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Sonriendo bajo la crisisA pesar de la que está cayendo, la mejor solución es no perder la confianza y luchar con uñas y dientes para seguir adelante. Aunque el virus ha copado toda la actualidad y nos ha encerrado en casa, no podemos olvidarnos de muchos otros factores que seguirán transformando las reglas del juego y que plantearán nuevos desafíos. Sonriendo bajo la crisis de Leopoldo Abadía se convierte en una herramienta para hacer frente con esperanza a los retos que el futuro nos plantea, la fórmula para afrontar con optimismo la situación mundial tras la pandemia.

Entrevista al autor: "El mundo da un cambiazo, y la mejor respuesta es la sonrisa", en La Vanguardia del 14/05/2020.


Tengo 86 años. Nací en Zaragoza y vivo en Barcelona hace sesenta años. Soy ingeniero, y durante treinta años enseñé Política de Empresa en Iese. Estoy casado y tenemos 12 hijos (entre los 60 y los 40 años), 49 nietos y un biznieto (y llegan dos más). Diría que soy conservador. Y soy católico.

Es usted del grupo de riesgo.

Me llamó mi hijo Gonzalo el viernes 13 de marzo: “¿Papá, qué estás haciendo?”. “Pues desayunando en el bar”, le dije.

¿Qué desayunaba?

Pan torrado con tomate, jamón ibérico y copita de vino. Y me dijo: “A casa”. Y hasta hoy.

Van 62 días: ¿cómo lo lleva?

En la ataraxia: vivo con mi esposa, Elena, siempre serena, jamás la he visto nerviosa en 62 años de casados, y eso me sosiega.

¿No salen ni a dar un paseíto?

“Estamos bien así”, me dice. Y estamos bien.

¿Qué añora usted más?

Esos desayunos con un amigo me hacen ilusión: arreglamos el mundo. Y el fin de semana, él dice “falta el Cardhu”. Y hay Cardhu.

¿Y su familia, qué tal lo lleva?

Me encanta ver a mis doce hijos en nuestras encuentro por Zoom: no sé de que hablamos, porque hablamos a la vez.

¿Y sus 49 nietos, qué?

Estoy en su grupo de WhatsApp. Les enseño que nada hay más maravilloso que meterle toda tu ilusión al trabajo que hagas.

Pues los tiempos no pintan muy bien.

Hay que aceptar que entra un mundo nuevo. Todo cambia: el campo de juego, las reglas, hasta el césped y las porterías. Un cambiazo que estaba ya llegando: esta pandemia está siendo sólo el petardazo del cambiazo.

Usted vio ya venir la crisis ninja .

Fue una estafa ideada por sinvergüenzas que dañó la economía mundial y en el 2026 quedaba enjugada. Pero ahora veremos otro mundo y esta vez sin fecha de caducidad.

¿Ah, no?

En diciembre acabé un libro dónde lo anticipaba. He añadido ahora sólo unas páginas. La humanidad está angustiada, fundida, perdida, sin referentes y yo me fijo en el Gene Kelly de Cantando bajo la lluvia.

Memorable escena, sí, pero...

Llueve y él canta. Llueve y él baila. Llueve y se empapa, y pisa charcos y sonríe.

Es verdad, sonríe.

Aquel día Gene Kelly tenía 39ºC de fiebre y, mire, mire qué ganas le metió, qué alegría.

¿Eso cuenta si alguien le consulta?

Sí, y “haz lista de qué harás al salir”, pido. La mía: reunir aquí a hijos y nietos; ir a misa, a la parroquia de la Pau, a 50 metros: y, diez metros más allá, desayunar en el bar L’Etoile.

Pero habrá que ganarse el sustento.

Yo he empezado a dar charlas vía Zoom .

Y si mandase en España, ¿qué haría?

Juntar a los cuatro mejores técnicos que haya en España en economía, sanidad, ciencia, educación y darles el volante.

¿No confía en nuestro actual Gobierno?

Visto el escaso respeto a la verdad de estos chicos que nos gobiernan, me está costando.

¿Y qué le gustaría ver en este mundo nuevo que irrumpe?

Ética. Buenas personas y competentes al frente de las empresas. Si son así, qué más me dan empresas privadas que públicas.

Ojalá suceda.

Hemos de entender que ayudar a los otros, a todos nos mejora: en generosidad si ayudas tú, y en humildad si tú te dejas ayudar.

Pero triunfar por uno mismo está muy bien, ¿no le parece?

Nada hay que no se consiga trabajando mucho. Lo inútil es quejarte, siempre. Yo tengo prohibido en casa la queja: eso de “¡no sé dónde vamos a llegar!”, prohibido. Eso de “en el pasado fue mejor”, prohibido. Eso de “llueve, ¡porco governo!”... prohibido, prohibido, quejarte es estéril, no aporta nada.

Sólo va bien para desfogarse.

Nada, lo útil es formarte y afilar tu criterio, para saber qué está bien y qué está mal: ¡eso sí es importante! Y son también muy importantes las personas que nos dan paz, y las personas que nos dan cultura, y las personas que nos dan consuelo. ¡Qué importantes!

¿Son muchas o pocas?

Aquí no sirven las mayorías, repudio nor­malizar algo sólo porque todos lo hagan: ¡la murmuración, por ejemplo! No es normal, sólo una deplorable anormalidad frecuente.

Procuro evitar incurrir en ella.

Tú eres periodista, y mira que os cuelan fake news , asimismo llamadas “hechos alternativos”, mentiras, vamos. Es lo más grave que puede pasarle a una sociedad, es un destrozo muy dañino aceptar que se ha perdido el valor de la palabra dada.

Donald Trump ha normalizado esto.

Un líder debiera ser siempre ejemplar, y este hombre es grosero y maleducado, por lo que su persona me molesta profundamente.

¿Y Angela Merkel?

Esta mujer es la persona que manda en Europa gracias a Dios. Lleva bien su casa, Alemania, y pone orden en la nuestra. Deberíamos canonizarla, pero ya, en vida. O apostamos por Europa o seremos unos desgraciaos , que es peor que desgraciados.

Para acabar: deme un consejo personal.

Compartiré contigo esta reflexión que leí y anoté rápido de Swami Shantamritananda Puri: “Aunque no puedes elegir dónde nacer, ni a tus padres, ni tu raza, ni tu posición social, sí puedes elegir ser buena persona”.


‘Sonriendo bajo la crisis’

Nos vemos en el rellano de su piso: ahí cada día su hijo Gonzalo le deja la comida. Leopoldo Abadía –colaborador de La Vanguardia – tiene por meta saber discernir entre el bien y el mal, y defiende lo que denomina “normal”: “Ser fiel (a tu mujer, a tu familia, a tu empresa), tener lealtad a unos principios, ser responsable de tus actos”. ¡Qué extraordinario, lo normal! Con esta filosofía publica Sonriendo bajo la crisis (Espasa), claves para dar confianza a un mundo angustiado. Tiene ya cuarenta peticiones (a través de LeopoldoAbadia.com) para dar charlas virtuales: Leopoldo zoom tour , le llama. “Esto de las videoconferencias me abre una colosal ventana: ¡me he globalizado, qué cosas!”, me resume... y sonríe, ¡sonríe!

 

Abadía, Leopoldo. "Sonriendo bajo la crisis. Claves para dar confianza a un mundo ajustado". Espasa, 2020. ISBN 978-84-67058-47-5

Libro en castellano.

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