Amazon Mechanical Turk es un portal de Amazon que funciona como un mercado de intermediación laboral, con empresas ofreciendo tareas concretas a realizar que requieren cierto nivel de preparación y personas aceptándolas a cambio de retribución. The Guardian nos relata la iniciativa que algunos trabajadores usuarios de dicha plataforma de crowdworking han llevado a cabo: una campaña pública de e-mails navideños dirigidos al CEO de Amazon, Jeff Bezos, para que mejore sus condiciones de trabajo digital.

 

En estas fechas por todo el mundo hay personas escribiendo cartas pidiendo cosas a una figura distante y todopoderosa que puede hacer realidad sus sueños. Pero este año, muchas de esas cartas estarán dirigidas a Jeff Bezos, Presidente de Amazon, en vez de a Papá Noel.

Usuarios de Amazon Mechanical Turk, una plataforma de crowdworking que facilita la externalización de tareas a través de convocatorias de trabajo abiertas, han puesto en marcha una campaña de cartas navideñas para el CEO y Fundador de la compañía, pidiéndole que deje de venderles como mano de obra barata y que les dé herramientas para representarse a sí mismos ante las empresas y ante todo el mundo.

La campaña ha sido ideada por Kristy Milland, una canadiense de 35 años quien se dio cuenta de que Jeff Bezos a veces responde personalmente a los e-mails enviados a su dirección de correo electrónico Aquesta adreça de correu-e està protegida dels robots de spam.Necessites Javascript habilitat per veure-la..

La plataforma Mechanical Turk fue lanzada en 2005 como una manera de facilitar a las empresas la subcontratación de tareas digitales que resultan difíciles para los ordenadores pero que los humanos pueden hacer sin problemas, tales como transcribir, escribir y etiquetar imágenes.

En los últimos nueve años, Milland ha completado más de 830.000 tareas en Mechanical Turk, ganando un promedio de 20 centavos por cada una. “Espero que nuestras cartas hagan que Jeff Bezos se dé cuenta de que hay seres humanos vivos y que respiran que dependen de lo que ofrece este servicio para alimentar y dar cobijo a ellos mismos y a sus familias,” reclama ella.

El nombre “Mechanical Turk” proviene de un juego del siglo XVIII, concretamente, de un supuesto autómata turco que parecía saber jugar al ajedrez pero debajo del cual se escondía un experto ajedrecista y que era quien realmente movía al autómata. Algunos “Turkers”, que es como a estos trabajadores les gusta denominarse, sienten que poco ha cambiado desde entonces.

“Soy un ser humano, no un algoritmo, y todavía [las empresas] parecen creer que estoy aquí sólo para acatar sus órdenes,” escribe Milland en su carta para Bezos. Amazon no establece tarifas mínimas para el trabajo, por el que se puede pagar menos de dos dólares/hora, y se lleva una comisión del 10% por cada transacción. Las empresas demandantes de servicios incluso pueden negarse a pagar por el trabajo en su conjunto, y sin consecuencias legales.

Como Papá Noel, Jeff Bezos sabe qué Turkers han sido malos o buenos. Cada trabajador es clasificado según cuántas de sus tareas han sido aprobadas o rechazadas. Los más productivos son invitados a convertirse en “Masters” y obtener así acceso exclusivo a las tareas mejor remuneradas (por las que Amazon obtiene también una mayor comisión). En cambio, Amazon puede desactivar cuentas de Turkers en cualquier momento, y sin dar motivo alguno.

“Durante los últimos cuatro años, he tenido tantos problemas para conseguir mis cheques que he pensado en renunciar,” escribe Manish, un Turker desde la India. “Ha habido numerosos casos de trabajadores que han perdido sus cuentas sin tener culpa alguna. Los trabajadores reciben muy poca o ninguna ayuda por parte de Amazon.”

Pero Amazon debe de estar haciendo algo bien. Actualmente hay más de 500.000 Turkers trabajando para Mechanical Turk en 190 países, y algunas de las cartas están llenas de alabanzas al servicio. Un Turker de 26 años de California llamado Orlando, escribe: "desde que empecé a trabajar vía Mechanical Turk, he ganado solamente 500 dólares pero para mí eso significa mucho. Supone pagar tres semanas de guardería, supone comida para el mes, supone pagar los seguros de coche y de salud.”

La campaña de cartas se puede consultar en un sitio web colaborativo para Turkers llamado We are Dynamo, creado el pasado verano por investigadores de la Stanford University y la UC San Diego en California. "Necesitamos diferentes planteamientos para la acción colectiva en la era de Internet," explica el profesor adjunto Michael Bernstein. “Cualquiera puede lanzar una idea de 140 caracteres desde el portal, la cual luego debe conseguir suficientes votos para llevarse a cabo. Esta campaña fue impulsada por los propios Turkers.”

Los objetivos de la campaña, que espera a la larga llenar con cientos de e-mails la Bandeja de Entrada de Jeff Bezos, son tan diversos como los propios Turkers. Algunos sólo quieren celebrar la flexibilidad de Mechanical Turk y de sus minitareas. Otros exigen una web más moderna que permita a los trabajadores anunciarse ellos mismos ante los demandantes y, a su vez, poder también clasificar a las empresas según lo buenas o malas que son como empleadoras.

“Eso no son broncas,” dice Bernstein. “Una diferencia en relación a las cartas de Santa Claus es que muchas personas no están explícitamente solicitando algo. Todos ellos tienen cosas que les gustaría que cambiaran, pero lo que realmente buscan es reconocimiento.”

Los Turkers también quieren corregir la impresión que se tiene de que son todos inexpertos que ganan una miseria desde países en desarrollo. “El grupo de trabajadores de los que usted dispone posee altos niveles de conocimientos y formación,” escribe en su carta un ex asesor fiscal de 55 años y propietario de una pequeña empresa de California. “La mayoría de empresas no dejarían pasar la oportunidad de disponer de las habilidades que algunos de nosotros poseemos.”

Por supuesto, la cuestión es si Jeff Bezos realmente va a responderles. “Creo que el equipo de Jeff va a leer nuestras cartas, pero no estoy seguro de si las harán llegar hasta arriba de todo,” admite Kristy Milland. "Pero cuando logremos tener a más Turkers escribiendo, Bezos tendrá que implicarse ante la difusión que estamos organizando".

“Desde la perspectiva de los Turkers, ellos ganan de todos modos,” declara Michael Bernstein. “Si responde, pueden decir que Jeff entiende su situación. Pero si no responde, y la gente sigue prestando igualmente atención a las cartas, ¿qué dice eso sobre él y sobre Amazon?”

Si lo que los Turkers quieren es reconocimiento, tal vez Bezos debería seguir el ejemplo de Papá Noel. Cualquier carta enviada a la Gruta de Santa Claus en Reindeerland (con un sobre con franqueo pagado) antes del sábado 20 de diciembre, tiene garantizada una alegre postal de Navidad como respuesta.

Incluso sin usar drones, seguramente hasta el servicio Amazon Premium podría hacerlo más rápido.


* Harris, Mark. “Amazon's Mechanical Turk workers protest: 'I am a human being, not an algorithm'”. The Guardian, 3/12/2014 (Artículo consultado on line el 17/12/2014).

Acceso a la noticia: http://www.theguardian.com/technology/2014/dec/03/amazon-mechanical-turk-workers-protest-jeff-bezos

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