La crisis avanza y no solo afecta a los despidos. Los incrementos de sueldo pactados en convenio se sitúan en el 2,70% en marzo. Las empresas estudian fórmulas para evitar pagar el incremento salarial del IPC y reducir salarios sin recortar la jornada.

La crisis económica avanza sin tregua. Lo mismo que los despidos. Aunque las últimas estadísticas publicadas esta semana por el Consejo General del Poder Judicial son antiguas, no dejan de avalar esa evidencia: en 2008 los despidos que llegaron a los juzgados españoles aumentaron un 55,4% respecto al año anterior, ocho puntos por encima de lo que preveía este órgano el pasado mes de octubre y, lo que es peor, acercándose mucho a las cifras que dibujaba para el conjunto de este ejercicio. La realidad es tozuda y acaba por imponerse.

Y la que viene muestra que no sólo son los despidos los que están sobre la mesa. Hay y habrá menos trabajadores en activo y muchos de los que queden estarán peor pagados. De hecho, los litigios que están tramitando los abogados y que suponen buena parte de los asuntos pendientes en la Audiencia Nacional, según el responsable del departamento Laboral de Garrigues, José Antonio Sanfulgencio, tienen que ver con qué hacer cuando en los convenios colectivos se ha pactado una subida salarial igual o superior al IPC previsto, y éste finalmente es inferior, tal y como ya ocurrió en 2008 y previsiblemente sucederá durante 2009.

"La conflictividad actual en el seno de muchas empresas está en que el IPC previsto para 2008 fue del 2% y el IPC real cerró el año en el 1,4%. Algunas estiman que los trabajadores adeudan a la empresa ese 0,6% que les fue dado como anticipo a cuenta y por eso lo reclaman. Y otras piensan que el incremento de 2009 debe calcularse partiendo del IPC real de 2008. Estas diferencias están dando lugar a muchos problemas con las tablas salariales de 2008 y, sobre todo, con las de 2009".

Con recursos a los tribunales de por medio o no, lo cierto es que los trabajadores temen por su empleo y por su sueldo. Una encuesta realizada por la empresa de reclutamiento de personal por internet Monster refleja que el 60% de los españoles consultados creen que no recibirán el aumento de sueldo esperado y casi la mitad ya han sido informados por sus empresas de que sus salarios estarán congelados en 2009.

Esther Sánchez, profesora de recursos humanos de Esade, tiene claro que ésta es la principal preocupación de las compañías, que le están pidiendo estudiar fórmulas para evitar pagar el incremento salarial del IPC y para reducir el salario de sus empleados sin recortar la jornada.

Por supuesto arguyen que tratan de encontrar sistemas para afrontar la crisis sin tener que recurrir a los despidos. Pero muchos trabajadores lo dudan y se quejan de que siempre acaban pagando los platos rotos los más débiles. Precisamente, ésa es la postura que mantienen las centrales sindicales. UGT y CC OO están claramente convencidas de revisar los salarios este año tomando como referencia el objetivo oficial de inflación del 2% del Banco Central Europeo, aunque en marzo la tasa haya sido negativa por primera vez en la historia y las previsiones apunten que se puede entrar en deflación. El máximo responsable de UGT, Cándido Méndez ha manifestado que "mejorar la capacidad adquisitiva de las familias españolas es un objetivo que juega a favor del relanzamiento económico y cualquier planteamiento contrario lo que haría sería ahondar mucho más la crisis".

Por lo pronto, las estadísticas del Ministerio de Trabajo colocan los incrementos salariales medios pactados en los convenios colectivos en el 2,70% en marzo. Un porcentaje más elevado del que resulta de las encuestas que firmas de recursos humanos como Towers Perrin realizan periódicamente entre las empresas. Su director general, Tony Gennaoui, declara que en la última los incrementos salariales estaban entre el 1,5% y el 2% para este año porque "muchas de ellas prevén congelación salarial". Algo que, a su juicio, será generalizado en España en 2010, a la vista de un IPC negativo de 2009.

"Está bien que las empresas adopten una congelación o reducción salarial siempre que sea un mecanismo real y honesto para evitar medidas más traumáticas, más aún en compañías cuyos trabajadores tienen incrementos salariales por encima de los mínimos del convenio del sector", asegura Esther Sánchez. Como ella, el representante de la consultora Mercer, Rafael Barrilero, cree que esta solución debe llegar después de agotar otras, que las principales compañías españolas están estudiando, como reducciones de jornada, más días libres o temporadas sabáticas y cambios en las relaciones laborales, es decir, subcontrataciones al vencimiento de los contratos...

Pero lo cierto es que empiezan a sucederse los casos de recortes. Mientras que Hewlett-Packard está inmersa en un proceso de rebaja voluntaria del 5% del salario de sus 7.600 empleados españoles y 321.000 mundiales sin que sus elevados beneficios la justifiquen, según los sindicatos; los trabajadores barceloneses de Seat han votado y apoyado la congelación salarial para 2009 y un aumento de sus retribuciones del 50% del IPC en 2010 a fin de evitar los 1.500 despidos con que amenaza la dirección de la empresa si no consigue fabricar en Martorell el nuevo modelo de Audi, que esta semana ha llevado a Alemania al ministro de Industria, Miguel Sebastián.

En Nissan, que acaba de anunciar que vuelve a poner en marcha el ERE que sustituyó por un fallido plan de bajas incentivadas en su planta de Barcelona, el presidente mundial anunció en febrero una congelación salarial que fuentes de la empresa en España dicen que se trasladará a Europa dentro de poco y se empezará a negociar en nuestro país. "Ahora resultará más fácil, pues nuestro convenio habla de subidas salariales vinculadas al IPC, y actualmente está a la baja".

Sony es otra de las compañías que atraviesa serias dificultades, ha cerrado dos fábricas en el mundo y ha acordado una congelación salarial para dos ejercicios. En España cuenta con casi 2.800 empleados tras recortar la plantilla con bajas incentivadas, informa la empresa.

"Si las ventas caen mucho, hay que rebajar los sueldos en bastantes sectores para que las empresas no caigan en bancarrota. Pero los primeros que tienen que dar ejemplo son los propietarios y directivos. Y la rebaja, además de ser voluntaria para los trabajadores, ha de ser acorde con los sueldos. Esto es, si a la plantilla se le baja el salario un 5%, los directivos tienen que bajárselos un 20%", dice Euprepio Padula, responsable de la firma de cazatalentos Padula & Partners.

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