Entrevista de El Mundo a Joseph Reger, jefe científico (CTO) de Fujitsu: "Vivimos en un mundo en el que no sólo las personas están unidas. Hay gente que dice que el Internet de las Cosas es genial porque todo está conectado. Es cierto que es genial, pero no sólo porque conecta a las cosas, sino también los procesos."

 

Sobre sus hombros recae la responsabilidad de escoger el camino correcto para la tecnología de una compañía de la talla de Fujitsu. Se hace llamar CTO, pero bien podría tratarse de un gurú porque ve el futuro de la innovación con una claridad cristalina que muchos quisieran. El doctor Joseph Reger atiende a INNOVADORES en un descanso del Fujitsu Tokio Forum mientras apura su sopa Miso para volver de nuevo a la carga. Este año, el evento gira en torno a la tecnología centrada en el humano, ¿acaso no ha sido siempre así? «Puede sonar una contradicción, pero Fujitsu lleva años defendiendo este modelo», admite. «Yo diría que el propósito de la tecnología es crear un futuro mejor para la humanidad desde distintos ángulos como la riqueza, la felicidad o la sostenibilidad» destaca. él. ¿Cómo es posible lograr un objetivo de esta magnitud? «La forma en que lo hacemos es innovando, introduciendo nuevas tecnologías y mejorando nuestra eficiencia».

Reger defiende una doble definición de la innovación centrada en el humano, donde además de beneficiar la vida de las personas, también las incluye como protagonistas de su propio desarrollo. «Las máquinas no innovan, ni lo harán», sentencia. «Es cierto que algunas juegan al ajedrez mejor que las personas, pero sus algoritmos no son buenos porque sean inteligentes, sino porque pueden hacer más combinaciones por segundo que un humano», comenta. «Es algo muy mecánico, no se trata de una tarea creativa ni innovadora». Como ejemplo cita al conocido sistema de inteligencia artificial de IBM Watson. «Tampoco es creativo». «Trabaja con librerías de datos, que puede buscar con rapidez y encontrar relaciones muy interesantes, pero ¿eso es creativo?», pregunta aun conociendo la respuesta.

«Necesitamos creatividad para el futuro y la creatividad es resultado de las personas», afirma. Las máquinas, incluyendo los ordenadores, nos ayudarán a verificar cada hipótesis que tengamos. «Este proceso será más rápido en el futuro que en el pasado porque ahora tenemos enormes cantidades de datos, que están todos disponibles online. Además disponemos de los métodos de análisis del Big Data que interrelacionan todo con agilidad». Por todo ello, el CTO de Fujitsu se muestra convencido de que las máquinas permitirán a los humanos explorar ideas, pero no crearlas. «La gente innova, no los ordenadores». Con esta visión, la multinacional japonesa quiere hacer investigación tecnológica que mejore la vida de las personas y un futuro próspero. «Pero también en el sentido de que sabemos que todo el mundo tiene ideas creativas y queremos ayudarles a involucrarse. Hay gente en todas partes del planeta, no sólo en Occidente, también en India o África, que no tiene esas posibilidades», indica. «Todo el mundo debería ser capaz de poder contribuir».

Esta misión no podría ser posible sin las actuales herramientas digitales. «Contamos con nuevas capacidades de conexión que son el resultado de nuestra sociedad hiperconectada», dice. «Vivimos en un mundo en el que no sólo las personas están unidas», apunta. «Hay gente que dice que el Internet de las Cosas es genial porque todo está conectado», continúa, «es cierto que es genial, pero no sólo porque conecta a las cosas, sino también los procesos». «En una empresa no es suficiente con tener dos piezas conectadas, necesita conectar su cadena de creación de valor. Desde luego que eso significa que algunos dispositivos tendrán que estar conectados, pero no deberíamos quedarnos parados en ese nivel, deberíamos integrarlo en un nivel superior», subraya.

No sólo las herramientas pueden ayudrar a innovar a una empresa, también las nuevas formas de trabajo. Fujitsu apuesta por la co-creación a través de la relación que mantien con sus clientes. «Es un concepto muy importante porque si el cliente quiere innovar de forma disruptiva necesita dos elementos: ideas de negocio y tecnología», señala Reger. La empresa japonesa ha aprendido que la mejor manera en la que puede funcionar la cooperación es que el cliente se encargue de las ideas de negocio y ellos aporten la parte tecnológica como expertos. «Eso es cocreación, cuando el cliente y el vendedor crean algo nuevo». «Hay empresas que dicen a sus clientes que simplemente les contraten y que transformarán sus negocios, sin la involucración de la empresa. Yo no hablo de eso, porque es imposible como compañía tecnológica ser experta en todas las áreas», recalca. «El conocimiento, las habilidades y el talento del cliente son importantes y tienen que incorporarse al proceso de innovación. Nosotros hacemos el resto. Esto es la cocreación».

Uno de los nuevos focos de atención de Fujitsu es el movimiento Maker. Su primer proyecto en este campo es junto a la estadounidense TechShop. La japonesa ha puesto a su disposición un camión-laboratorio, totalmente equipado con las últimas tecnologías como impresoras 3D, que recorre las escuelas del país para que los más pequeños aprenden a usar estas herramientas y a crear sus propios inventos. ¿Por qué le interesa a Fujitsu este mercado? «Por muchas razones, obviamente no por razones financieras porque no hay mucho dinero ganar aquí, pero sí es interesante porque hay una generación de personas que están aprendiendo a usar las TIC y que son empleados potenciales nuestros o usuarios futuros de nuestros productos», revela.

El último paso para la innovación está en el propio entorno. Reger, que conoce en primera persona Silicon Valley, no se muestra «muy entusiasta» con las regiones que intentan copiar este modelo de emprendimiento e innovación. «Silicon Valley no es un par de edificios. Claro que ofrece unos ingenieros muy capacitados que trabajan en empresas innovadoras, pero es mucho más que eso», declara. «Silicon Valley es un lugar, que puede estar en cualquier lado, donde el sistema financiero o el capital riesgo es capaz de aportar financiación seria a las nuevas empresas». «Es un lugar donde si fallas una vez, realmente te conviertes en más atractivo para el capital. En Europa, si fallas, tienes un problema», agrega.

El CTO de Fujitsu defiende que no basta con levantar un parque industrial, «eso es sólo una parte muy pequeña». «Necesitamos más. Necesitamos un cambio de mentalidad, de la financiación, de la forma de tratar a los emprendedores, de la actitud de las grandes compañías que quieren investigar por su cuenta en lugar de colaborar con los pequeños», relata. «No digo que sea malo copiar el modelo de Silicon Valley, pero ser Silicon Valley implica todas estas cosas».

Precisamente, el trato de las multinacionales tecnológicas respecto a las startups es algo que, a su juicio, está cambiando. «Ha ocurrido muchas veces que las grandes miraban a las pequeñas y se reían de ellas. Pero dos años después, cuando crecían y generaban negocio, las adquirían», explica. «En realidad que no suele ocurrir que una startup se convierta en un gigante, porque llega un punto en que se acaba integrando en una grande». «Lo que algunas multinacionales están haciendo ahora es introducir este mecanismo como parte de su propia estrategia, es decir, adquirir talento y patentes a través de la adquisición de jóvenes empresas».

«La Industria 4.0 se ha malinterpretado hasta en Alemania»

Posibilitar la Industria 4.0 es una de las prioridades de Fujitsu. «Lo que me molesta de la Industria 4.0 es que se ha malinterpretado, incluso en Alemania, que es donde se inventó», afirma el CTO. «Para muchas empresas, más de las que me gustaría, significa la automatización de la producción industrial. Pero no es eso. Eso ya era la industria 3.0, aunque no la llamaran así en aquel momento».

De nuevo, Reger cree que esa visión generalizada vuelve a ser una pequeña parte de la fotografía. ¿Cuál es esa imagen completa? Una donde tenga presencia de internet, el Internet de las Cosas, los sensores, el Big Data y la nube. Pero no en algunos procesos, sino en cada uno de los elementos de la cadena productiva.

«No sólo deben estar en la fábrica, ya que eso sería la Fábrica 4.0. Sin embargo, la Industria 4.0 incluye toda la cadena, desde la concepción o la idea del producto, que puede ser un brainstorming basado en esta participación centrada en el humano, hasta el fin de vida del producto, como su reciclaje», expone. Ese ciclo incluye el diseño del producto, el modelado de la máquina que puede producirlo y las pruebas antes de iniciar la fabricación. «Entonces, cuando todo está bien, puedes empezar a manufacturarlo».

«Si notas que hay una parte que falla, puedes coger esa información, ir a la cadena de producción y ver dónde está el error. A veces tendrás que reinventar todo el proceso desde el principio», comena. «Ese círculo de trabajo basado en la información actualizada, gracias a los sensores y a los análisis del Big Data en tiempo real, todo funcionando en la nube, en un centro de datos, incorporando lo que piensa la gente del producto a través de las redes sociales, toda esa conexión es la verdadera Industria 4.0», concluye. «Nosotros no somos una compañía industrial, fabricamos nuestros propios productos, pero nuestra misión es ayudar a que todos los demás funcionen. Y en el futuro, las tecnologías de la información y la comunicación permitarán que sea así».

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