El PIB industrial catalán encadena cinco trimestres de crecimiento por sólo uno el español. Mientras el catalán ha crecido 5 puntos desde octubre del 2012, el español ha caído 4,7, a la vez que uno de cada cuatro empleados industriales españoles trabaja en empresas catalanas.


La industria de Catalunya ha despertado antes que la del resto de España y ha decidido tomar las riendas de la recuperación de la actividad económica del conjunto del país. Así lo prueban algunos de los indicadores de coyuntura, como la evolución del PIB industrial, que en el caso catalán encadena ya cinco trimestres seguidos de crecimiento mientras que el referido al conjunto del sector español sólo lo hizo en el cuarto trimestre del 2013. según indican los últimos datos territorializados disponibles.

En concreto, el PIB industrial catalán ha crecido en cinco puntos desde octubre del 2012, mientras que el español ha retrocedido en 4,7 puntos en el mismo periodo.

La evolución del índice de producción industrial (IPI) durante los años de la crisis también atestigua la pequeña brecha que se ha abierto entre las dos economías, con unas tasas que corrían parejas antes de que se iniciase la gran depresión y que los años de la crisis han distanciado ligeramente. Mientras que en marzo del 2009 el IPI desestacionalizado se movía entre el 100,8 de Catalunya y el 101,4 de España, en marzo de este año el índice catalán ha escalado hasta el 105,4 mientras que el estatal ha caído al 95,9.

La distancia también es visible desde el punto de vista del volumen de negocio, pues tomando como punto de partida el último trimestre del 2012, el índice catalán está cuatro puntos por encima del que arroja el conjunto de la industria española. No es extraño que en esta situación el índice de confianza armonizado de la industria catalana para los dos primeros trimestres de este año aventaje en cuatro puntos y medio al español: 119 frente a 114,6. El mismo indicador para el conjunto de la economía también ofrece un saldo favorable al ambiente empresarial catalán de cara al segundo trimestre del 2014 con 125,5 puntos por los 118 del español.

Todos esos datos no hacen más que confirmar lo que hace sólo tres años apuntaban las profesoras Mercè Sala, Mariona Farré y Teresa Torres, del departamento de Economía Aplicada de la Universitat de Lleida, quienes veían "probable que la evolución del ciclo catalán se anteceda al del conjunto de España y por ende le influya en su proceso de simetría con Europa". En un artículo titulado El ciclo económico de Cataluña. Un análisis de la simetría respecto a España y a la UEM, las tres profesoras citadas explican en las conclusiones que ese mejor comportamiento se asienta sobre "fortalezas como el elevado grado de apertura internacional de su actividad económica (de Catalunya), un peso relativamente más importante del sector industrial y dentro de él de sectores con capacidad exportadora y un incremento considerable de actividades intensivas en tecnología".

La profesora Mercè Sala añadió en conversación con La Vanguardia que su trabajo confirma que "existe mayor sincronía entre el ciclo económico catalán y el del resto de Europa debido a la tipología de su industria y a que hay un mayor volumen de comercio intraindustrial con los países del centro del continente", aunque matiza que los datos analizados en su trabajo concluyen en el año 2011.

A pesar de todo lo expuesto, otros indicadores sugieren la idea de que la recuperación está todavía en un estadio inicial, pues si bien todos los índices aludidos están regresando a tasas del inicio de la crisis, el empleo en el sector industrial no ha dejado de caer. La industria catalana ha perdido un 20% de su plantilla desde la tímida recuperación de finales del 2010, mientras que el conjunto de la industria española se ha dejado por el camino un 15% del total de sus empleados. A comienzos de este año, las industrias de Catalunya daban trabajo a 525.000 trabajadores, según los datos de la EPA. Esta cifra representa prácticamente que uno de cada cuatro empleados industriales españoles trabaja en empresas catalanas.



Ejemplos del 'tirón' catalán

Empresas más competitivas

El sector del automóvil ha reaccionado pujando por la fabricación de nuevos modelos o por el aumento de la producción de los que ya tenía. Y lo ha hecho ofreciendo más competitividad. Es el caso de Nissan, que se ha hecho con una furgoneta eléctrica, que se ensambla en Barcelona para todo el mundo y que garantiza el futuro de la factoría de la Zona Franca a medio plazo. También Seat ha mejorado sus estándares, ampliando la línea del exitoso León.

La apuesta por la internacionalización

Ampliar mercados mediante la exportación o la instalación en otros países es una vía para crecer. Grífols es un ejemplo en este ámbito. La multinacional farmacéutica con sede en Barcelona prevé invertir entre el 2014 y el 2016 más de 600 millones en la construcción de plantas por todo el mundo.

Innovar para crecer

La innovación es otra de las respuestas en tiempos de crisis. La bicentenaria metalúrgica de Les Masies de Voltregà La Farga produce un nuevo cable conductor que está teniendo una gran acogida en EE.UU., Indonesia y Latinoamérica

Crecimiento del 1,4%

Es el crecimiento del producto industrial catalán alcanzado en el cuatro trimestre del pasado año 2013. Considerando el ejercicio completo, el crecimiento registrado fue del 1%.

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