Si existe un lugar con mayor voracidad en la captación y retención del talento, ése es, sin duda, Silicon Valley. Las pequeñas empresas tienen que luchar con su ingenio para atraer a los mejores trabajadores mientras que las grandes luchan entre ellas para quitarse a los empleados con agresivas ofertas o políticas totalmente disparatadas.

 

El Valle se enorgullece de contar con los mejores profesionales en tecnología por metro cuadrado del mundo. ¿Increíble, verdad? Aquí, uno va por la calle y se cruza en cada esquina a un ingeniero de Google, un joven emprendedor que acaba de lanzar una prometedora startup o un inversor de una compañía de capital riesgo. El paraíso laboral. Sería, por tanto, relativamente sencillo encontrar a la persona adecuada para cubrir una vacante de trabajo, ¿no? En absoluto. Si existe un lugar con mayor voracidad en la captación y retención del talento, ése es, sin duda, Silicon Valley. Las pequeñas empresas tienen que luchar con su ingenio para atraer a los mejores trabajadores mientras que las grandes luchan entre ellas para quitarse a los empleados con agresivas ofertas o políticas totalmente disparatadas.

De acuerdo. Puede que este problema parezca completamente ajeno a España. En un país donde sus jóvenes mejor formados tienen que emigrar para encontrar un trabajo digno, ¿por qué iba a preocuparse por la falta de talento? Quizás por eso mismo. En sectores tecnológicos donde España ocupa una posición de liderazgo, como los videojuegos, esta situación ya se está viviendo desde hace años. José David Poveda, socio y CEO de From the Bench, tiene la suerte de que su empresa está situada en la localidad alicantina de Elda. «Nos podemos mantener al margen de las batallas entre las compañías de videojuegos de Madrid y Barcelona por los empleados», comentaba hace un año, tras levantar un millón de euros en una ronda de financiación. La startup buscaba trabajadores muy cualificados de su zona que prefiriesen quedarse en casa. Sin embargo, esa guerra es real y nada impide pensar que pudiera trasladarse a otros mercados tecnológicos. Los problemas desde Silicon Valley, quizás, puedan afectarnos más de lo que pensábamos.

¿Cómo puede una startup competir en la contratación de talento con un gigante tecnológico?

«Desde luego, no con salarios», afirmó el CEO de la firma de social media Sprinklr, Ragy Thomas, que participó en la charla, celebrada esta semana en Los Ángeles. ¿Entonces? «Potenciando su cultura empresarial». El reto es, por tanto, buscar a personas que «compartan su misma visión». Y no lo tienen tan difícil. Las jóvenes empresas se suelen presentar como divertidas e innovadoras. Esta visión encaja como un guante con la filosofía de los jóvenes trabajadores. «Las nuevas generaciones no tienen miedo y son impacientes», destacó Thomas, «en nuestra generación nunca te hubieras imaginado que alguien dejase su empleo sin tener otro cerrado». Los jóvenes, sin embargo, ahora buscan que «su trabajo sea realmente divertido». «Para ellos no es una obligación, es su vida», dijo. Y ahí es donde pueden sacar partido las startups. «Las grandes deberían hacer lo mismo», señaló Nancy Albertini, presidenta de la empresa de captación de ejecutivos Kingsley Gate. «Actualmente, la misma persona que busca trabajo en Facebook, no lo hace en IBM», puntualizó.

Estas generaciones que están llegando tampoco quieren ser dirigidas ni entrenadas. En Sprinkler, por ejemplo, a pesar del aparente peligro, dejan libertad absoluta a sus empleados. «Nosotros confiamos en ellos y la verdad es que el resultado es realmente bueno y creativo», comentó el CEO. Nancy Albertini, presidenta de la empresa de captación de ejecutivos Kingsley Gate, expuso el caso de un cliente que específicamente le dice a su plantilla que está bien fallar. «Si no fallas significa que no has arriesgado», apuntó. Otra demanda de los nuevos trabajadores es que no quieren empleos solitarios. «Buscan trabajar en equipo», resaltó la directora ejecutiva de gestión del talento en Intel, Debora Bubb. «Cuanto más invierte una empresa en networking, mejores resultados obtiene", añadió.

En lugares como Silicon Valley, el ingenio se pone a prueba en la búsqueda de talento. Las redes sociales se han convertido en una herramienta valiosa para cumplir esta misión. «Son un canal perfecto para encontrar a personas», señaló Thomas. Pero también resultan decisivas a la hora de transmitir la cultura empresarial. «El mundo se está volviendo más social y transparente y las redes sociales nos dan la oportunidad de hacer que la gente quiera trabajar en nuestra compañía», añadió. Hay quien incluso busca candidatos en los soldados americanos en Afganistán, tal y como explicó Albertini. Y es que presentan habilidades muy valiosas para las empresas. Además de su cualificación en tecnología o ingeniería, son personas acostumbradas a trabajar bajo presión. «Primero contactan con ellos por Skype y ven si necesitan reciclar su formación, después lo tienen todo preparado cuando vuelven a casa», comentó. Otras compañías ven en el extranjero una fuente de talento aún sin pulir, especialmente en Asia.

Pero el problema no termina una vez que se materializa la contratación. El siguiente desafío es mantener a las personas en la compañía. «La retención del talento empieza con el proceso de selección del personal», destacó Thomas. Pero después siempre hay herramientas que se pueden utilizar para enganchar al empleado a la empresa. Los seguros médicos ya no marcan la diferencia. Cuando todas las empresas ofrecen las mismas ventajas a sus trabajadores, hay que aportar valor añadido para desmarcarse. Zappos, la firma de retail de calzado, introdujo una nueva fórmula en 2008 cuando ofrecía a sus trabajadores dimitir a cambio de 1.600 euros (2.000 dólares). La propuesta ha gustado a Amazon, que adquirió Zappos por 680 millones de euros en 2009, y este año anunció la implantación de esta curiosa medida (llamada Pagar por dimitir). Según explicó Jeff Bezos, CEO de Amazon, en una carta a sus accionistas, la idea es «animar a las personas a tomarse un momento y pensar sobre lo que realmente quieren hacer». «A largo plazo, un empleado que está donde no quiere estar no es saludable para la compañía», agregó.

Zappos destaca por sus ayudas a los empleados, especialmente a las mujeres. Por ejemplo, ofrece 4.800 euros (6.000 dólaes) anuales en ayudas para adopción y tratamientos de fertilidad. Todo lo contrario que empresas como Facebook o Apple, que prefieren que sus empleadas atrasen su maternidad al máximo ofreciéndoles costeándoles la congelación de óvulos. En la retención del talento, ¿todo vale?



El explorador polar


En una sociedad competitiva, la mejor cualidad para conseguir tus metas es la «confianza a uno mismo», Lo dice Ben Saunders. Quizás su nombre no le suene, pero ha llevado la superación del ser humano al límite. Este explorador de 37 años ha batido el récord de mayor distancia esquiada, cubriendo más de 6.000 kilómetros a pie en regiones polares desde 2001. También es el ser humano que ha realizado la expedición polar más larga de la historia, desde la costa de la Antártida hasta el Polo Sur (y viceversa). A pesar de declararse inexperto en tecnología, sabe qué es el emprendimiento de verdad. Y su consejo es directo: «confiar siempre en tu potencial y sé perseverante». Él lo ha sido. Cuando esquiaba por mitad del Polo Sur, donde una pared blanca le impedía ver más allá de sus narices, no desistió. Tampoco lo hizo tras su segundo día en una expedición, cuando se topó cara a cara con un oso polar. «Disparamos al aire y ni se inmutó», recordó durante su ponencia en el Intel Capital Global Summit. Al final, pudo convencerle de que no era una foca, y el animal pasó por alto su presencia. Ni siquiera desfallezó cuando el viento se llevó la nieve del suelo y tuvo que caminar durante horas por el hielo. Todo eso valió la pena. «He estado lo más cerca posible de visitar un mundo alienígena sin salir al espacio», afirmó.

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