Un informe del Parlamento británico recomienda reclutar a más mujeres espías para combatir más eficazmente las amenazas a la seguridad nacional. Actualmente son un 37% de mujeres las que forman parte del personal de las agencias británicas de inteligencia. El perfil recomendado son madres de mediana edad o en la mitad de su carrera.


El estereotipo del agente secreto al servicio de Su Majestad como lobo solitario, dotado de todos los clichés machistas y perpetuado por las películas de James Bond, no parece adaptarse a las necesidades del mundo actual. Lo que Reino Unido necesita es más mujeres espías. Esa es la conclusión de un informe del comité parlamentario que supervisa el trabajo de las tres agencias británicas de inteligencia y seguridad (GCHG, SIS y MI5). Una mayor diversidad en las plantillas de las agencias proporcionaría “una mejor respuesta a las amenazas a las que se enfrenta nuestra seguridad nacional”, establece el documento de 63 páginas presentado este viernes por el Comité de Inteligencia y Seguridad. La lucha contra el terrorismo, concluye, sería más eficaz si se contara con más mujeres espías.

No se buscan atormentadas y sensuales chicas bond. Ni siquiera Carrie Mathison, de la serie Homeland, entregada a su trabajo hasta lo enfermizo, da el nuevo perfil. Lo que hace falta es mujeres normales. El comité recomienda a las agencias fijarse en otros colectivos más allá de “las recién licenciadas”. “Las mujeres y madres de mediana edad o en la mitad de sus carreras, que pueden haberse tomado unos años para criar a sus hijos, pueden ofrecer un campo de reclutamiento no explotado”, señala el informe. E invita a los reclutadores de espías a utilizar nuevos medios para anunciarse, como la popular web Mumsnet, donde madres de todo el país comparten sus experiencias en la crianza de los hijos. “Las agencias deben examinar sus criterios de selección de personal”, recomienda el informe. “Las mujeres de mediana edad tendrán experiencia vital pero no necesariamente cualificaciones académicas convencionales. ¿Qué es más importante?”.

En la actualidad las mujeres constituyen el 37% del personal de las agencias británicas de inteligencia, según el informe. Un porcentaje menor que el del conjunto del cuerpo funcionarial, en el que las mujeres han pasado de ser un 46% en 1991 a un 53% en 2014. Pero una proporción significativamente mayor que la que se encuentra en el mundo empresarial, donde las mujeres solo ocupan el 23% de los puestos en los consejos de las compañías del índice FTSE100, que agrupa a los 100 principales valores de la Bolsa de Londres.

“El cambio está siendo más lento”, advierte el informe, “y sin embargo los servicios de inteligencia tienen una especial necesidad de una plantilla diversa”. El porcentaje de mujeres es aún menor a medida que se sube en el escalafón de responsabilidad ya que, según el informe, solo el 19% de los puestos senior están ocupados por mujeres. “Si usted se parece a mí, no podrá operar en las áreas en las que necesitamos operar”, explica en el informe un ex director general del MI5. “Estamos progresando en el reclutamiento de mujeres negras o pertenecientes a minorías étnicas, pero lleva un tiempo que eso se filtre a toda la jerarquía del servicio”.

“Cuando todos los profesionales de la inteligencia están cortados con el mismo patrón y comparten el mismo origen y similares características”, señala la diputada laborista Hazel Blears, miembro del comité, “probablemente compartirán prejuicios inconscientes que circunscribirán tanto la identificación de los problemas como la búsqueda de soluciones”.

El comité se ha reunido durante meses con los mandos de las tres agencias y considera que están haciendo “un buen trabajo” en este terreno. “Hay un fuerte compromiso en las cúpulas de las organizaciones para buscar la diversidad”, asegura el informe, “pero hay espacio para mejorar”. Y establece media docena de recomendaciones sobre las que las agencias deberán trabajar en los próximos 12 meses. Estas incluyen romper “la muy tradicional mentalidad masculina” que impera en los niveles medios del escalafón y abordar asuntos como la conciliación de la carrera profesional con la maternidad y la crianza de los hijos.

El informe concluye que, dada la interrelación entre las agencias de inteligencia de los diferentes países, el reclutamiento de más mujeres espías es una labor que hay que realizar coordinadamente. “Abordar la diversidad de género no es algo que Reino Unido deba hacer de forma aislada”, señala. “Estamos convencidos de que podemos aprender de las iniciativas de nuestros aliados”. La ex secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright, que dirigió una investigación similar en las filas de la CIA, asegura que “este informe subraya las tremendas habilidades, el talento y la experiencia de las mujeres que trabajan para proteger la seguridad nacional en los servicios de inteligencia británicos”. “Estoy segura”, añade, “ de que todos nos beneficiaremos de una estrecha colaboración en este asunto vital entre los dos países”.

 

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