Innovar no es sinónimo de construir partiendo de cero; innovar puede significar sacar algo nuevo de algo que ya se tenía. Financial Times muestra que, a veces, los casos de éxito son aquellos que toman como referencia el pasado, aquello que ya está creado y que quizás pasábamos por alto. Los elementos necesarios para la creación de un producto comercial y viable ya existen, lo único que hay que hacer es darles la forma adecuada.

 

Si alguna vez has asistido a una conferencia sobre innovación, estarás ya familiarizado con gráficos de consultorías varias que muestran cosas como, por ejemplo, que la segunda mitad del siglo XXI pertenecerá a los millenials africanos y sus redes relacionales vía dispositivos móviles. Pero lo que me ha impactado más recientemente no es tanto el extraordinario potencial del futuro, sino la importancia que los innovadores conceden a los ingredientes del presente y del pasado.

La novedad es prácticamente el único elemento común en muchas definiciones de innovación. Pero cualquier líder empresarial que asuma que estos productos o procesos deben ser invocados desde cero condenará a su Departamento de Innovación a horas inútiles en el laboratorio.

Apostar a que un raro destello de genialidad generará una nueva marca o una idea comercialmente viable, es caro y consume tiempo. Larry Page de Google está suficientemente seguro de sus start-ups como para referirse a ellas como "empresas-cero-billones-de dólares", lo que sí tienen es un potencial de billones de dólares. Pero incluso él se ha tenido que concentrar en algunos pocos proyectos, desde un coche sin conductor hasta lentes de contacto inteligentes.

Los momentos eureka de los verdaderos innovadores es más probable que surjan al darse cuenta de que los elementos que necesitan para crear un nuevo producto comercial o servicio ya existen en la actualidad – sólo que no todavía en una forma que la mayoría de la gente quiera o sea capaz de usar.

Shai Reshef, quien construyó su University of the People para ofrecer títulos académicos en línea accesibles para cualquiera, lo describía de este modo en la conferencia FT Innovate que tuvo lugar la semana pasada en Londres: "Me di cuenta de que todo lo que había hecho muy cara la educación superior en realidad ya estaba disponible – y gratis.”

La aceptación de que los componentes de una innovación exitosa pueden estar "ya disponibles" debería resultar liberadora para las empresas.

Una actitud abierta acerca de dónde se podrían encontrar dichos componentes, conducirá a las empresas a diferentes lugares –más allá de los sitios ya conocidos para la innovación. Por ejemplo, una encuesta hecha por Johnston Press, un grupo de comunicación regional, identificó la conurbación de Manchester y Merseyside como las regiones de Reino Unido con la mejor combinación de elementos para la innovación fuera de la consabida región de Londres.

Una actitud abierta también lleva hasta personas diferentes. General Electric –a menudo criticada, creo que injustamente, como un ejemplo de conglomerado con enfoque retrógrado– creó un nuevo diseño para el soporte que fija sus motores a los aviones mediante un concurso online de impresiones en 3D. (El ganador fue un ingeniero indonesio, cuyo proyecto para un modelo más fuerte y ligero fue inicialmente desestimado por un experimentado equipo interno de GE).

En algunos casos, los innovadores vuelven al pasado para inspirarse. Uno de los casos de estudio de Johnston Press, en Portsmouth, en la costa sur de Inglaterra, es Pie & Vinyl, una cafetería que vende discos y comida casera, en un local decorado con antigüedades locales y otros chismes. "No tienes que ser digital para ser innovador," señaló Ashley Highfield, Director Ejecutivo de Johnston Press, alabando la combinación.

A una escala mayor, Diageo, la compañía de bebidas, extrajo recientemente de los archivos de Guinness recetas centenarias de porter, una cerveza tradicional, que se ha vuelto a preparar y empaquetar con un etiquetaje retro. Tanto si la porter se vende bien como si no, Diageo dice que la marca Guinness se beneficiará de esta asociación con su rico patrimonio.

Se puede discutir si este tipo de innovación es verdaderamente novedosa. Pero las start-ups que se dirigieron a los delegados en el FT Innovate la semana pasada también combinan lo antiguo con lo nuevo. Readbug, un servicio de suscripción a revistas, da nueva vida digital a las publicaciones impresas. Pocket Anatomy, una aplicación para teléfono y tablet para ayudar a los médicos a explicar las enfermedades con más claridad a los pacientes, anima diagramas anatómicos que hasta Leonardo da Vinci hubiera reconocido. POD Point está construyendo la infraestructura de recarga de vehículos eléctricos alrededor de lo que parece ser un modelo de franquicia estándar: vende sus puntos de carga a particulares y empresas para financiar la expansión de toda la red.

El requisito mínimo para una innovación, según el Manual de Oslo de la OCDE –un manual sobre cómo recoger e interpretar datos– es que "el producto, proceso, método de comercialización u organizativo deben ser nuevos (o significativamente mejorados).”

A veces es necesario recordar a los impacientes directivos corporativos que es posible alcanzar dicho objetivo mediante la mezcla de elementos mundanos que pueden estar justo delante de ellos, dejando que el innovador sea quien proporcione el ingrediente más importante: ideas nuevas.


* Hill, Andrew: “Innovation that succeeds by exploiting the past creatively”. Financial Times, 24/11/2014 (Artículo consultado on line el 27/11/2014).

Acceso a la noticia: http://www.ft.com/intl/cms/s/0/df31d60a-7184-11e4-b178-00144feabdc0.html?siteedition=intl

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