La personalidad influye en el trabajo que escogemos y este repercute en nuestro bienestar. En estos tiempos hay que esforzarse por superar obstáculos, aprender de las dificultades y confiar en nuestras capacidades y objetivos.

 

La personalidad desempeña un papel importante en la preparación y en el tipo de carrera profesional que se escoge. “Al principio de nuestra vida, nuestra personalidad e intereses profesionales no son fijos, sin embargo, con el tiempo sí vamos perfilando las inclinaciones. Si hay suerte y posibilidades, al final terminaremos escogiendo algo de acuerdo a nuestra personalidad”, señala el doctor en Psicología Benjamin Schneider, investigador del CEB Valtera, en Estados Unidos. La personalidad no determina por sí sola los tipos de trabajo que finalmente se consiguen, pero sí influye junto a la historia familiar (el tipo de trabajo de los padres, familiares y amigos) y, por supuesto, las necesidades económicas. Estas sí son determinantes... y con la crisis hemos topado.

“Las actuales condiciones laborales en España –seis millones de parados según la última Encuesta de Población Activa (EPA) y un desempleo juvenil que sobrepasa el 50%– y en otros lugares del mundo dificultan que las personas, a priori, encuentren trabajo de acuerdo con su personalidad, intereses y capacidades. Muchos de estos individuos se ven obligados a coger los empleos disponibles independientemente de si encajan bien en ellos o no”, indica el experto. Además, el nivel de competencia entre personas con un perfil similar aumenta, por lo que también nos exponemos a que quiénes están mejor preparados alcancen ese puesto al que aspiramos. “Esta es una lección que debemos aprender e inculcar a los jóvenes. Si en tiempos económicos normales, hay que estudiar mucho y haber adquirido las habilidades técnicas necesarias, en tiempos económicos difíciles, esto es aún más importante”, recalca el investigador del CEB.

Vencer el estrés por insatisfacción

Cada vez hay más estudios que determinan que no encajar bien en un trabajo causa frustración y estrés. “Estas condiciones provocan que los trabajadores no pongan tanta atención en su labor como deberían, les resulta poco interesante y no estimulante. Este tipo de comportamiento o reacción se vuelve contra ellos ya que sus jefes opinan que son pobres ejecutantes y la situación puede empeorar. También es cierto que, a medida que la situación mejore –con suerte– serán los primeros en dejar ese puesto y buscar uno en el que encajen mejor”, señala Schneider. Mientras tanto, hay que aprovechar las posibilidades y sacar el máximo provecho. De todo se puede aprender. “Cuando se inicia un contrato entre empresa y empleado, aunque el trabajo no guste o no es el esperado, hay un compromiso para desempeñar bien ese papel. Además, hacerlo de forma adecuada puede ser un buen camino para mejorar, adquirir valores y demostrar la valía hacia uno mismo y hacia los demás, en especial, la empresa”, recuerda el experto. Se debe evitar percibir el éxito laboral de forma superficial y desterrar la idea de que si no se es un líder, se es un perdedor.

Asimismo, ante la insatisfacción hay que manejar bien las emociones. Los problemas laborales deben contemplarse como un reto personal, como un ejercicio desde dentro, aprender a poner buena cara al mal tiempo y a buscar la felicidad y la tranquilidad incluso en situaciones difíciles. Tampoco hay que tener miedo a pedir ayuda cuando algo no se domina o a aceptar limitaciones y tomarlo como un aprendizaje, así como trabajar en el positivismo, el optimismo y la flexibilidad. Por el contrario, llegado un punto de hastío que pueda perjudicar la salud, hay que ser valiente como para decir basta.

En busca del trabajo ideal

Además de una vía de subsistencia, el trabajo es un excelente modo de desenvolvernos y realizarnos en sociedad. “¿O no pocas veces contestamos con nuestra profesión cuando nos preguntamos ‘quién (o qué) somos’?”, reflexiona Francesc Colom, director del área de psicoeducación y tratamientos psicológicos del hospital Clínic de Barcelona. Cuando ya están cubiertas estas necesidades básicas afloran otros motivos. “Una persona nunca se sentirá plenamente satisfecha si la única motivación es el salario”, indica Francesc Camps Vidal, director de Eral Grup, empresa dedicada a la innovación y el conocimiento. “En concreto, se precisa tener cubierta la identidad (sentirse útil), la pertenencia (considerarse equipo y pieza importante), la autonomía (notar que se pueden desarrollar las ideas de forma autónoma siguiendo los objetivos comunes), el  reconocimiento (sentirse importante) y la diversidad de tareas (tener nuevos objetivos, nuevas formas de hacer las cosas)”, enumera.

A la hora de decantarnos por una determinada vida profesional, y en una situación ideal, hay que tener en cuenta “el temperamento, que es la base genética de la personalidad, más las experiencias, relaciones con los otros y valores aprendidos”, señala Francesc Colom. También las aptitudes, aficiones y el carácter (si uno es emprendedor, dinámico, seguro de sí mismo, tímido, introvertido, creativo, ingenioso o imaginativo). Otro punto que tener en cuenta y hay que sopesar es dónde nos sentimos mejor: en una profesión liberal (que aporte independencia, libertad de acción...) o subordinada (menos responsabilidades, más comodidad pero menor o escasa libertad), algo que también tiene mucho que ver con nuestra personalidad.

“La imitación es otro aspecto que nos influye, sobre todo en las que son vocacionales como la medicina”, indica Colom. “Tiene mucho que ver el prestigio y reconocimiento social que las envuelve. No es sólo una cuestión de continuidad. Debido a todo este simbolismo, es muy habitual que los hijos de padres médicos quieran desempeñar el mismo trabajo que sus progenitores. Tampoco es necesario –añade– que la imitación sea directa. Se pueden llevar a cabo trabajos relacionados con la misma rama del saber”. En el extremo opuesto se da el caso de aquellos hijos que, por determinadas circunstancias (falta de contacto con sus padres o experiencias negativas debido a la profesión de sus progenitores), aborrezcan dedicarse a lo mismo. En estos casos, probablemente escogerán algo opuesto a lo que han visto.

La elección de una profesión también responde a nuestras inquietudes o, incluso, de nuestras neurosis. Por ejemplo, “un periodista es generalmente una persona curiosa, que se plantea preguntas y respuestas. A un relaciones públicas sin duda le gustará el contacto con la gente”, apunta Colom. El trabajo también nos sirve como una vía para potenciar aquello que se nos da bien o para evitar aquello en lo que nos sentimos negados. “O incluso buscamos hacer de la necesidad, virtud”, recuerda el psicólogo. Es decir, si una persona es altamente obsesiva y meticulosa, probablemente nunca será un buen camarero; en cambio, sí podrá convertirse en un brillantísimo relojero.

Desarrollo del talento

La clave está en conocernos, ser realistas y no engañarse. ¿Por qué queremos ese trabajo? ¿Es realmente lo que ansiamos o responde tan sólo a lo que se espera de nosotros? “Hay personas que no han explorado bien sus capacidades, no se conocen o no se han expuesto desde jóvenes a distintos estímulos”, añade Colom. Y aquí interviene la responsabilidad de los progenitores. Es bueno que a los pequeños no se les encasille en exceso. “Las actividades extraescolares son muy positivas porque permiten conocer y experimentar distintos campos. Pero es necesario diversificar. No hace falta que los niños sean expertos en algo a los doce años”, recomienda Colom. Expongámoslos a un cierto número de estímulos para que desde jóvenes puedan encontrar aquello en lo que se sienten en su salsa o destaquen de manera brillante.

Como norma “hay que partir de la premisa de que somos todos mediocres, estamos en la media”, señala Colom. Es decir, los genios tipo Mozart escasean. Pero sí es cierto que se producen anomalías en el buen sentido de la palabra. Estas personas, accidentalmente, se salen de la media en algún tipo de inteligencia (musical, corporal, matemática...). “Al igual que unas personas nacen con una patología, estas nacen con una mutación genética en positivo, un don que les pueden convertir en genios. Por ejemplo, un oído que les permite distinguir incluso las nota que se produce al golpear un reloj contra una mesa”, indica.

Indudablemente, esta persona tiene un talento natural para la música y será capaz de interpretar obras maestras en un tiempo récord. Pero la inmensa mayoría de los músicos o profesionales talentosos son el resultado de horas de práctica, esfuerzo, constancia y pasión por lo que hacen. Porque el hábito sí hace al monje, y en tiempos de crisis hay que poner toda la carne en el asador. Se suele decir que “la C siempre delante de la P. Es decir, actitud antes que aptitud”. Con empeño se consigue la habilidad. Y contamos con recursos a nuestro alrededor para conseguirlos. Un ejemplo son los cursos que, a través del Cibernàrium, el Ayuntamiento de Barcelona pone a disposición de los usuarios (http://w144.bcn.cat/cibernarium/cat). O los cursos de formación de las propias empresas.

“Quizá soñemos con ese puesto pero no contamos aún con las habilidades. En ese caso podemos respaldarnos en los departamentos de recursos humanos y formación de las compañías, o en empresas dedicadas a reforzar las capacidades. Nosotros, por ejemplo, tenemos una metodología, Darwin, con la que ayudamos a las personas a desarrollar sus capacidades. Esta plataforma la ofrecemos a las empresas y con ella se hace una radiografía del empleado así como de su puesto de trabajo. Se analizan sus habilidades y los requisitos que exige su función permanentemente y, de esta manera, se pueden ir subsanando las posibles lagunas o reforzando las cualidades de cara a un mejor desempeño y el éxito”, explica el director de Eral Group.

Oportunidad para reinventarse

Decía Albert Einstein que “la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y los países, porque trae progresos”. Asimismo, recordaba que “de ella nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”. Haciendo caso a sus sabios consejos no hay que desesperar, darle la vuelta a la moneda y convencerse de que esta también puede ser la oportunidad para mejorar o renovarse. “Lo principal es saber lo que uno quiere, reconocer las habilidades que uno posee y luchar por ello. Luego ya se verá en qué acaba la aventura”, asegura Francesc Camps.

A la hora de buscar o emprender es recomendable hacer un ejercicio muy simple: imaginarnos cómo nos vemos en ese trabajo y el mejor método que tenemos es consultar con las emociones y los sentimientos puesto que nos darán la respuesta orgánica que apoyará nuestro criterio. Una de las disciplinas que más resultados está obteniendo a la hora de ayudar a las personas que buscan mejorar su carrera profesional, encarar nuevos retos o, incluso, reinventarse para redirigir su vida laboral tras un despido es el coaching. “A través de preguntas, nunca consejos, intentamos que la persona conecte con su interior. Es decir, que tome consciencia de qué es importante, sus valores, recuperar los sueños, las ilusiones que a veces olvidamos”, explica Ana García Villas-Boa, coach ejecutiva, directora de Leadership and Cultural Transformation y profesora del Instituto de Empresa (IE).

También se trabaja con algunos elementos boicoteadores que pueden enturbiar nuestra relación con el trabajo. “Debido al propio curso de la vida y de la adquisición de nuevas responsabilidades, en ocasiones tomamos decisiones, quizá por miedo, que nos van separando de nuestros anhelos iniciales. A través del coaching intentamos que tanto trabajadores como desempleados vuelvan a encontrar ese sueño, se den cuenta de todo su potencial a veces no desarrollado, y conectar con ese motor inicial que va a convertirse en la mayor motivación para emprender nuevos proyectos o mejorar en el que ya están inmersos”, indica la experta. No hay que perder la fe en que hay un trabajo que nos puede estar esperando. El éxito no está asegurado pero desde luego se saldrá fortalecido del intento y, sobre todo, orgulloso de haber sido lo suficientemente valiente para apostar.

 


RANKING DE PUESTOS MÁS DEMANDADOS

1. Comercial: las empresas siguen apostando por la fuerza de ventas para comercializar sus productos contratando comerciales. Se usan diferentes nombres para puestos similares: vendedores, asesores, agentes, delegados comerciales, ejecutivos comerciales, gestores comerciales, representantes… A pesar de la crisis, este puesto creció un 4% en vacantes en el 2012 respecto al año anterior, según Infojobs.

2. Teleoperador: pese a ser el segundo puesto más demandado, es un perfil que ha caído en un 15% frente al año pasado.

3. Promotor: este perfil profesional también sufre una caída en lala demandademanda de vacantes del 25% respecto del 2011 al 2012.

4. Programador de Java: se incluyen en este puesto desarrolladores y programadores tanto júnior comocomo sénior.sénior.

5. Dependientes: otro ramo de los comerciales pero con características propias.

 

PROFESIONES EMERGENTES

Programadores HTML5
La especialización en este lenguaj elenguaje dede programa-programación, ción, muymuy unidounido a la revolución del móvil, experimentó el año pasado un fuerte aumento de demanda. Dado que se trata de nuevos lenguajes de programación, hay pocos candidatos con estos conocimientos, por lo que el nivel de competencia por un puesto es extraordinariamente bajo (14 inscritos por vacante), según Infojobs.

Ingeniero en energía
Un perfil que se va abriendo paso poco a poco y que ha emergido en los últimos meses con unas decenas de ofertas laborales en España. Puede tratarse de una profesión con futuro, peropero eses prontopronto parapara asegurarlo. El nivel de competencia eses muymuy alto.

Community manager
Es uno de los semilleros profesionales más emergentes con la eclosión de las nuevas tecnologías. La gestión de las redes sociales se ha vuelto un servicio muy necesario en los últimos años. Hasta el 2011 su crecimiento fue espectacular, aunque en los últimos meses se ha estabilizado. El nivel de competencia es altísimo.

Programador de aplicaciones de móvil
Profesión al alza desde el 2008 que no ha parado de crecer ante la irrupción de los teléfonos inteligentes. El nivel de competencia es aún más bajo que el de programador en HTML5.

Comercial especialista en eficiencia energética
Los comerciales especializados en energía también han visto crecer sus vacantes año tras año hasta superar el medio millar el año pasado. La tasa de competencia es muy baja (9 inscritos por vacante).

 


Qué leer

Trabajar sin sufrir. La Esfera de los Libros. María Jesús de Álava Reyes. Claves para superar los problemas y disfrutar del trabajo.

Inteligencia emocional en el trabajo. Editorial Kairós. Daniel Goleman y Cary Cherniss.

En busca del sentido. Paidós Ibérica. Alex Pattakos. Los principios de Viktor Frankl aplicados al mundo del trabajo.

 

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