Suele decirse que buscar trabajo es también un trabajo, que es tan absorbente y requiere tanto tesón y esfuerzo como una ocupación a tiempo completo. Pero, mientras que nos formamos para cumplir con otras tareas, pocos tratan de aprender a buscar empleo.


El arte del buen buscar trabajo combina múltiples aspectos: el cuidado por ciertos detalles a los que no damos importancia, la determinación y la actitud positiva, el conocimiento de uno mismo y de los que pueden llegar a contratarnos, o el proyectar una imagen segura y solvente, tanto en persona como en el mundo cibernético. Y, sí: todo esto se puede aprender en diferentes cursos y talleres.

"Descubrimos que había mucha gente que estaba fuera del mercado laboral por cosas tan evitables como no saber hacer un buen currículo o una buena entrevista de trabajo", explica Margarita Álvarez directora de Marketing y Comunicación de la empresa de recursos humanos Adecco. Así que el 27 octubre de 2011, salieron a la calle 1.400 empleados de esta compañía en diferentes países a anunciar la buena nueva: iban a ofrecer talleres gratuitos para enseñar buscar trabajo.

Más de 70.000 personas fueron informadas a pie de calle en una iniciativa de la que la sección española de la empresa está orgullosa de haber ideado. "Es lo que nos toca", dice Álvarez, "se habla mucho de responsabilidad social corporativa; y es que hay que adquirir estos compromisos". Lo llamaron La Revolución. Este mes han vuelto a poner en marcha 500 talleres gratuitos (de dos horas con aproximadamente una docena de participantes) para asesorar a desempleados. En la campaña del año pasado, un 17% de los participantes consiguieron trabajo y un 79% se mostraron satisfechos con la experiencia.

Pero ¿por dónde empezar a buscar trabajo? "Pues por los contactos directos", dice Álvarez, "hay un porcentaje muy alto de empleos que se consiguen a través de la gente que conocemos, nuestras familias, amigos y compañeros. Hay que explotar la red social que uno tiene. Todo nuestro entorno tiene que saber que uno está buscando trabajo, eso aumenta mucho las posibilidades". Y es importante no desanimarse si no se tiene éxito con rapidez: es el llamado efecto champán, esos desempleados que en sus primeras entrevistas parece que se vayan a comer el mundo (la situación, sin duda, no va a poder con ellos) y que, con el paso de los meses en el páramo del desempleo, como es comprensible, se van desinflando. Hay que evitar este desánimo que puede influir muy negativamente en la búsqueda de empleo, caer en este círculo vicioso.

La entrevista, como se ha señalado, es de vital importancia. "Hay que investigar la empresa que te entrevista y preparar un poco la conversación. Aunque parezca obvio es sorprendente la cantidad de gente que no prepara estas cosas", dice Álvarez. Los actores suelen decir que cuando uno acude a un casting casi todo se decide en los primeros segundos, esos en los que entras por la puerta y recorres la sala. En las entrevistas laborales la comunicación no verbal también dice mucho, cómo moverse, qué actitud mostrar. "El primer apretón de manos, por ejemplo, también es importante, hay que dar la mano firme, no flácida, eso transmite seguridad y determinación", explica Sete Oliveros, directora del Gabinete de Orientación al Empleo (GOE) de la Universidad Europea, "la apariencia es muy importante, no siempre hay que ir trajeado, si la empresa es joven y creativa puede uno ir más desenfadado. Pero hay que tener en cuenta que cambiar la primera impresión muchas veces resulta muy complicado". Y luego hay cosas curiosas: puntualidad sí, pero en su justa medida. "Hay que llegar puntual, pero no demasiado, es decir, no llegar 20 minutos antes, porque a nadie le gusta tener a una persona esperando a ser recibido", dice Oliveros, "también conviene romper el hielo haciendo algunos comentarios sobre la oficina o el ambiente laboral. Eso demuestra que uno tiene cierta iniciativa".

En la Universidad Europea ofrecen a sus alumnos cursos y talleres para encontrar empleo, consiguen colocar, como en 2011, a nueve de cada diez de ellos, y quieren llegar a emplearlos a todos. Tratan asuntos como la marca personal (o personal branding ): "No consiste en tratarse como una lata de Coca-Cola, claro, pero sí cómo saber venderte, y para eso tienes que conocerte bien a ti mismo", dice Oliveros, "siempre decimos que hay algo básico, y es no vender todo lo que sabes, sino aquella información específica que le puede interesar al futuro empleador. Hay que decirles lo que ellos quieren escuchar. Hay que destacar lo que te identifica, aquello que deja huella". Respecto a los emprendedores, hacen competiciones entre las mejores ideas o eventos para emprendedores sociales, porque "se puede emprender en el ámbito social generando impacto positivo y al mismo tiempo ser sostenible, ganar dinero, y no depender de subvenciones".

Cómo no, en los talleres de búsqueda acertada de empleo tratan el sempiterno tema de la entrevista y el currículo: "Es fundamental aprender a hacer bien un currículo, hacer que entre los cientos que se reciban, el seleccionador se fije en el tuyo. Resaltar las palabras que quiera ver. Cada seleccionador dedica entre 5 y 10 segundos a detectar estas palabras clave, y son las que conviene poner en negrita", explica Sete Oliveros. El currículo, además, ya empieza a adentrarse en el mundo de las nuevas tecnologías. "Ahora está el CV 2.0, diferentes herramientas como pueden ser una web o un videocurrículo, donde la gente sale con sus amigos, hablando de sus hobbies. También hay quien utiliza códigos QR o quien lo redacta al modo de 'elige tu propia aventura", explica Marta Blasco, profesora del Centro de Estudios Financieros (CEF). Allí ofrecen un curso de búsqueda de empleo (y un libro sobre el tema escrito por Blasco y Ángel Fernández Muñoz, Estrategias de búsqueda de empleo, de descarga gratuita) que presta especial atención a los aspectos tecnológicos del asunto.

Lo primero que conviene hacer es monitorizar nuestra identidad en la web, poniendo nuestro nombre en Google y viendo lo que sale. Muchas empresas realizan búsquedas y encuentran cosas extrañas en la participación en foros (conviene hacerlo con seudónimo) o en redes sociales. "A veces hay información que puede ser malinterpretada, como si entre tus libros favoritos está el Mein kampf de Adolf Hitler. Aunque tu interés por esa obra sea meramente histórico, puede llevar a pensar otras cosas", explica Blasco. Y si el interés no es meramente histórico, podría añadirse, peor lo tenemos.

Tal vez lo primero que le viene a uno a la cabeza al pensar en buscar trabajo en la red sean las páginas web dedicadas a estos menesteres, los jobsites, como son Infojobs o Infoempleo. Pero parece que no pasan por su mejor momento. "Tuvieron una muy buena época, pero ahora están algo de capa caída", opina Blasco, "en aquellos jobsites uno enviaba el currículo y no sabía nada más, solo que habían contestado mil personas a la oferta y que su currículo estaba en esa montaña, lo cual desesperaba un poco. Volvía y veía que nada había cambiado, que era todo muy estático. Se llegó a pensar que había ofertas falsas que solo servían para que otros aprovechasen para formar bases de datos".

La principal herramienta actualmente es Linkedln, una plataforma de networking orientada a perfiles profesionales cualificados (si tiene un perfil más bajo puede no resultar igual de útil). Permite buscar empleo o clientes, hacer networking o compartir ideas. "Tu currículo ya no se queda en una montaña", dice Blasco, "sino que puedes tratar directamente con el seleccionador. En la herramienta de búsqueda puedes utilizar filtros más específicos como el país o el sector. A los departamentos de recursos humanos, que cada vez cuentan con menos presupuesto, les permite buscar en poco tiempo y con menos coste". También existen nuevas herramientas en Twitter, como TwiCVer (una especie de CV en esta red social), o en Facebook, como BeKnown (una aplicación de la empresa de búsqueda de empleo Monster) o BranchOut (una subred social dentro de Facebook para encontrar trabajo).

"Siempre digo que todo vale para buscar trabajo. Desde los métodos de salir a la calle con un montón de currículos bajo el brazo e ir empresa por empresa hasta las últimas tecnologías. Cada uno tiene que conocer su caso y descubrir qué le viene mejor", dice Blasco, "pero hay que enseñar a la gente estas herramientas, cada vez hay más. Son innovaciones que la gente tiene que conocer y decidir qué es lo que es mejor para cada uno".En la Nebrija Business School tienen un programa de apoyo a la empleabilidad para los posgrados, donde se tocan temas como la gestión de tiempo, la organización personal, la marca personal, LinkedIn y redes sociales, coaching... "En nuestras aulas replicamos un despacho de selección, simulamos entrevistas, dinámicas de grupo y encuentros sociales puntuales en los que los alumnos deben aprovechar el momento para promocionar su perfil y expectativas profesionales", explica Jesús Gómez Carrasco, director de Recursos Humanos y del Instituto Nebrija de Competencias Profesionales "también desarrollamos talleres prácticos sobre currículos y redes sociales, así como conferencias y mesas redondas con directores de recursos humanos, headhunters y responsables de selección".

Al final, ¿sirve todo esto para algo? "Sin duda, los alumnos toman conciencia de sus competencias profesionales y se motivan para desarrollarlas a lo largo del curso académico", dice Gómez Carrasco, "gracias a este programa los alumnos consiguen diferenciarse de otros candidatos en el proceso de selección por la calidad de sus currículos, de sus perfiles profesionales en redes sociales y por sus resultados y actuaciones en pruebas psicotécnicas, dinámicas de grupo y entrevistas profesionales propias de los procesos de selección". Según informan, el pasado año más del 70% de los alumnos consiguieron trabajo durante o tras finalizar el programa.

¿Y para aquellas personas que por su edad se dice que están fuera del mercado laboral? "Seguro que sí", dice Gómez Carrasco, "la preparación es clave para el éxito de cualquier persona en cualquier materia, pero debemos tener en cuenta las competencias más demandadas por las organizaciones en la actualidad". Según una investigación desarrollada en 2013 por el Instituto Nebrija de Competencias Profesionales las competencias más demandadas por las empresas españolas para los trabajadores del conocimiento son: la orientación a resultados, el comportamiento ético, la iniciativa, la gestión del cambio, la flexibilidad, la polivalencia y el trabajo en equipo. "Algunas de estas competencias están más desarrolladas en función de la experiencia y esta suele ir asociada con la edad", continúa Gómez Carrasco, "pero también es cierto que las empresas en muchas ocasiones prefieren perfiles más júnior por otros factores, como el uso de la tecnología, el dominio de los idiomas o las expectativas salariales. Por ello a la hora de desarrollar programas de apoyo a la empleabilidad para perfiles más senior es importante dedicar tiempo y recursos a fortalecer sus habilidades para el emprendimiento, para el autoempleo".

Hay alternativas

Dos de los colectivos más castigados por el desempleo son la juventud, cuya tasa de paro asciende por encima del 50%, y los mayores de 45 años, de los que muchas veces se dice que, por su edad, se encuentran fuera del mercado laboral. Sin embargo, existen ejemplos de cómo utilizando los cursos y talleres de empleabilidad pueden encontrar un puesto."Yo estaba en esa edad en la que dicen: 'Este ya no se coloca en la vida", cuenta Antonio Abril, que se quedó en paro a los 50 años con una muy buena trayectoria detrás. "Me aconsejaron que me metiera en LinkedIn, pero pensé 'si no me llaman por los contactos y el currículo, esto no va a servir de nada". Sin embargo fue a un curso de LinkedIn con la especialista Marta Blasco y empezaron a salirle ofertas hasta que una de ellas fructificó, en una empresa de seguros. "Yo no manejaba redes sociales, de hecho no tengo ni Facebook, ni Twitter, pero esto funcionó", dice, "ahora conozco una serie de perfiles interesantes que no dudaré en contactar si alguna vez se necesita a alguien".Iván Alejos, de 25 años,es ingeniero de Telecomunicaciones y fue el año pasado alumno del MBA de empresas tecnológicas en la Nebrija Business School. "En algunas sesiones se simulaba una entrevista delante de los demás compañeros. El entrevistador te ponía en situaciones difíciles, de tensión, y luego los compañeros te daban el feedback de lo que habías hecho bien y lo que habías hecho mal", cuenta. Antes de acabar el MBA, Alejos ya había empezado a hacer entrevistas y poco después fue seleccionado por Telefónica. Le hicieron una entrevista entre siete personas de la que salió airoso y consiguió uno de los 500 puestos que se ofertaban, de entre 5.000 candidatos. Y eso estando al borde de la edad fatal del desempleo juvenil. "Los talleres de empleabilidad me ayudaron", concluye, "pero, además, también me ayudan en mi faceta de emprendedor. Tengo algunas ideas y proyectos de negocio que voy sacando adelante con la energía que me dieron estos talleres".

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