Notícies de les organitzacions associades

Aquest és l'espai dedicat a les notícies relacionades o que generen les organitzacions associades a la Fundació Factor Humà
Un estudi de Randstad afirma que el 50% dels empleats amb experiència no vol assumir el comandament. L 'estrès, les preocupacions o el final dels horaris ideals són les causes principals per les quals es rebutja el càrrec.

Este verano una directiva comentaba entre sus más íntimos la última de su empresa: la habían nombrado coordinadora general de la compañía, con muchas más atribuciones de las que hasta entonces tenía. "¿O sea, un ascenso?", respondieron sus allegados. "No, un nuevo marrón", contestó ella. En el fondo, reconocía sentirse contenta y orgullosa por haber logrado el ascenso, pero al mismo tiempo aseguraba que le iba a suponer mayor dedicación, el fin de un horario privilegiado y muchos más quebraderos de cabeza, con toda una reorganización pendiente. Era el sabor amargo del caramelo de una jefatura en la coyuntura económica actual, que no todo el mundo está dispuesto a aceptar.

De hecho, la mitad de 2.200 empleados y 833 ejecutivos encuestados por la firma de recursos humanos Randstad manifestaron recientemente en una encuesta la falta de interés por ser jefe en estos momentos. En concreto, el 50% de los trabajadores mayores de 45 años advirtió que diría que "no" si le ofrecieran ahora mismo un puesto de directivo en su compañía. Entre las principales causas del rechazo, el 80% de la muestra indicó el aumento del estrés y la mayor presión de los superiores ante el manejo actual de la situación. Por el contrario, los menores 30 años, adujeron otras razones, como el hecho de tener que despedir a gente, o asumir tareas más administrativas y burocráticas.

La difícil decisión del "no"

Sin embargo, a la hora de la verdad, con el jefe delante o la directora de recursos humanos esperando una sonrisa, pocos son los que se atreven a rechazar una oferta, y menos aún, en plena crisis y con recortes de personal. Bien sea por los privilegios que el nuevo cargo implica (mejor sueldo, reconocimiento empresarial y otras prebendas), bien por las necesidades de la compañía o simplemente porque hay gente que no sabe decir que "no", el caso es que la mayoría acata el ascenso.

"Decir que no a una promoción es algo difícil. Cuando a uno le proponen un cargo, su inmediato superior está pensando que es capaz de tomar decisiones y que esa persona tiene características de coordinación y mando, por lo que rechazarlo puede generar momentos de tensión", argumenta Alex Depreux, responsable del área inmobiliaria de Michael Page.

Pero matiza. "Ahora bien, todo depende de la empresa, de la confianza y de las características del puesto y la explicación que uno dé. No hay una fórmula mágica. Si uno es capaz de transmitir a la compañía que rinde mucho más en determinado puesto, es más feliz y aporta más a la compañía, entonces quizás no se tome tan mal".

Para Ricardo Tejedor, director general de CV Explorer.com, la primera plataforma en España de headhunters, "lo importante es ser sincero y transparente", pero siempre que se tome en cuenta la situación de la empresa. Muchas firmas están ofreciendo ahora promociones y ascensos ante la falta de dinero para contratar a alguien externo más capacitado o adecuado en determinadas responsabilidades. "En esos casos, rechazarlo puede ocasionar graves problemas, por lo que es mejor aceptarlo sin más", aconseja Depreux.

Ante los despidos o un expediente de regulación, el consejo más acertado para la empresa es contratar a alguien externo que realice el proceso y que luego abandone la compañía. Pero también hay muchos empleados que pueden ejercer este papel y erigirse como el salvador de la empresa.

Para esto, no todos sirven. "Tiene que ser alguien con una gran agilidad en la toma de decisiones en términos económicos y suficientemente frío a nivel global. Para ello, debe estudiar los ratios de eficiencia en cada departamento con objeto de prescindir de quienes tengan el ratio más bajo. También debe tener en cuenta el corte piramidal y el coste económico", sentencia Depreux. Ser jefe en mitad de la crisis también puede interpretarse como la gran oportunidad.


"Éste es un periodo en el que sobran cien, pero faltan dos"

Ricardo Tejedor, director general, CV Explorer describe con dureza la dificultad del momento: "es un periodo en el que sobran cien, pero faltan dos". Las compañías son conscientes de que resulta necesario recortar personal, pero necesitan a los imprescindibles. "Se buscan ejecutivos más orientados a llevar una crisis que a los especializados en el desarrollo y mantenimiento del negocio", apunta Alex Depreux, directivo de Michael Page.

El perfil a tener en cuenta, según el responsable de la firma CV Explorer.com, es aquel que demuestra "dotes de liderazgo reforzado con áreas de creatividad e iniciativa".

La mayor demanda ahora se centra en puestos intermedios, más que en cargos superiores, y en quienes no tengan problema con la movilidad. "Para muchos ejecutivos trabajar ahora en Latinoamérica o Norte de África puede ser un buen anzuelo para progresar en su carrera, algo que antes no ocurría", aclara Tejedor. Los sectores que mejor están funcionando son el energético, de recursos e industrial.

Para convencer, aconsejan: "es vital la persuasión y la política de la zanahoria, es decir, prometer a futuro algo para premiar la fidelidad".

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