas que estás logrando y cómo estás haciendo su vida más fácil. Si no tenéis reuniones personales habituales, prepara tu propio informe 5-15 donde destaques tus logros en un e-mail y envíaselo a tu jefe cada semana.

Trata de no hacer muchos cambios a la vez. La gente a menudo no consigue alcanzar sus objetivos si tiene demasiados. Elige una de las ideas que te resuene y que creas que te ofrecerá el mayor retorno y empieza con ella.

Saca el mayor partido de estar en medio

Recuerda que la permanencia en el medio puede ser larga; de hecho, muchos directivos permanecen ahí toda la última parte de sus carreras. Apretar los dientes e intentar solamente aguantar puede que no funcione muy bien. Así que establécete ahí como si fuera para un largo periodo, respira hondo y cálmate.

Es fácil olvidar lo importante que puede ser estar en medio, especialmente si ya estás en él, pero el mando intermedio es la mantequilla de cacahuete y la mermelada del sándwich.

Si eres uno de esos héroes, necesitas desarrollar tu red relacional, gestionar tu tiempo eficazmente, y cuidar muy bien de ti mismo. Y si eres el líder de una o más personas en esos cargos, estudia las mismas tres áreas y encuentra maneras de ayudar a que tus mandos intermedios cuiden de sí mismos, gestionen su tiempo y sigan creciendo y desarrollándose.

* Homan-Blanchard, Madeleine. “Stuck in the Middle”. Workforce Magazine, 21/09/2015 (Artículo consultado on line el 30/09/2015).

Acceso a la noticia: http://www.workforce.com/articles/21584-stuck-in-the-middle

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