El Congreso Internacional de Pensamiento que se ha celebrado recientemente en Bilbao, ha reflexionado sobre los líderes que necesita la sociedad del cambio. "Cuando un líder cae, otro ocupa su lugar. Todo el mundo debe cultivar habilidades de liderazgo", ha asegurado Peter Facione, gurú mundial de la toma de decisiones.



Peter Facione
ha asesorado a directivos de grandes corporaciones de todo el mundo desde su consultora sobre pensamiento estratégico y liderazgo, y asegura: "No he conocido a ningún líder que sepa cómo solucionarlo todo. El verdadero líder empodera a su gente para que resuelva los problemas por sí mismos o en grupo".

Este gurú mundial de la toma de decisiones trabajó con el Ejército de los EEUU y aprendió que cuando un líder cae en el campo de de batalla, rápidamente surge otro que lidera, lo cual no significa que haya estado todo ese tiempo haciéndole sombra... De lo que se trata es de que "todo el mundo cultive habilidades de liderazgo".

Facione fue uno de los numerosos expertos que abordaron una profunda reflexión sobre el liderazgo en el Congreso Internacional de Pensamiento que se celebra en Bilbao.

En línea con él, Carmen Bieger, directora de la Fundación A3 Media, incidió en la necesidad de que los líderes cultiven primero su propio autoliderazgo, cultiven la "materia prima" reflexionando sobre "en qué son líderes y para qué" porque "no se puede ser líder para todo y en todo momento". "Tener claro eso da una serenidad que necesitan ver los que tenemos a nuestro alrededor para dar lo mejor de sí mismos".

Es justo lo contrario de "los líderes tóxicos, estresados, que dejan mal a los demás y utilizan un lenguaje agresivo", en palabras de Bieger, que advirtió de que ése es precisamente el modelo que transmiten a la sociedad los jurados de los programas de televisión: "Un modelo inspirado en el miedo que desmotiva a los demás".

Según Facione, "el líder tóxico sólo hace daño a la organización". Y definió los atributos del verdadero líder: "Honorable, esperanzador, motivador, tolerante, innovador, profesional, juicioso, perspicaz, previsor e incisivo". El problema, señaló, es que en las entrevistas de trabajo no hay manera de comprobar esas virtudes.

Brendan Spillane, reconocido coach ejecutivo, distinguió entre líderes de mano abierta y mano cerrada con la siguiente analogía: en la playa, si uno llena su mano de arena, siempre tendrá más si la deja abierta que si la cierra. También habló de atributos: capacidad y voluntad de escucha, de comunicación del propio pensamiento, y respeto por el otro. "El verdadero líder sabe cómo crear ese ambiente de trabajo que hace sentir a las personas que conectan".

Para evitar confusiones, Iñigo Marquina, fundador de la consultora de coaching ejecutivo Evocalia, especializada en desarrollo de directivos a través de comunidades de aprendizaje, subrayó que "lo contrario de agresivo no es ser blando, sino firme". "De lo que se trata es de que los líderes sean gente fuerte por dentro, que estén bien construidos, que puedan mirarse al espejo".

Por otro lado, todos coincidieron en desterrar el tic de que el liderazgo vaya vinculado a un puesto. En ese sentido, el profesor de IESE Santiago Álvarez de Mon, precisa que "tener poder no implica liderazgo".

Aunque él no estuvo en el ICOT, coincidió con los puntos de vista allí manifestados sobre que "el liderazgo nace de dentro hacia fuera". "El que se ha trabajado a sí mismo sale al encuentro con el otro" y eso hace favorece que afloren los talentos de los demás y de uno mismo. "Todos los grandes líderes han entendido que el cambio empieza en ellos, no en los demás". Por eso transmiten "serenidad".

"Liderazgo es generar energía en los demás", afirmó, para después lanzar la pregunta que muchos trabajadores se hacen día a día: "¿Qué aporta un jefe que se rodea de pelotas?" "Desánimo, desconfianza, desmotivación...".

Lo contrario de esa serenidad que también reivindicaba Bieger son los "comportamientos histéricos, histriónicos". "Tras ellos, hay incompetencia, inseguridad, mediocridad. La superioridad es el espejo del complejo de inferioridad. El mediocre desconfía, compite, hace la pelota y se rodea de pelotas. En cambio, el talento llama al talento, pregunta a quien sabe, escucha a quien sabe".


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