Permitir y fomentar que los profesionales tengan un tiempo dentro de su jornada laboral para desarrollar su propio proyecto es un canal para la creatividad y, además, es una de las opciones más eficaces para motivar y comprometer a la plantilla con los objetivos de negocio.


El 1 de abril de 2014, Will Oremus, un escritor profesional de tecnología de la revista Slate escribía esto acerca de Gmail, uno de los side project -proyecto paralelo- más exitoso que nació en Google: "Desde hace diez años, los rivales de Google han copiado el Gmail tan a fondo que cuesta recordar lo terrible que era el correo electrónico antes de su llegada. Las páginas eran toscas y lentas de cargar, las funciones de búsqueda, terribles, y había spams por todas partes". Entonces, Oremus aseguraba que esta plataforma, "nos enseñó el poder del almacenamiento en la nube". Nadie anticipó esta revolución cuando en 2006 se lanzó Gmail con una oferta sin precedentes de almacenamiento gratuito de gygabites, todo el mundo pensó que era una broma del Día de los Inocentes.

Este caso, que recoge Laszlo Bock, el máximo responsable de recursos humanos del gigante puntocom en su libro La nueva fórmula del trabajo, confirma que los side projects no son ninguna broma. Que los profesionales de una empresa dediquen una parte de su tiempo a poner en marcha nuevas ideas puede ser una opción muy rentable y, además, supone una mejora en el bienestar de los trabajadores.

Eficiencia y cambio

La evolución y el cambio no es nada nuevo en el mundo empresarial. Gmail es sólo uno de los ejemplos más recientes de la historia. Iñaki Ortega, director de Deusto Business School, menciona que "Peugeot empezó fabricando molinillos de café y, ante una crisis y la necesidad de diversificar, empezaron con un side project: las bicicletas. De ahí la industria de la innovación. A Siemens le pasó algo parecido, empezando con los telégrafos para pasar a las bombillas". Añade que "side projects es dejar atrás la obsesión por la eficiencia para cabalgar en el cambio continuo".

Esta es la intención que persigue Global Leads Group, start up alemana artífice de Cuponesmagicos.com, una plataforma de cuoponing online, que hace un par de meses impulsó esta filosofía dentro de su organización. Alberto Grande, su desarrollador de software, explica que definieron los proyectos paralelos como una estrategia de márketing, "con una duración y objetivos definidos. Los side projects son experimentales, no se sabe si van a funcionar, quedan fuera de los márgenes del márketing tradicional".

En su caso decidieron que los empleados dedicaran, de manera voluntaria, la tarde del viernes a pensar cómo hacer crecer el negocio -en Google tienen la regla del 80 / 20, por la que el 20% de la jornada laboral está destinada a pensar en nuevas ideas-. Grande añade que la clave para que funcione, es lograr "un equipo que trabaje en ello. Se trata de una miniempresa y se necesitan aliados para llevarla a cabo. Se definen objetivos y se hacen actualizaciones periódicas para comprobar que puede funcionar. Si no es así, en el tiempo establecido se deshecha y se pasa a otra idea". La prueba y el error, la base de lean start up, está implícita en estos proyectos que, como cualquier iniciativa, no son inmunes al fracaso.

Ortega recuerda que, en el caso de las empresas consolidadas, "la causa más común de los proyectos fallidos de intraemprendimiento corporativo es la impaciencia en la obtención de resultados positivos en las spin off. Además de la constancia, hay que añadirle la necesidad de superar los egosistemas de las grandes corporaciones para migrar hacia un ecosistema efectivo que incorpore a los emprendedores, sistemas de conocimiento y la cooperación entre pares (P2P)".

Desde Global Leads Group señalan que los side projects siguen siempre tres reglas básicas muy sencillas de aplicar: no pérdidas, estos proyectos no tienen por qué afectar tu situación financiera; es lineal, tu idea no tendrá fechas de entrega ni obligaciones, trabajas en él cuando tienes tiempo; y, por último señalan la diversión: están diseñados para divertirse trabajando en ellos. Por eso es importante que queden relacionados con tu pasión o con eso que siempre quisiste hacer, pero para lo que nunca tuviste tiempo.



'Pensar fuera de la caja' o una vía de escape


Llámese innovación o motivación, pensar fuera de la caja, 'think out the box' en su denominación anglosajona, ayuda a fomentar la producción, la inspiración y la ejecución de los profesionales. Un artículo elaborado por la 'start up' Global Leads Group (GLG), hace referencia a la doctora Juliet Schor, profesora de Sociología en el Boston College, quien desarrolla una teoría en la que afirma que la mayoría de las personas viven la 'teoría del escapismo': buscan escapar de la realidad, del día a día en la oficina, de la rutina; este tipo de proyectos pueden conducir a una disminución de la apatía y depresión, fomentando el escapismo y ayudando a desarrollar la creatividad y, en consecuencia, el rendimiento.

Para Nacho de Pinedo, CEO del Instituto Superior de Desarrollo de Internet (ISDI), si los 'side projects' se utilizan como una vía de escape, "la empresa tiene un problema y, antes de nada, debería plantearse cambiar de puesto a ese profesional, si no quiere perderlo. Si el proyecto es interesante, a lo mejor resulta buena idea hacerle partícipe del mismo". Por otra parte, comenta que es imposible evitar que estas iniciativas no tengan éxito, "hay que asumir el fracaso, no es ni personal ni profesional, simplemente forma parte del juego. Los 'side projects' nacen para probar nuevos negocios". Los emprendedores como De Pinedo, coinciden en que los proyectos paralelos son intrínsecos a la filosofía 'start up'.

Así, Iñaki Arredondo, creador junto con Koldo García de Madpixel, es otro ejemplo. Esta agencia digital centrada en la innovación en Internet, ha creado sus propios productos, como Second Canvas, una nueva forma de disfrutar del arte a través de aplicaciones. "Para que estas iniciativas se materialicen es necesario crear un clima dentro de la empresa que lo haga posible. Hay que enseñar a los profesionales a perder el pudor en contar sus ideas". Y también señala que es importante conocer los 'hobbies' de los profesionales que pueden ser susceptibles de convertirse en negocio. Arredondo pone el ejemplo de uno de sus empleados que es piloto de drones. "En un momento dado nos dimos cuenta de que podíamos incorporar los drones a nuestro negocio. Como se puede imaginar, el grado de motivación y de entusiasmo de esta persona es enorme lo que contribuye a que esta idea salga adelante".

Tanto De Pinedo como Arredondo consideran que compartir la idea y su ejecución con un grupo resulta clave en el desarrollo de la misma. Asimismo, son partidarios de que se establezcan unos objetivos y un tiempo razonable para llevarlo a cabo. "No lo puedes matar en dos días, ni eternizarlo", dice Arredondo.

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