Tres de cada diez personas que habían renunciado a buscar empleo por la crisis se han reincorporado al mercado laboral. España se enfrenta ahora al reto de elevar su tasa de actividad, que en la actualidad está por debajo del 60%. Esto no será posible si no aumenta significativamente la participación laboral de jóvenes y mayores de 55 años.

 

Durante la crisis, con un ritmo de destrucción del empleo que cortaba el aliento, fueron millares las personas que abandonaron cualquier esperanza de encontrar trabajo. Y dejaron de buscarlo. Al tirar la toalla, pasaron a engrosar el colectivo de población inactiva. Ahora que las expectativas económicas comienzan a reactivarse, parte de esos desanimados desandan el camino. Un estudio de Afi-Asempleo, basado en los datos que proporciona la Encuesta de Población Activa (EPA), calcula que un 30% de aquellos que habían renunciado a buscar empleo ya se han incorporado de nuevo al mercado de trabajo (están ocupados o se han apuntado en las oficinas de empleo).

En el último trimestre del 2014, el número de desanimados rondó los 434.000, un 14% menos que en el tercer trimestre del año anterior. Catalunya es la comunidad autónoma donde se ha producido un mayor reenganche, ya que estiman que prácticamente el 40% de los desanimados se ha reintegrado a la población activa. Le siguen Extremadura (37,8%) y la Comunidad Valenciana (35,2%).

Por edades, cuatro de cada diez personas que abandonaron la búsqueda activa de trabajo tienen más de 55 años. El estudio lo vincula "a su rigidez al reciclaje formativo y sectorial, su reticencia a la movilidad geográfica y su cercanía a la jubilación". En cambio, destacan que el efecto llamada por la mejora de la economía ha impactado especialmente entre los que tienen de 25 a 35 años (su probabilidad de transición a la actividad alcanza el 50%). Tras este último trasvase, el estudio señala una feminización del conjunto de desanimados: siete de cada diez son mujeres. Por esta razón, inciden en la necesidad de aplicar políticas que favorezcan la reincorporación de las mujeres al mercado laboral.

Bajar la proporción de inactivos es uno de los principales retos a los que se enfrenta el mercado laboral en España. Esta misma semana lo recordaban los responsables de BBVA Research durante la presentación de su informe trimestral sobre la economía española. El regreso de los desanimados respondería, tal y como señala el citado análisis, a la coyuntura, es decir, a la evolución positiva del ciclo económico. Sin embargo, el servicio de estudios del BBVA pone el acento en los factores estructurales que condicionan la tasa de participación en el mercado laboral, como el envejecimiento de la población y la finalización del proceso de incorporación femenina. También señala que la tasa de ocupación está condicionada por la escasa contribución de los menores de 25 años, al aumentar los años de escolarización.

Por primera vez en un cuarto de siglo, en el 2013 cayó la tasa de actividad en España (el último dato disponible, correspondiente al cuarto trimestre del 2014, la sitúa por debajo del 60%). Entre el 2008 y el 2014 se había ralentizado el ritmo de crecimiento de la tasa de participación en el mercado laboral, después de dos décadas incrementos ininterrumpidos. En su último informe, BBVA Research advierte de que "la participación laboral no recuperará los niveles previos a la crisis a menos que se dé un aumento significativo en la propensión de los jóvenes y de los mayores de 55 años a ser activos".

Y apuntan: "Existe un amplio margen de mejora, tanto en lo que respecta a la entrada de los más jóvenes en el mercado de trabajo, como en lo que atañe al alargamiento de la vida activa de los más mayores".

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