Los expertos recomiendan eludir hablar de ciertos temas en el trabajo como problemas familiares o de salud, posturas religiosas o tendencias políticas. Tampoco se deben enunciar opiniones negativas sobre compañeros de trabajo o anteriores empleos, pues esto puede conllevar a una pérdida de confianza.

 

A menudo el trabajo absorbe tal cantidad de tiempo que los compañeros terminan por convertirse en una familia paralela a la que se trata tanto como a la propia o más. A eso se debe añadir que las nuevas tecnologías han ido difuminando progresivamente los límites entre vida privada y vida profesional y que, como afirma Mireia Las Heras, profesora del IESE Business School, “La frontera entre lo público y lo privado ha desaparecido de facto”. En ese escenario es importante saber qué información personal es positivo comunicar en el entorno laboral y cuál es preferible o necesario mantener en los estrictos límites de nuestra privacidad, en el círculo no cibernético de familia y amigos.

Anteriores trabajos

Los expertos coinciden en que jamás se deben enunciar opiniones negativas sobre compañeros de trabajo o anteriores empleos, empleadores o clientes. Como indica Las Heras, “esto vale también para entrevistas de trabajo o para networking”, y tanto para el entorno off line como el on line. “Debemos tener en cuenta que el mundo es cada vez es más pequeño y que es muy probable que lo que transmitimos en nuestras redes sociales termine filtrándose. Es ilusorio pensar que esas opiniones nunca van a trascender. En la actualidad, el trabajador sabe más que nunca sobre la empresa y la empresa más que nunca sobre el trabajador”.

Otra norma general en la que coinciden la mayoría de expertos es la de no hacer demasiado hincapié en los problemas familiares. Sin embargo, este punto presenta particularidades a juicio de Las Heras: “Por desgracia”, argumenta, “El caso sigue siendo distinto para hombres y mujeres. En los hombres, hablar de problemas o situaciones de la familia puede llegar a considerarse un rasgo positivo que los define como centrados o comprometidos; mientras que si viene de las mujeres puede arrojar una sombra de sospecha sobre el compromiso de esa trabajadora. Es un sesgo psicológico arraigado y no consciente que lamentablemente aún sigue ahí”.

Hacia una nueva confianza

Pese a que tradicionalmente, los datos más “sensibles” tienden a ocultarse en el ámbito laboral, Elena Sánchez, profesora de Recursos Humanos y Gestión del Talento 2.0 de EOI Business School, afirma que progresivamente se está virando hacia la búsqueda de una mayor confianza, un elemento necesario, al fin y al cabo, en cualquier ámbito de la vida: “tanto en las redes como a nivel empresarial se busca cada vez más un tipo de confianza que se consigue dando a conocer también tus propias debilidades. Es una apertura que debe darse hacia las personas adecuadas, hacia quien realmente es confiable. Al abrirnos, en lugar de hacernos más débiles, creamos confianza también en el otro, reforzamos el vínculo”. Por supuesto es una tarea compleja saber hasta dónde y enq uién se puede confiar, pero, como puntualiza Sánchez, “eso – incluso los pequeños fracasos en el camino– es parte de la riqueza de la vida”.

Sentido común

Sánchez también es clara partidaria de que se hable, aunque “respetando lo que el otro no quiere saber”, pero especifica que “lo que se diga debe ser contado de manera constructiva. Es bueno pensar en voz alta para aprender y decidir qué camino tomar, y hablar te enseña quién eres y quién es el otro, pero hay que usar el sentido común y tratar de hablar las cosas primero dentro de la empresa, en busca de soluciones y no de la simple queja: hay que llevar las cosas al sitio productivo para solucionar los problemas”. En su opinión, la persona que puede expresarse, autogestionarse e influir en el transcurso de su trabajo dentrode la empresa, será inevitablemente más feliz y más productiva: “Siempre hay una maneradereformular en positivo”.

Ante la duda, la recomendación última es la de acercarse al sentido común del que habla Sánchez. Así, no es interesante ni útil facilitar información o ideas que puedan llevar a cualquier tipo de controversia dentro del ámbito laboral. Esto incluye, además de los citados problemas familiares, los problemas de salud, las posturas religiosas o la tendencia política: Las Heras es categórica en este aspecto: “No se debe hablar de política. Es mejor eludir la cuestión, sobre todo en la actualidad: hay demasiada emocionalidad en torno al tema”.


Internet

La hoja de vida de un trabajador

Hay que tener en cuenta la memoria que se está creando en internet sobre usted mismo, bastante más perdurable que la de un compañero de trabajo o un jefe: “Estamos escribiendo más que nunca”, comenta Sánchez, “pero se dan algunas paradojas. Por un lado caminamos hacia un mundo escaparate, donde la imagen propia es esencial; por el otro, a veces decimos lo primero que se nos ocurre en las redes”. Hay que ser, pues, conscientes de que estamos labrándonos un currículum on line difícilmente eliminable y que puede llegar a afectar más aún que lo comentado en el círculo cerrado de la empresa off line, ya que, como reflexiona Sánchez, “ya no hay una empresa, el mercado nos ha enseñado eso: los trabajos cambian y lo importante es el recorrido profesional y la empleabilidad. En Sudamérica se llama a los currículum vitae ‘hoja de vida’ y es un término muy adecuado para esta situación”.

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