La palabra lealtad parece estar pasada de moda, pues cada vez más las empresas prefieren hablar de un concepto más amplio como el del compromiso de los empleados. Workforce Magazine nos muestra los resultados de una encuesta que evidencia que muchas organizaciones no contemplan la lealtad como un valor esencial para su funcionamiento. Sin embargo, esa falta de lealtad tanto por parte del empleado como por parte del empleador, puede llevar a una pérdida de confianza y provocar otros problemas como absentismo o pérdida de talento.

 

Las empresas siempre han valorado mucho la lealtad de sus empleados, pues se confía en que los trabajadores leales den lo mejor de sí mismos. Pero en los últimos años la lealtad de los empleados se ha quedado anticuada.

Una nueva investigación de la American Management Association (AMA) titulada Is Employee Loyalty Still Valued? (“¿Se sigue valorando la lealtad del empleado?”) revela que tras casi dos décadas de recortes, restructuraciones, cambios organizacionales y abrumadoras cargas de trabajo, uno de cada dos mandos, el 52%, ven a sus empleados menos leales que hace cinco años. Después de todo, el concepto de empleo de por vida ya no es factible para muchas organizaciones. Así pues, si la lealtad es de hecho como un dinosaurio, parece haberse quedarse estancada en alquitrán y va rumbo a la extinción.

¿O estamos simplemente en otra fase de la evolución de la relación empleado-empresa? El mismo estudio de la AMA indica que muchas organizaciones todavía pretenden que la lealtad de los empleados sea una parte fundamental de su cultura. Pero cuando se preguntó si promover tal lealtad era un “objetivo principal” de sus compañías, los encuestados proporcionaron un panorama de respuestas heterogéneo.

Uno de cada cinco encuestados dijo que “sí”, que la lealtad era un objetivo primordial en su organización. Un 56% dijo que “no, no es un objetivo principal, pero sin embargo valioso” y sólo el 24% reportó que “no, nunca ha sido valorado como un objetivo importante.”

Pero echemos un vistazo a la lealtad y veamos si todavía tiene cabida dentro de la empresa.

La lealtad a menudo refleja una actitud de la alta dirección, porque los valores culturales, que son dirigidos frecuentemente desde las altas esferas de la gestión, demuestran qué comportamientos se valoran y recompensan por parte de los empleados. El estudio de la AMA, que incluye respuestas de 1.213 importantes empresas norteamericanas, de profesionales de la gestión y de Recursos Humanos y se completó en diciembre de 2014, muestra que muchos de los encuestados creen que la alta dirección debería valorar y cultivar la lealtad de los empleados.

La lealtad es importante para el liderazgo ya que asegura que se respeten a las personas de todos los niveles de la empresa y que exista una mayor coherencia entre las palabras y los hechos. Como afirmaba Rensis Likert, un educador y psicólogo organizacional estadounidense: “Cuanto mayor sea la lealtad del grupo hacia el grupo, mayor será la motivación entre sus miembros para lograr los objetivos grupales, y mayor será la probabilidad de que el grupo logre dichos objetivos.”

Una falta de lealtad puede ser claramente perjudicial y desembocar en una pérdida de confianza, un mayor absentismo, un trabajo de mala calidad, cotilleos, la formación de grupitos y, en casos extremos, incitar un motín.

Las organizaciones parece que se alejan de nombrar el término lealtad de los empleados para acercarse a hablar del compromiso del empleado, un término más amplio que incluye un compromiso y una defensa tanto del trabajo como de la empresa.

Puede que la gestión actual sea ambivalente acerca de promover la lealtad de los empleados y si la ve todavía como un ideal. Tras años de la ruptura del implícito contrato de empleo de por vida entre empresas y trabajadores, los líderes de hoy en día pueden sentirse incómodos usando la lealtad como un marco de referencia y sentirse más cómodos promoviendo en su lugar los amplios y elusivos conceptos de compromiso y de desapego.

No sorprende que al pedir a los encuestados que midieran la lealtad de su propia organización con sus empleados, los resultados reflejaran un declive similar. El 42% cree que su empresa es menos leal y el 45% indica que lo es igual ahora que hace cinco años. Sólo el 13% cree que su organización es más leal en comparación a cinco años atrás.

A pesar de la supuesta muerte de la lealtad, los resultados de la encuesta también dejan claro que las empresas son profundamente conscientes de los peligros de la debilidad de la lealtad entre los trabajadores. Al preguntar sobre el impacto del declive de la lealtad, los encuestados citaron la baja moral (84%), la alta rotación (80%), el desapego (80%), la creciente desconfianza (76%) y la falta de espíritu de equipo (73%).

En la misma línea, los encuestados identificaron rápido los signos positivos de una fuerte lealtad de los empleados por su organización. Dichos indicadores están directamente relacionados con el desempeño de la empresa, por lo que la lealtad no debe ser ignorada y sus ventajas son evidentes.

Dados estos hechos no resulta sorprendente que el estudio de la AMA también explique que el 46% de las personas de la alta dirección cree que la lealtad tiene una relación directa con los beneficios. Los directivos entienden que la lealtad proporciona mejores niveles de contribución y esfuerzo, junto al orgullo y el respeto por la compañía.

Promover la lealtad no es lo mismo que alentar a los trabajadores a seguir a la empresa ciegamente. La diversidad de opiniones y el papel de abogado del diablo son cruciales para el pensamiento crítico. Si bien hay beneficios empresariales tangibles por el hecho de cultivar la lealtad, lo mismo se puede decir para la promoción de una oposición leal. Como líder o directivo, existen varios beneficios de tener una oposición leal dentro del equipo, ya que puede estimular la toma de decisiones crítica, evitar el pensamiento único, dibujar diferentes perspectivas y desalentar a los aduladores.

Frenar el declive de la lealtad

Aunque la lealtad pueda parecer una noción pasada de moda, no le construyamos aún una sala en el Museo de Historia Natural. ¿Cómo pueden las organizaciones frenar el declive de la lealtad? Desarrollando una relación productiva entre jefe y empleado para fomentarla. Los empleados primero necesitan satisfacer sus necesidades básicas, tales como retribuciones razonables, un entorno laboral seguro y no tóxico, así como tener oportunidades de desarrollo profesional.

El coaching, la formación en competencias laborales y las oportunidades de aprendizaje demuestran que la empresa invierte seriamente en el futuro de sus empleados. Los directivos deben involucrar a los trabajadores en las decisiones sobre su trabajo y que contribuyan al qué, al por qué y al cómo de lo que hacen. Eso ayudará en gran medida a que los empleados se sientan personalmente involucrados, interesados en los resultados y recompensados por su trabajo.

Y que los managers lo sepan. Deben ser un ejemplo demostrando su propia lealtad. Deberían apoyar las decisiones de los líderes y no criticarlos públicamente o, de otro modo, socavarán su autoridad. Necesitan proteger a los empleados de las críticas y los ataques injustificados.

También deberían destacar la importancia de la honestidad, de la calidad y de la atención al cliente. El objetivo debería ser lograr una lealtad informada y no una lealtad ciega. Debería fomentarse un debate honesto y así la gente podría entender que las personas pueden estar en desacuerdo, sin que sea algo desagradable, y aun así apoyar las decisiones tomadas. Los directivos deben dar argumentos claros para justificar sus decisiones. Si hay desacuerdo, deben aumentar sus esfuerzos para buscar apoyo y lealtad en beneficio de la organización.

El futuro de la lealtad de los empleados

Cuando se les pidió que miraran hacia el futuro, los encuestados se mostraron generalmente pesimistas. Sólo el 20% espera que la lealtad de los empleados tenga mayor importancia, mientras que el 34% dice que continuará siendo un valor fundamental para su organización. Sin embargo, el 46% cree que la lealtad probablemente disminuirá.

Pero existen razones por las que la lealtad seguirá siendo un objetivo primordial para muchas compañías, al menos como parte del objetivo más amplio de comprometer a los empleados. Los trabajadores dedicados conocen la empresa, se centran en su trabajo, son menos ajenos y están más comprometidos. La lealtad y el compromiso ayudan a gente de todos los niveles, pues los empleados trabajan con los mejores intereses para la organización en sus mentes.

Una falta de lealtad puede infectar a toda una empresa y causar un incremento del absentismo y de la rotación. La lealtad ofrece beneficios empresariales reales y el valor que ésta aporta a una organización está lejos de haber muerto.

¿Cómo es el comportamiento leal?

En términos de la American Management Association, la lealtad se define como perseverancia, constancia y dedicación hacia algo o hacia alguien más allá de uno mismo.

Los empleados pueden expresar la lealtad a través de diferentes conductas, incluyendo:

  • •    Pensamiento crítico pero justo acerca de las ideas y de los planes de los demás.
  • •    Proporcionar feedback útil de modo cuidadoso.
  • •    Actuar para apoyar los planes y deseos de los demás.
  • •    Respetar las posiciones de las personas, sus derechos y su autoridad.
  • •    Luchar por los mejores intereses para el equipo y para la organización.
  • •    Dar crédito donde sea debido.
  • •    Aceptar la responsabilidad y la rendición de cuentas sobre los resultados.
  • •    Vivir y defender los valores de la organización.
  • •    Proteger la reputación de la gente que no pueda protegerse a sí misma.

La lealtad no es:

  • •    Adherirse ciegamente a una política que puede ser poco ética.
  • •    Hacer todo lo que el jefe diga aunque se sepa que es erróneo.
  • •    Mentir o encubrir conductas inapropiadas.
  • •    Tomar decisiones basadas principalmente en el propio interés.


* Davis, Sam. “Dissed Loyalty”. Workforce Magazine, 27/05/2015 (Artículo consultado on line el 25/06/2015).

Acceso a la noticia: http://www.workforce.com/articles/21344-dissed-loyalty

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