Las mejoras en la organización del personal, la agilidad y los cambios e ideas propuestos por los trabajadores del Hospital han permitido un 12% más de operaciones, logrando así reducir las listas de espera, que han pasado de seis meses a tres en la mayoría de los casos.

 

El hospital de Can Ruti, que atiende a unas 800.000 personas del Barcelonés Nord y el Maresme, tiene a la mayoría de sus pacientes de cirugía programada y garantizada (rodillas, caderas, cataratas y otras muy frecuentes) esperando un máximo de tres meses, cuando la garantía es de seis. El hospital ha pasado de superar esos plazos con el 47% de sus pacientes en el 2011 (el 34% en el 2012 y el 21% en el 2013) a cero en el 2014. El objetivo que se habían impuesto este año a petición del Departament de Salut se ha cumplido sin aumentar apenas el gasto. "El truco ha sido que el personal, todo el personal, se ha implicado y ha aportado ideas para organizar las cosas de otro modo en cada tipo de problema. Estamos agotados, pero muy satisfechos", confiesa la directora médica del centro, Beatriu Bayés. Han aumentado un 12%.

Por ejemplo, ¿cómo se podría aprovechar la misma mañana para operar dos pacientes con metástasis de hígado? Llegaron a la conclusión de que era básico adelantar media hora la bajada a quirófano del paciente y su preparación. Y que todos estén de acuerdo en el nuevo encaje, aunque se cambiaran las rutinas de los turnos. O con las cataratas, que se acumulaban para desesperación de pacientes y oftalmólogos durante meses y meses. ¿Y si se aprovechara agosto? Cada día laborable de ese mes de vacaciones hubo un quirófano de oftalmología trabajando todo el día. Y se comieron la lista. Ahora están al día, con una espera no mayor de tres meses en la mayor parte de los casos. Valoraron también -y pusieron en práctica- qué supondría abrir unas tardes la actividad quirúrgica, pagarla como extra al personal, de forma no sistemática, sino con el objetivo de reducir a cero las demoras.También detectaron que en los quirófanos de cirugía mayor ambulatoria (sin ingreso) se atendían casos que no necesitaban anestesia. Y eso suponía que el quirófano estaba bloqueado. ¿Y si se habilitaba otro espacio para esa cirugía local sin anestesia que no necesita tanto equipamiento? Y se hizo, liberando los quirófanos para más operaciones. Y ha ayudado mucho la hospitalización a domicilio de los pacientes operados de rodilla.

"Hemos tenido una dotación extra para aumentar la cirugía cardiaca". Y pudieron hacer 606, cien más que otros años. Aunque aún queda mucho paciente que no pertenece a ninguno de esos grupos y que espera mucho más tiempo. De momento, no más de dos años. "Pero ahora que tenemos la lista garantizada bien, nos basamos sólo en la priorización por criterios clínicos. Es un cambio de sistema que llega cuando tenemos muy engrasada esta nueva agilidad y flexibilidad, también en abrir y cerrar camas cuando es necesario, como ahora, que tenemos muchos pacientes descompensados por la gripe y apenas hay espacio para las cirugías", explica la directora clínica.

La participación y las aportaciones de todos los que intervienen en la atención de los pacientes ha sido la clave. "No sabíamos cómo darles las gracias", reconoce Beatriu Bayés.

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