Las organizaciones cada vez tienen que ser más humanas en el sentido de no solo permitir sino facilitar el desarrollo de la persona como ser humano integral. Y esto implica la constitución de la organización como un multiespacio que posibilite ese sentirse bien, ese confiar que acompaña necesariamente al “ir siendo feliz” de cada persona que trabaja en ella. No se trata de que la empresa dé la felicidad, pero sí de que no la quite, la dificulte o la frene.

 

Y a partir de esta premisa nos podemos preguntar: ¿por dónde y cuáles son los parámetros en los que basarse para la elaboración de unas políticas de Dirección y Desarrollo de Personas (DDP)?

Este año estoy celebrando un doble aniversario, el 70/45 le llamo. 70 años de celebración vital y 45 años investigando, aprendiendo, trabajando modelos, ideas, sistemas, metodologías… referentes a los, mal llamados, Recursos Humanos. Y estoy haciendo una revisión de lo que ha sucedido en este período de tiempo. Y, al mismo tiempo, estudio, analizo cuáles son las tendencias, los nuevos caminos de las personas al trabajar como profesionales en una organización.

Lo primero que me sorprende (¡me encanta dejarme sorprender!) es todo lo que sabemos teóricamente y el contraste con lo poco que, con frecuencia, aplicamos de eso que sabemos. Y lo poco que ha quedado “aprehendido” en las organizaciones por mucho que nos empeñamos en denominarlas Learning Organizations.

 

Publicado en el número 100 de la revista, de abril de 2015.

Adjunts:

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Personas, conciencia, colaboración y confianza
[6 págs. - pdf - castellano], 4075 kB


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