El Gobierno de España está elaborando una reforma laboral que ha calificado de “segunda generación”. El ministro de Economía insiste en que la reforma del IRPF revertirá la subida del impuesto en el 2011, y Guindos asegura que se simplificarán los tipos de contrato y se flexibilizará el trabajo a tiempo parcial.


Reforma laboral 2.0. Como sucede con las mejoras en los programas informáticos o en el mundo de los videojuegos, el Gobierno prepara una reforma del mercado de trabajo «de segunda generación». El eje será la simplificación de los contratos, la flexibilización del trabajo a tiempo parcial y la negociación colectiva, según explicó ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Tras intervenir en la 18ª Trobada d'Economia a S'Agaró, el titular de Economía y Competitividad manifestó que se trata de llevar a cabo «un perfeccionamiento» de una reforma laboral que, en términos generales, «ha funcionado de forma muy positiva». La OCDE hará próximamente su valoración, recordó.

La idea de nuevas medidas para el mercado de trabajo resurgió tras la reunión del Eurogrupo de la semana pasada, en la que Bruselas dudó de la consecución de los objetivos de déficit el año que viene. Guindos se comprometió ante sus colegas comunitarios a una nueva vuelta de tuerca en la regulación laboral para alcanzar los objetivos de déficit.

El ministro explicó que las discrepancias con la Comisión Europea son de una sola décima, ya que estiman que España cerrará el año que viene con un déficit público del 5,9% del PIB en lugar del 5,8% establecido, por una menor previsión de crecimiento que la del Gobierno. Eso supone, añadió, unos 1.000 millones «que no habrá dificultad en cubrir».

A pesar de ello, Guindos dijo que las nuevas medidas para el mercado de trabajo ya formaban parte del programa nacional de reformas del Gobierno. Insistió, a su vez, en que la primera fase de la reforma laboral aprobada «está en la base de la modificación de la percepción que existe hoy de la economía española».

COSTE SALARIAL UNITARIO / A lo largo de su exposición, explicó por ejemplo que «por primera vez» el país gana competitividad por la vía de los costes salariales unitarios en vez de con la destrucción de empleo. Y eso se debe a las nuevas normas en el mercado de trabajo. De todas formas, agregó, requieren un nuevo impulso porque la tasa de paro «sigue siendo inaceptable».

Gracias a las medidas tomadas, la ganancia de competitividad se ha conseguido sin inflación como sucedía cuando se hacía con devaluaciones de la moneda. «El proceso de devaluación interna es mucho más estructural en el tiempo y es completamente nuevo para la economía española», explicó. El ministro agregó que directivos de multinacionales destacan «la eficiencia y productividad» de sus filiales españolas y eso, dijo, es por la reforma laboral.

Guindos consideró que hay que «mantener un ritmo adecuado de reducción del déficit». Esto, añadió, ha rebajado la prima de riesgo, con lo que el Estado se ha ahorrado unos 8.500 millones en costes financieros. En todo caso, dijo que la percepción de mejora de la situación en España no solo tiene que ver con el euro sino con la corrección de los desequilibrios económicos. «De estar abocada al rescate ha pasado a una situación muy diferente», resumió. Insistió en su convencimiento de que el 2014 será el de la recuperación y recordó que se prevé ya crear empleo neto.

En materia fiscal, Guindos dijo que «es el momento y tiempo adecuado» para acometer la reforma tributaria a mediados del año que viene para que ente en vigor en el 2015. «Hasta el momento, las decisiones se han tomado por la necesidad de reducir el déficit», explicó. Pero ahora «las circunstancias son distintas» y hay que establecer «los incentivos adecuados» para el ahorro y la inversión para «que no desaliente con una presión fiscal muy elevada».

SOCIEDADES / En el caso del IRPF, insistió, se revertirá la subida aplicada a finales del 2011 «y deberá ser mucho más razonable», pese a las críticas de Bruselas. También se retocará el impuesto de sociedades para reformar la situación actual en la que los tipos efectivos son muy inferiores a los nominales por las muchas deducciones y desgravaciones existentes.

A la pregunta de un asistente, el ministro descartó el riesgo de deflación -caída sostenida y generalizada de los precios- y previó que la inflación se situará en los próximos meses en el 0,5%.

El ministro explicó que se tiene que continuar con la reestructuración del sector bancario. Aunque se ha salido ya de la situación de ayuda, para estar preparados para los próximos tests de solvencia antes de la entrada en vigor de la autoridad bancaria europea.

También aseguró que el Gobierno busca alternativas de financiación del déficit de la tarifa eléctrica que no tengan impacto en las cuentas públicas. El PP presentó el viernes enmiendas que retiran los 3.600 millones que correspondían a la aportación del Estado en la reforma eléctrica, lo que levantó ayer críticas de los consumidores y las eléctricas.

En su día, el Ejecutivo afirmó que el ajuste se repartiría entre consumidores, empresas y Estado. Este último busca ahora alternativas para que su participación no afecte al déficit público.

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