Los datos muestran que en España más de 2,3 millones de ocupados tienen un puesto de menor formación de la que poseen. Además, las exigencias en la selección de personal han aumentado porque las empresas se aprovechan del 26% de paro.


"¿De verdad creéis que esto es una crisis?". Carlos O. no se atrevía a responder. Tampoco los otros 30 aspirantes. Lo cuenta en su casa del madrileño barrio del Pilar, todavía sorprendido por el proceso de selección que ha vivido para ser vendedor en unos grandes almacenes en la campaña de Navidad. La encargada de impartir la charla siguió con su explicación: "Estamos ante un cambio de modelo. Se acabó el trabajo estable. Ahora habrá que tener dos empleos y ya veremos si llegamos a fin de mes".

Antes de escuchar estos argumentos, Carlos ya había tenido que superar tres pruebas de selección y un test psicotécnico. Este sevillano de 24 años estaba a un paso de conseguir el contrato. La siguiente fase, una formación de cinco días, no remunerada y —se lo habían dejado muy claro— selectiva.

A los miembros de la Oficina Precaria la historia les resulta familiar. Pusieron en marcha esta asociación para defender a los trabajadores olvidados por convenios y sindicatos, aquellos que aceptan los empleos inestables surgidos durante las turbulencias económicas. Su primera batalla fue proteger a los becarios que cumplían tareas similares a las de los empleados, ganando, en el mejor de los casos, una cuarta parte de su sueldo. Después se unieron a la causa de los temporales, a la de los empleados en negro, para acabar con la de los despedidos tras la reforma laboral. Desde la creación de la oficina han visto cómo los procesos de selección se alargan y complican, y cómo crecen las exigencias de las empresas. "Con una tasa de paro del 26%, se permiten pedir el oro y el moro", explica una de sus responsables. "Que tengas flexibilidad de horarios, años de experiencia, varios idiomas y que estés dispuesto a trabajar más por poco dinero. La persona que menos impedimentos ponga estará más cerca del puesto".

Carlos O. ha pedido mantener su anonimato, como los dos miembros de la Oficina Precaria consultados para este reportaje. Temen ser vistos como problemáticos en futuros procesos de selección. El joven sevillano cuenta que su estrategia fue pasar desapercibido durante las pruebas, aunque tuvo varias veces el impulso de abandonar el curso. Él y el resto de aspirantes recibieron lecciones que iban desde técnicas de venta a antropología sui géneris: "La profesora nos decía que las mujeres eran más caprichosas que los hombres y más charlatanas. ¡Y decía que eso era así desde las cavernas! En otra situación no lo hubiera aguantado. Pero no tenía otra opción". Y necesitaba el trabajo: llevaba un año y medio, desde que acabó la carrera, buscando su primer empleo. Al final, lo llamaron. La suerte le permitió rechazarlo: pocos días antes había firmado un contrato de dependiente en una cadena de decoración.

Luis Pérez, director de Relaciones Institucionales de Randstad (la empresa de recursos humanos más importante de España), resume la situación: "La demanda es mayor que la oferta, y el que controla la oferta, en este caso la empresa, varía sus niveles de exigencia". Los datos reflejan estos nuevos requerimientos: en 2011, más de 6.300.000 ocupados (un 36% del total) estaban en un puesto de menor cualificación de la que poseían, según Eurostat.

Para otros, el problema es trabajar horas que no se cobran. Francisco López, secretario de política sindical de CC OO en Madrid advierte: "Se están haciendo muchos contratos a tiempo parcial que en realidad esconden días de trabajo completos. Los empresarios no son perversos, siguen sus propios intereses, y si pueden tener a una persona que trabaje 12 horas en lugar de ocho, mejor". En septiembre de 2013, las horas extra pagadas bajaron al mínimo de los últimos 10 años pese a que la jornada media se amplió un 2%.

"Las empresas lo hacen porque pueden", sentencia Tíscar Orozco. Esta granadina de 26 años y licenciada en Periodismo pensó que estaba ante el trabajo perfecto cuando sus amigos le enviaron una oferta de empleo publicada en un portal de internet: Se busca personal joven para multinacional de marketing. Estudios en comunicación y e-marketing. En la entrevista fue sorteando con éxito cada pregunta. ¿Cuál es tu experiencia en marketing y comunicación?¿Cuáles son tus objetivos a medio y largo plazo? Solo al final, el equipo de selección expuso las condiciones. Se trataba de captar socios en la calle para varias ONG. El contrato era por obra o servicio. No había sueldo base, solo un 40% de comisión. La jornada era de ocho horas. Además, tenía que someterse a un día de prueba sin remuneración. A esta oferta se agarraron más de 3.000 aspirantes.

 



TASA DE SOBRECUALIFICACIÓN


Tasa de ocupados en un trabajo por debajo de su cualificación en 2011

País  - % sobrecualificados

Alemania - Sin datos para ese año
Portugal - 12%
Suecia - 16%
Francia - 20%
Italia - 20%
Reino Unido - 24%
España - 36%

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