La Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social ha presentado un informe, a partir de ahora de carácter bienal, en el que describe el perfil del responsable de RSE, su relación con otros departamentos en el seno de sus organizaciones, los factores de éxito y fracaso, así como las barreras a las que se enfrentan.


La Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social (Dirse) presentó ayer el I Estudio de la función de responsabilidad social en la empresa española, con el que se descubre el perfil del responsable de RSE, su relación con otros departamentos en el seno de sus organizaciones, los factores de éxito y fracaso, así como las barreras a las que se enfrentan.

En España existe un renacer dela RSE, una nueva primavera”, aseguró Juan José Almagro, presidente de Dirse, en la presentación del informe, del que destacó que “es el primero de estas características que se hace, con ligeros antecedentes en Reino Unido y en EE UU”. El estudio, que tendrá carácter bienal, ha sido elaborado en colaboración con G-advisory y la cátedra de Ética Económica y Empresarial dela Universidad PontificiaComillas (ICAI-Icade) y responde a una encuesta enviada a 586 personas que abordan en sus empresas la materia de responsabilidad social, a la que respondieron 123 de ellas.

Una de las conclusiones que se extraen del informe es que la labor del directivo de RSE (dirse) es una función relativamente joven en las organizaciones, que ha evolucionado en paralelo a como lo ha hecho el propio concepto de RSE. Así, el dirse comenzó ocupándose de aspectos como la acción social, la política ambiental o la gestión de las personas, para, en un segundo nivel de evolución, hacerse cargo del reporting y la sostenibilidad. Otro paso evolutivo se da con la elaboración del plan estratégico, y otro más con la identificación y mitigación de riesgos, para finalmente focalizarse en la identificación de oportunidades de negocio y la medición de retorno.

Como factores de éxito, los encuestados ven su trabajo como “algo vocacional” y se muestran contentos con lo que hacen cuando ven que son “capaces de transformar la compañía” y cuentan con el compromiso de la alta dirección. También motiva la aportación de valor a la sociedad y el retorno positivo para la compañía desde un compromiso ético.

Las barreras que identifican a la hora de desarrollar su labor son la falta de integración, colaboración y aportación de otras áreas de su organización, la ausencia de notoriedad interna y externa, o la consideración de los riesgos a largo plazo debido a la preeminencia de decisiones cortoplacistas.

Perfil del ‘dirse’

El perfil del directivo de RSE en España es mayoritariamente hombre (66%, frente a un 34% de mujeres), que se dedica en un 33% de los casos a esta labor en exclusiva. Un 14% de los dirse realiza su labor de forma integrada con recursos humanos y con comunicación, y un 8% lo hace con los departamentos de medio ambiente, calidad y relaciones internacionales. Un 4% se integra en relaciones institucionales o marketing y el 11% restante lo hace de manera integrada con otras áreas.

El ejecutivo de RSE tiene, además, formación universitaria y máster y su salario oscila entre los 80.000 y los 120.000 euros brutos al año. El 72% de ellos trabaja con un equipo de colaboradores para desempeñar su tarea.

El estudio identifica siete competencias principales que debe reunir un buen dirse: visión estratégica de la compañía, empatía, ética, capacidad de comunicar con credibilidad, ser un buen jugador de equipo, ser innovador y con visión de futuro y tener una mente abierta que le haga ser curioso, mostrar interés y escuchar atentamente.

Diez empresas patrocinado el estudio: Adecco, BBVA, CaixaBank, Carbures, Endesa, Heineken, Mapfre, Repsol, Santander y Telefónica.

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