La Fundació Factor Humà colabora de nuevo con La Vanguardia en un artículo sobre cómo la época navideña puede alterar el rendimiento de los trabajadores antes y después de las vacaciones. Concentrarse en el trabajo resulta especialmente complicado cuando la jornada laboral se alterna con fiestas y comidas navideñas.

Con el cuerpo en la oficina, y la mente en los turrones. Así se encontraban en los últimos días muchos trabajadores esperando impacientes el momento de iniciar las minivacaciones navideñas. Concentrarse en el trabajo resulta especialmente complicado cuando la jornada laboral se alterna con días de fiesta, comidas de empresa, cenas de “amigo invisible” y el pensamiento de que aún falta por comprar el pavo, la lotería del Niño o los últimos regalos de Reyes.

Sin embargo, la necesidad de acabar a tiempo tareas y proyectos para poder marchar de vacaciones hace que no todos los empleados sean menos productivos en las fechas previas a las fiestas navideñas. Según una encuesta elaborada por la firma canadiense Accountemps entre directivos, el 32 por ciento considera que sus empleados son incluso más productivos en esta época, y otro 44 por ciento considera que la proximidad de las fiestas no implica ningún cambio en el ritmo de la plantilla. Sólo el 24 por ciento considera que el rendimiento desciende. “Los resultados podrían parecer sorprendentes a primera vista, pero es evidente que la necesidad de concentrar esfuerzos extra para dejar hecho todo el trabajo posible antes de vacaciones es una prioridad entre muchos trabajadores para poder disfrutar luego de las fiestas”, apunta Kathryn Bolt, portavoz de Accountemps.

Anna Fornés, directora de la Fundació Factor Humà, también opina que a cualquier empleado “le gusta irse de vacaciones dejando todo bien atado porque se disfruta más de las fiestas si te vas con la sensación de tenerlo todo controlado”. Pero en algunos sectores, estas fechas resultan especialmente estresantes para la plantilla. Roger Puigdecanet, psicólogo de la Unitat d'Atenció Psicològica (UAP), cita el caso de pacientes que trabajan en el sector de la distribución y que, ante el aumento del ritmo de trabajo de estas fechas, “llegan a la consulta con estrés causado por los cambios de ritmo”. Las consecuencias son, según el psicólogo, falta de concentración y de memoria, apatía, cansancio e irritabilidad, entre otros trastornos. Puigdecanet recuerda que al estrés horario se suma “el componente emotivo que tiene la Navidad, ya que mucha gente se impone unas obligaciones de comprar comidas, regalos, etcétera. que acaban causándoles cansancio”. Además, el psicólogo explica que en estas fechas “los trabajadores tienen tiempo de reflexionar sobre si cumplieron los objetivos del 2010 y cuáles se marcan para el 2011, y eso puede ocasionar frustración”.

La situación cambia mucho a la vuelta de las fiestas. Según una encuesta de HP, el 66% de los  trabajadores considera que una semana de vacaciones les hace significativamente más eficaces una vez hayan vuelto al trabajo, aunque en el caso de los españoles sólo un 26% considera que son más productivos en su empleo después de sus vacaciones. “Todo depende de si se han cumplido las expectativas que tenía cada uno sobre la Navidad, y de qué les espera al volver a la oficina”, apunta Puigdecanet.

Y es que esta vez va a haber motivos para la depresión posvacacional: a las dificultades económicas de la cuesta de enero se suma el calendario laboral 2011, con pocos festivos a la vista hasta Semana Santa, y las perspectivas económicas poco halagüeñas. “Este año es más necesario que nunca que las vacaciones navideñas supongan un balón de oxígeno para afrontar el trabajo en el 2011, porque nos consta que las malas noticias y los recortes de plantilla van a seguir siendo la tónica general en los próximos meses”, advierte Juan Carlos Olabarrieta, socio de Towers Watson. Por eso Anna Fornès, de la Fundació Factor Humà, recomienda aprovechar estos días “para cargar las pilas y desconectar al máximo, prescindiendo incluso de la Blackberry y otras tecnologías que lo impidan, porque hay que recordar que nadie es imprescindible en su empresa”.

 


Trabajar más y por menos dinero

En la época navideña algunas empresas exigen a sus empleados un esfuerzo extra para cerrar los pedidos de estas fechas, pero no siempre existe compensación: ante la coyuntura económica algunas empresas han optado por recortar la esperada paga extra o bonus de final de año. Una situación que ya no parece sorprender a muchos trabajadores, conscientes de la delicada situación económica. Así, según una encuesta elaborada por Monster entre trabajadores de todo el mundo, el 34% reconocía que cualquier compensación económica adicional era bienvenida y el 25% daba por hecho que no recibiría ninguna. Sin embargo, otro 34% afirmaban que se sentirían ofendidos si recibiesen una paga extra escasa, y el 7% aseguraba incluso que preferiría no recibir nada antes que un bonus que no cumpliera con sus expectativas. Los trabajadores españoles se sitúan precisamente entre los más concienciados sobre la coyuntura económica: el sondeo revelaba que cinco de cada diez no se ofenderían en absoluto por recibir una paga extra reducida estas Navidades. El 43% opinaba que, en la situación actual, cualquier ingreso adicional es de agradecer y el 13% restante afirmaba no contar con ningún bonus.

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